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Una justica independiente de los monopolios

Por Silvina Negrete*

Al inicio de sesiones del nuevo año judicial el Presidente de la Corte Suprema Justicia Ricardo Lorenzetti afirmó que se debe acabar con la impunidad, cuando hace menos de una semana esa misma Corte, rechazó la posibilidad de dar curso a investigaciones sobre torturas y apremios a los soldados que fueron a defender la patria en Malvinas.

Por otro lado, hizo hincapié en defender la independencia de los jueces y llamó a respetar a las instituciones, sin embargo no le importó que la marcha del 18 F  hubiera sido en lo fundamental una marcha  opositora y un intento por esmerilar la autoridad presidencial, que atentaba contra otro poder del Estado como lo es el Poder Ejecutivo.

Democratizar el Poder Judicial es una necesidad que urge. Es un sector del Estado que en lo fundamental, ha sido guardián de los intereses del poder real y en los últimos 30 años ha jugado a favor del genocidio de la dictadura cívico militar y de la implementación del neoliberalismo. Es por eso que la corporación judicial, así como los distintos sectores del establishment están irritados y se resisten al proceso de democratización judicial iniciado por este gobierno. En nuestro país se echaron y encarcelaron gobernadores y presidentes, y se cerró el Parlamento, pero la justicia nunca fue tocada.

No queremos un poder judicial al margen de la Constitución y las leyes y en la primera línea de un golpismo activo contra Cristina y su gobierno.La independencia que queremos para el Poder judicial, es la independencia de los grandes poderes concentrados económicos de afuera y de adentro; independencia  de las grandes presiones que sufrió para tapar todo lo que había pasado durante la dictadura y que todo siguiera igual; independencia de los grandes monopolios mediáticos que extorsionan; independencia de los que atentan contra la democracia; independencia de quienes no respetan la voluntad popular y los legítimos representantes del pueblo.

Resulta imperioso gestar los procesos para tener una mejor justicia, que implica además tener más igualdad y más seguridad. Por eso es tan importante que esta democratización que ha tenido la Argentina a partir del 2003, se extienda también en el ámbito del Poder Judicial, y no para este gobierno, no para estas generaciones, sino fundamentalmente para las que vienen, para la historia.

El pedido por transformaciones de fondo al Poder Judicial es una bandera no sólo de organizaciones sociales y partidos políticos del campo nacional y popular, sino del pueblo entero, de miles de familias que hoy no encuentran respuestas a sus tragedias en la Justicia. Y ese proceso democratizador con inclusión social y equidad para todos y todas es un camino que se transita profundizando y garantizando este proyecto nacional y popular.

* Abogada y docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social - UNLP

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