Osvaldo Papaleo: “La región mira a la Argentina, donde se libra la batalla central contra las corporaciones”
 
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“Nos siguen amenazando pero seguiremos en esta lucha”

Lidia y Osvaldo Papaleo disertaron sobre participación civil en la dictadura

En el marco de las últimas audiencias del juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en el llamado Circuito Camps, se llevó a cabo, el viernes 14 en el aula 7 de esta casa de estudios, la charla “Papel Prensa: complicidad civil en la última dictadura cívico-militar”, en la cual disertaron Lidia y Osvaldo Papaleo, y Diego Perdoni, integrante de la agrupación H.I.J.O.S regional La Plata. También integraron el panel la decana de esta Facultad, Florencia Saintout, y la docente e investigadora Andrea Holgado, que realiza su tesis doctoral sobre la apropiación ilegal de la empresa Papel Prensa.

El encuentro fue organizado por la “Mesa por más Juicio y Castigo” regional La Plata, Berisso y Ensenada y la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, y tuvo como eje principal los acontecimientos que actualmente se investigan en sede penal federal y que ocurrieron entre fines de 1976 y 1977 en torno al traspaso accionario de Papel Prensa a las empresas “S.A. La Nación”, “Arte Gráfico Editorial Argentino (Agea)” y “S.A. LA RAZÓN E.E.F.I.C. y A”.

“Me considero una privilegiada y estoy muy agradecida porque nunca pensé que a esta altura de mi vida tendría la oportunidad de hablar. Desde el atentado que causó la muerte de David (Graiver), mi compañero, a quien siempre admiré y recuerdo con mucho cariño, no había podido ser escuchada. Un día fui convocada por el Gobierno nacional, me atendió el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y desde ese momento me sentí protegida para contar la historia sobre Papel Prensa y el drama de nuestra familia”, afirmó Lidia Papaleo, quien agregó que “aunque nos sigan amenazando, mediante nuevas denuncias penales y ofrecimientos de dinero, seguiremos en esta lucha”.

Explicó además que, tras su retorno al país en 1976 y mientras se hacían cargo de las empresas de David Graiver, los integrantes de la familia fueron convocados a una reunión en el edificio del diario La Nación a fin de iniciar la negociación sobre Papel Prensa, empresa que “para la dictadura, debía ser vendida inexorablemente”.

“Los familiares fuimos separados en distintas oficinas, y ante mí se presentó Héctor Magnetto, cuyo rostro nunca podré olvidar. Allí me dijo que, por mi propio bien y el de mi hija, debía vender las acciones. Yo nunca acepté firmar”, señaló Lidia Papaleo.  

Luego de relatar las amenazas, persecuciones, detenciones y torturas sufridas por ella y los demás familiares de David Graiver, destacó que “hoy me siento conmovida por haber logrado sensibilizar, a partir de mi reciente declaración en el juicio del Circuito Camps, a uno de mis torturadores, quien decidió romper el pacto de silencio en torno al despojo y la violencia a los que fuimos sometidos. Eso es una prueba de las mentiras y campañas difamatorias de la dictadura que influyeron en muchos militares y agentes abocados a la represión”.

Acerca de Isidoro Graiver, hermano del empresario asesinado mediante un atentado aéreo a mediados de 1976, Lidia Papaleo afirmó que “él, desde el primer momento, quiso vender las acciones de la empresa porque temía las represalias de la dictadura. Yo nunca tuve una buena relación con la familia y siempre me dediqué a defender los intereses de mi hija. Hoy esta lucha es mucho más amplia y tiene que ver con la posibilidad cierta de desvelar y obtener justicia sobre un hecho trágico de nuestra historia. Confío plenamente en la convicción del gobierno nacional por continuar esta lucha”.

Por su parte, Osvaldo Papaleo, hermano de Lidia, destacó el contexto político y las condiciones históricas en las que se desenvuelve el curso de investigación judicial sobre la venta de Papel Prensa: “Por esta causa, así como por la vigencia plena de la ley de medios, lo que hoy se discute es el poder. Las corporaciones mediáticas, sin representación de voluntades colectivas, pretenden arrebatar, y tienen la potencia para hacerlo, el último valor de nuestra democracia: el voto. Las corporaciones también van por los votos y por eso debemos redoblar nuestros esfuerzos en la militancia”.

“Por estos días, Latinoamérica está mirando a la Argentina, porque aquí se está librando una de las principales batallas, que es contra las corporaciones. Y a los líderes sociales, sindicales y políticos que hoy hablan ‘desde’ Clarín, la gente les pedirá que rindan cuentas por haber defeccionado de las causas del pueblo en momentos gravitantes e históricos”, afirmó Osvaldo Papaleo. Agregó que “no vamos a hipotecar el dolor de nuestra familia con ánimos de venganza en pos de abandonar esta lucha colectiva que se lleva a cabo en Argentina”.

Diego Perdoni, de la agrupación H.I.J.O.S, destacó, sobre la participación civil durante la dictadura, que “desde marzo de 1975 Martínez de Hoz ya se reunía en la fábrica Citroën con los que serían los líderes del golpe de estado. Las empresas Ford y Mercedes proveían de transportes e instalaciones para la administración de los centros de detención. Los grupos económicos no fueron cómplices sino artífices directos de la masacre”.

“También hubo 974 intendencias a cargo de civiles, que habría que investigar, así como a jueces, médicos y otros ámbitos de intervención civil durante el proceso sobre los que es necesario avanzar. La justicia avanza muy lentamente, en especial con respecto a las responsabilidades de civiles, pero confiamos en que las investigaciones continúen y que todos sean juzgados por los crímenes cometidos. Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S y nietos siempre llevaremos a Néstor y Cristina en el corazón, porque nos devolvieron la esperanza de volver a creer y soñar en este país”, agregó.

La decana de la Facultad, Florencia Saintout, expresó el “orgullo de que esta casa haya sido elegida para la realización de este encuentro, y que los invitados sean los que están haciendo la patria. Vivimos una época de victorias de aquellos que resistieron y lucharon durante tantos años y a pesar de todo. Por eso esta jornada es, para todos, una victoria más, porque tenemos aquí a Lidia, una gran luchadora y augurio de nuevos triunfos populares”.

“Esta Facultad, que levanta el nombre de Rodolfo Walsh, quien identificó como el peor de los crímenes de la dictadura la planificación de la miseria y el sometimiento de las grandes mayorías a partir de un modelo económico excluyente, se reafirma en el rumbo de las luchas populares contra las fuerzas de la opresión y la prepotencia de las corporaciones”, destacó Saintout.

Por último, Andrea Holgado afirmó que la corporación judicial también tiene mucho que explicar acerca de su actuación durante la dictadura y que la sociedad debe recrear y revisar la memoria colectiva desde la perspectiva del presente, a fin de transformar las estructuras heredadas y las deudas pendientes de la democracia.

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