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Criminalización Policial, judicial y mediática

Por Claudia Vásquez Haro

En estos últimos días la comunidad Trans (travestis, transexuales, transgéneros y mujeres trans) de La Plata, está siendo víctima de la violencia institucional y mediática.

                En estas líneas quiero expresar mi profunda preocupación,  pero también lo quiero hacer en nombre de las demás compañeras que día a día están siendo  violentadas, vejadas, acalladas y discriminadas por parte de la policía, la justicia y los medios de comunicación. Así mismo repudiar el surgimiento de un plan sistemático de represión, persecución, y criminalización hacia las identidades  trans en La Plata.

Desde hace unos meses se viene realizando estos tipos de acciones conocidas desde la jerga policial como “operativos”. Donde en menos de una semana detuvieron a más  de 20 compañeras y un allanamiento en la pensión donde viven alrededor de 25. Hoy siguen detenidas 4.  Mientras la policía lleva adelante estos procedimientos  amparados en la  investigación por drogas y quejas por exhibicionismo, este accionar se traduce en la  justificación del trato indigno  hacia las  compañeras.

En los diversos  “operativos”  la policía ha implementado metodologías de extrema violencia, tanto en la zona roja, donde muchas se encuentran en estado de prostitución,  como en los domicilios particulares de compañeras, donde se les ha llevado pertenencias, como  también dinero. Las han  violentado tanto a ellas,  como a sus familiares y amigas. Al momento de ser detenidas en las comisarías son expuestas a protocolos que violentan sus derechos humanos, sometidas a maltratos, y donde no se respeta su identidad de género autopercibida, violando así  las garantías constitucionales  explicitadas en la Ley de Identidad de Género 26.743.

La mayoría   que fueron violentadas en estos “operativos”,  no han  realizado el cambio registral- nombres que se les asigno al momento de nacer- en su DNI. Eso a la policía, a la justicia y a los medios les confiere el derecho de no solo no respetar su identidad de género autopercibida, sino que la violencia verbal y psicológica es recurrente. Y  no solo por parte del personal policial masculino, sino femenino, este último reproductor del patriarcado y un  sexismo radical. En este punto quiero destacar nuestro apoyo incondicional a la compañera Bella Karola Macedo Flores, ex presidenta de la Asociación Civil OTRANS LAPLATA, militante y luchadora por los derechos  de las personas trans, quien fue violentada  y vejada por la policía el miércoles pasado en el operativo donde detuvieron a 16 compañeras.

En tal sentido la ley de identidad de género es clara respecto al reconocimiento y respeto  de la identidad de género aun si no se hizo los cambios registrales en el DNI. En su artículo 12 expresa “Trato digno. Deberá respetarse la identidad de género adoptada por las personas, en especial por niñas, niños y adolescentes, que utilicen un nombre de pila distinto al consignado en su documento nacional de identidad. A su solo requerimiento, el nombre de pila adoptado deberá ser utilizado para la citación, registro, legajo, llamado y cualquier otra gestión o servicio, tanto en los ámbitos públicos como privados. Cuando la naturaleza de la gestión haga necesario registrar los datos obrantes en el documento nacional de identidad, se utilizará un sistema que combine las iniciales del nombre, el apellido completo, día y año de nacimiento y número de documento y se agregará el nombre de pila elegido por razones de identidad de género a solicitud del interesado/a. En aquellas circunstancias en que la persona deba ser nombrada en público deberá utilizarse únicamente el nombre de pila de elección que respete la identidad de género adoptada”.

A  toda esta violencia se le suma un componente no menor, el de la migración,  más  de un 50% de las compañeras que fueron detenidas  provienen del Nororiente Peruano, este dato no es menor,  sino que  sirve de un doble marcaje que justifica y  da paso al racismo y la xenofobia.

 

Por su parte  en el ámbito de la justicia se reproduce el mismo trato discriminatorio y violento al no reconocer y respetar el nombre auto percibido de las compañeras trans. El reciente caso de Yhajaira Falcón,  una compañera  trans, afrodescendiente y  que  proveniente del hermano país de Venezuela, a quien no le querían respetar su identidad de género,  puso en evidencia las  prácticas  autoritarias, y transfóbicas que permanecen intactas en las instituciones públicas del poder judicial. Estas excluyen  y vulneran  a las personas trans, y les impiden el libre desarrollo de sus derechos y su proyecto de vida.   

“Su primer acto de defensa fue exigir ser llamada por su nombre”, dijeron las organizaciones que la acompañan. La primera defensora oficial que la asistió, Silvia Mussi Odriozola, le negaba este derecho y, finalmente, fue desplazada del caso. El hecho valió la intervención de la defensora general Stella Maris Martínez que, en mayo de este año, instruyó a los defensores a su cargo a respetar los postulados de la Ley de Identidad de Género. “En particular, que las llamen y se refieran a ellas por el nombre de pila con el cual se reconocen y con la identidad de género auto-percibida, más allá de su correspondencia o no con su documentación personal”, señaló Martínez. Fuente Infojus Noticias

 

Por su parte los medios masivos de comunicación como: Clarín, la Nación, en este caso el multimedio  del diario El Día de La Plata,  Que responden a una derecha recalcitrante. Medios que  se  jactan  de ser objetivos,  independientes y  no solo  no  chequea sus fuentes, sino que no hace una investigación exhaustiva dé la problemática que atraviesa nuestra comunidad, sino que producen sus notas periodísticas de manera  fragmentada, descontextualizada,  donde no solo de deshumaniza a las identidades trans, sino que nos criminaliza. Sus fuentes casi siempre  son policiales y  judiciales, dista mucho de escribir desde una perspectiva en derechos humanos.

 Sus notas periodísticas reproducen  ideologías dominantes que criminalizan y estigmatizan nuestras identidades. Estas  alimentan el prejuicio, a través del imaginario social  y desde un discurso único. Contribuyen  al estigma  social,  al pánico moral y sexual, y al mismo  tiempo refuerzan un discurso de orden y mano dura.

Esta prensa que tiene las páginas  de sus diarios manchadas con sangre,  como lo señala Florencia Saintout,  Decana de la Facultad de  Periodismo y Comunicación social de la UNLP  en un artículo titulado “La Prensa Canalla” al referirse de la complicidad de los medios de comunicación con la última dictadura militar.

“Durante la más sangrienta dictadura de la historia argentina, esta trama de prensa canalla participó activamente del golpe. Mientras una parte del periodismo resistió de modos heroicos en ocasiones y en otras al menos dignos, otra parte, la canalla, actuó sistemáticamente para legitimar el crimen: la desaparición forzada de personas, las torturas, los robos de bebés, el saqueo del país a través de un plan económico que dejaría por décadas fuera de la vida vivible a millones de argentinos”. Saintout agrega “No se trata solo de periodistas aislados, sino de una trama canallesca que se articula a manera de sistema o aparato”

 Este hecho pone a la luz los  sistemas de exclusión  que va desde la institución policial, el ámbito judicial  y las corporaciones mediáticas.Estas instituciones criminalizan y estigmatizan a los colectivos más vulnerados de nuestra sociedad civil conformado por  personas  Trans, mujeres, jóvenes, niños /as -casos de gatillo fácil- , entre otras.

 

Esta  violación a los derechos humanos de las personas trans no son un hecho aislado, sino que tiene una íntima relación con las practicas represivas que se llevaron adelante en la última dictadura cívico militar.  En la actualidad  este tipo de violencia institucional sigue operando bajo otras formas, pero con la misma fuerza arrolladora que le dio origen.

Por todo ello,   exijamos  la inmediata libertad de las compañeras y el cese de las arbitrariedades policiales y judiciales. Hago un llamado a todas las organizaciones de la diversidad, políticas,  y a  los organismos de derechos humanos  a expresarse en este sentido. Estamos por la defensa de los derechos humanos de TODAS las compañeras trans en La ciudad de La Plata, en esto no debe haber mezquindades y reiteramos nuestro llamado a la más amplia unidad de acción.

Así mismo no perder de vista que estos ataques y manifestaciones  recrudecen y  se producen al tiempo del juicio contra Yhajaira Falcón,  La brutal golpiza, y el abandono por parte de la policía de nuestra compañera militante Diana Sacayan, La violencia policial sobre Nuestra ex presidenta de OTRANS LA PLATA Karola Macedo Flores,  la "fuga" del penal de Ezeiza, la represión en los penales, la audiencia por la Ley de servicios de comunicación audiovisual y los fallos en contra de la "justicia", es decir se expresan en el marco de las luchas de las distintas corporaciones contra las políticas de igualdad y por mantener sus privilegios.

Es por eso que  se hace imprescindible la unidad, solidaridad y organización para profundizar la Democracia y terminar con los abusos policiales y judiciales en La Argentina.

 

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