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La mala educación

Por: Claudia  Vásquez Haro

 

          El título podría remitirse al film de Pedro Almodóvar, sobre  la  historia  de vida de Zahara, una trans quien sufrió abusos físicos y sexuales por parte el padre Manolo en un colegio católico. Pero en esta ocasión permite preguntarnos qué tipo de “educación” se imparte en las aulas de la Técnica N°6  (Albert Thomas) de la  ciudad de La Plata. 

Tras el acuerdo  con el Municipio,  sobre la  reubicación  de las compañeras  trans al corredor de 115 -que se encuentran  en estado de prostitución- surge   la polémica por parte de docentes, alumnos y padres de familia. Estas personas desde un  discurso de orden  “moral”,  potencian la discriminación y la exclusión social hacia las integrantes del colectivo trans platense.

 La construcción de su  relato esta basado en el perjuicio y un total  desconocimiento de las  vidas precarias y  marginales de  las trans, el  cual  se contrapone  al de  “personas  de bien” encarnado  por quines estudian  y  pertenecen  determinada clase social y familia tipo.  

Recordemos  que estos espacios formativos creados para educar e impartir valores, fueron profundamente   reticentes a lo diferente - por cuestiones de raza, etnia, género, sexo, entre otras- donde  a  las personas con sexualidades e identidades diversas se nos expulso. Se instalo una dicotomía entre civilización y barbarie.

Hoy después de haber alcanzado la igualdad jurídica- con la ley de  matrimonio igualitario y la ley de identidad e género- seguimos reclamando la aplicación de la  Ley de educación sexual integral, que por sus contenidos  creemos permitiría deconstruir discursos hegemónicos y echara luz sobre todo lo que por tanto tiempo ha  permanecido ocultado.

Resistimos  años de violencia institucional   por parte de la policía, el municipio, la justicia,  la iglesia, algunos vecinos, grupos de motoqueros y bicicleteros. Como así también  enfrentamos la violencia mediática, a esos  grandes titulares como “red de narcos travestis”  entre otros.

Ahora  después  de firmar un acuerdo conjunto  entre el Municipio, la asociación civil vecinos 66 y nuestra organización de base OTRANS PLATA, respaldada por la FALGBT (Federación  Argentina de Lesbianas, gays, bisexuales y Trans) para la reubicación  de las compañeras, un nuevo actor social se hace presente- estudiantes,  docentes y padres de familia - con discursos conservadores, retrógrados y  prejuiciosos, que hablan de “seguridad y dignidad hacia nosotros”.

Cuando hacen un recorte ideológico de la categoría dignidad,  uno tendría que preguntarse ¿las trans  no tienen dignidad? Esa dignidad  les fue  arrebatada, por una sociedad autoritaria, discriminadora, que  no solo las  nombro como diferentes y desiguales, sino que las oculto e  invisibilizo. Las expulso de todo tipo de posibilidades de existencia, de vivir una  vida vivible. Las cuarto esa minima posibilidad de embarcarse  en un proyecto de vida como cualquier  ciudadana común.  Se les impuso una  vergüenza, que  no es propia, es ajena, sobre sus cuerpos abyectos. Porque para nosotras  “el orgullo”  de ser quienes somos,  es  una respuesta política y por lo tanto digna. 

Como pensar  un mundo posible para las personas trans, cuando muchas de ellas nacieron vivieron y murieron en la marginalidad y la exclusión. Cuando en el mismo momento de expresar  y exteriorizar su genero autopercibido, del primer lugar  de donde  se las  expulso  fueron  de sus hogares. Luego estos se replico en las escuelas, los colegios, las universidades, la iglesia, entre otros. Muchas de nostras no solo naturalizo la violencia, sino la idea  de que ser trans era sinónimo de prostitución, porque no hay, ni encontró  otras  oportunidades. Como si el hecho de ser trans,  tu destino es  hacer la calle. Muchos ignoran y  te preguntan trabajas de trans, como si nuestra identidad tiene que ser análoga  a  un trabajo. Cuando la pregunta tendría que ser  ¿te prostituis?.  

Ahora  bien, lo que  nos llama poderosamente la atención es  la indiferencia, pedimos reunión con el director  de la Tecnica Nª 6 para dialogar y que  se interioricen en el tema.  Luego realizaron ayer un abrazo simbólico padres, estudiantes y directivos de la técnica, esto  podría tener varias interpretaciones y significaciones. Pero lo que si  queda claro para nosotras,  es que  la puesta en acto de formar una especie de barrera humana, puede ser entendida como una especie  de cerco, de muralla. Donde la oposición civilización/ barbarie se pone de manifiesto .De un lado lxs civilizadxs que rodean el colegio preocupados y temerosos de lo amenazante. Del otro la barbarie, encarnado por el cuerpo trans, este,  un ser pecaminoso, el enemigo que debe ser no solo erradicado,  sino exterminado.  

Theodor W: Adorno, en su ensayo “La educación después de Auschwitz”, pone énfasis en la importancia de la educación para que hechos  aberrantes como esos no se repitan. Ahí manifiesta no entender que se le haya dedicado tan poca atención hasta hoy  y que se haya tomado tan escasa conciencia de esa exigencia. Que lo monstruoso y el horror  no hayan penetrado bastante en los hombres, es  síntoma de que la posibilidad de repetición persiste.

Plantea “Fue la barbarie, contra la que se dirige toda educación. Se habla de inminente recaída en la barbarie. Pero ella no amenaza meramente: Auschwitz lo fue, la barbarie persiste mientras perduren en lo esencial las condiciones que hicieron madurar esa recaída. Precisamente, ahí está lo horrible. Por más oculta que esté hoy la necesidad, la presión social sigue gravitando. Arrastra a los hombres a lo inenarrable, que en escala histórico-universal culminó con Auschwitz”.  

La reflexión sobre la manera de impedir la repetición de Auschwitz, de la dictadura cívico militar Argentina o de los crímenes de odio  es a través de tomar conciencia que la estructura básica de la sociedad, sus miembros, como  sus  protagonistas, son hoy los mismos que hace 38  años en el caso argentino. Millones de inocentes fueron sistemáticamente exterminados por este tipo de pensamiento único y autoritario. El genocidio y exterminio  hunde sus raíces en esa resurrección del nacionalismo agresivo sobrevenida en muchos países desde fines del siglo diecinueve. El mismo  resurge en nuestras sociedades hoy,  a través de la construcción de un enemigo en este caso: El colectivo trans.

Apelemos a una educación inclusiva con valores democráticos, no discriminatorios y basados en derechos humanos, como a la sensibilidad de docentes estudiantes, directivos y padres de familia para que puedan reflexionar y podamos generar estrategias conjuntas. Queremos instituciones educativas que no potencien la discriminación y exclusión social, sino que permitan el dialogo y un trabajo pedagógico en articulación conjunta. Para generar espacios de inclusión para la construcción de ciudadanía igualitaria. Para ello proponemos charlas debate en las escuelas para que a través de nuestras historias de vida conozcan la realidad que atraviesa nuestro colectivo. Esto creemos permitirá deconstruir esa deshumanización de nuestras identidades y sexualidades.

La autora es docente e investigadora de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la UNLP y presidenta de la Asociación Civil OTRANS La Plata

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