Coronarse y descender
No hay final de campeonato en el que no sea tema central del debate la manutención del sistema de promedios en el fútbol argentino. Si bien, en un principio, se había considerado en la opinión pública que era una forma de proteger a los grandes, luego del descenso de River, la promoción jugada por Racing y la situación actual de San Lorenzo, la injusticia y lo ilógico del sistema quedó en evidencia. Durante los últimos años el perjuicio alcanzó ya no sólo a los equipos chicos, sino también a los históricos, y las críticas golpean duramente.
Las historias son muchas, tantos equipos que lograron llegar a primera división luego de importantes esfuerzos a nivel institucional, futbolístico y dirigencial pero que no lograron mantenerse en el tiempo por las injustas divisiones del sistema. Gran ejemplo del caso es el Olimpo de Bahía Blanca que en diez años ascendió y descendió tres veces (2002-2006, 2007-2008 y 2010-2012), la última ésta temporada. Otros podrían ser Quilmes, Instituto, Belgrano, entre otros. Y en este marco cómo no recordar a Talleres, aquél que, en 2004, aún obteniendo el tercer puesto en el campeonato y el sexto en la temporada terminó descendiendo para nunca más volver.
Hoy la injusticia y la inviabilidad de los promedios quedó expuesta ante la posibilidad que tiene Tigre de consagrarse campeón y, aun así, descender a la B Nacional. Y tan sorpresivo resultó para el fútbol en general y para la AFA en particular, que un equipo de los considerados chicos, aquellos que recién lograron disputarle los primeros puestos a los "grandes" cuando la repartija del dinero de la televisación comenzó a ser más equitativa, pueda estar cerca de perder la categoría al mismo tiempo que puede ser campeón, que no existe normativa que explique qué hacer en estos casos. Más aún, cuando ese mismo equipo podría tener que jugar un desempate por el primer puesto y una promoción en la misma semana.
La victoria del Matador ante Vélez se convirtió en un problema para la AFA, que debió definir en qué orden se jugarán los partidos de Tigre en caso de darse la necesidad de desempatar por el campeonato (podría ser doble o triple desempate entre Tigre (35 ptos), Arsenal (35 ptos) y Boca (33 ptos), y de jugar la promoción para mantener la categoría. En este contexto y tras una resolución del Comité Ejecutivo de La Asociación del Fútbol Argentino se determinó que:
-Si Tigre debiera desempatar con Arsenal por el campeonato y, a su vez, jugar la promoción, se jugará primero la definición del torneo (el jueves 28 de junio) y luego la promoción (1 de julio y 5 de julio).
- Si en cambio el desempate fuera triple, entre Tigre, Boca y Arsenal se jugará primero la promoción (el 28 de junio y el 1 de julio) y luego del 8 de julio la definición del torneo clausura, dado que Boca tiene que jugar la semana entrante el final de la Copa Libertadores. Es decir que Tigre, un posible equipo descendido podría jugar después de descender una definición para ser campeón del fútbol nacional. Una cosa de Locos.
Lo determinante, luego de semejante situación que dejó en evidencia lo ilógico de la permanencia de los promedios, aquellos instaurados en 1983, año en el que River Plate terminó penúltimo, y que hubiese descendido de no ser por la imposición de los promedios, es que el cambio es necesario y, si bien las promociones no existirán más a partir del año próximo, queda mucho por hacer. Ya no hay beneficiarios del sistema, pues en el fútbol actual cualquiera puede estar arriba ó abajo, y aunque suene imposible se puede estar arriba y abajo al mismo tiempo, y si no pregúntale a Tigre.
Por Lucía Iañez
Foto catigre.com.ar










