“Es un libro que desarma las prácticas y los imaginarios negativos con la intención de proponer alternativas superadoras”
 
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“Es un libro que desarma las prácticas y los imaginarios negativos con la intención de proponer alternativas superadoras”

Lo señaló el fiscal Julián Axat en relación al dossier de “Jóvenes y Legalidad” publicado por la Editorial (EPC) de la Facultad

El “Dossier de Jóvenes y Legalidad. Reconfiguraciones en el abordaje de la conflictividad penal juvenil”, editado y publicado por la Editorial (EPC) de esta casa de estudios, se desprende de las reflexiones desarrolladas en el marco de una Jornada que lleva el nombre del libro realizada en noviembre de 2011 por el Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Facultad de Periodismo de La Plata. Esta publicación reúne a numerosas organizaciones que con su aporte a través de distintas maneras y perspectivas repensaron el abordaje de la problemática.

En ese sentido, el abogado y autor de unos de los artículos del libro, Julián Axat expresó: “En el área de encierro, es un aporte, un análisis de las organizaciones sobre qué entienden por los lugares de encierro, cuál es la situación, todo lo que tiene que ver con la promoción y difusión del estado municipal, provincial y nacional en asistir y contener a los jóvenes en situación de calle. También sobre cómo deben actuar las fuerzas de seguridad con los jóvenes, es una crítica fuerte sobre la intervención del sistema punitivo hacia los jóvenes”.

En torno a cuál es la posición o las posiciones que subyacen en el dossier respecto a las prácticas juveniles y sus abordajes institucionales, manifestó que “hay distintas miradas porque es un libro con los enfoques de todos los actores. Principalmente son críticas pero, sin dejar de ser críticas, algunos hacen aportes o formulan propuestas de políticas públicas. Es un libro que desarma las prácticas y los imaginarios negativos pero con la intención de proponer alternativas superadoras”.

Por otro lado, en relación al tratamiento de los medios sobre el vínculo entre juventud y legalidad, indicó: “Hay un criterio común entre todos los actores en cuanto a la trama que atraviesa a la problemática de la juventud que es la ley mediática, eso que Zaffaroni llama criminalización mediática. Ya no la legalidad meramente estatal sino la que los medios construyen simbólicamente como legalidad consensual mediática. Entonces ahí hay un consenso, una unidad de criterios, en el sentido de que la relación de los jóvenes con la legalidad es cada vez más punitiva”.

Axat: “Hay una relación proporcional: a medida que se intensifica la criminalidad y legalidad mediática se intensifican los mecanismos de legalidad negativos judicial, policial y carcelario"

“Hay una relación proporcional: a medida que se intensifica la criminalidad y legalidad mediática se intensifican los mecanismos de legalidad negativos judicial, policial y carcelario. Hay una tendencia al encasillamiento de adolescentes pobres porque el tratamiento de los medios hace que los imaginarios policiales, los imaginarios de ciertos sectores sociales, tiendan a construir la figura del joven como enemigo, es decir el joven de los márgenes sociales, con la tez de color oscura, que usa gorrita, que se viste de determinada manera y habla de determinada forma y esos son los clientes del sistema penal que hoy pueblan nuestras cárceles”, agregó.

Por otra parte, en referencia al Programa de Agencias Territoriales de Acceso a la Justicia en las Villas que dirige y que tiene una importante ligación con la problemática que se trata en el dossier que son los jóvenes en situación de vulnerabilidad y su relación con un tipo específico de legalidad, expuso que: “Una de las propuestas superadoras del libro había sido el trabajo territorial de la justicia. Una de las críticas que se hace, incluso yo lo hago en mi artículo del dossier, es la del poco compromiso de la justicia con las problemáticas territoriales de los jóvenes y con las legalidades de los jóvenes”.

“En ese sentido, la creación de Atajo -una sigla que refleja su significado- es una respuesta que yo venía pensando y que la Procuradora General de la Nación, Gils Carbó, recogió y que por suerte en la actualidad estamos dando vigencia en los barrios de la ciudad de Buenos Aires y en algunas localidades de la provincia con el compromiso de los servicios de justicia hacia los sectores sociales más vulnerables”, explicó.

“En ese sentido, esto estaba como propuesta en el libro, como una propuesta implícita en tanto la necesidad de crear un sistema de justicia más cerca de la gente, más abierto y con menos abogados de escritorio y más abogados de territorio atendiendo demandas concretas de adolescentes frente a la legalidad”, complementó.

Por otra parte, el docente de esta unidad académica y autor de otro de los capítulos del Dossier Jóvenes y Legalidad Esteban Rodríguez Alzueta, enunció que “en este trabajo queremos revisar algunas conflictividades sociales que tienen, según se dice, a los jóvenes como protagonistas principales, o, mejor dicho, explorar los conflictos asociados a los jóvenes marginales de barrios pobres”.

En su artículo, además, cita el libro “Delito urbano en la Argentina” de Mariano Ciafardini, que sugiere que las causas del delito común no hay que buscarlas en la pobreza sino en la polarización o verticalización del sistema social, en el deterioro desigual como consecuencia del impacto negativo en determinados sectores de la sociedad de las políticas neoliberales. Es decir, en el desfasaje o desajuste económico abrupto que se produce entre ciertos grupos sociales, que ocupan espacios adyacentes, en el marco de ciertos cambios acelerados.

Entonces, Alzueta sostiene que “el microdelito no es una respuesta obvia y simple al problema de ser pobre, de la marginación acumulada por generaciones de desocupados, y, mucho menos, la consecuencia de las carencias afectivas o el desdibujamiento de la autoridad familiar. Hay que explorar también el descontento de estos jóvenes. Jóvenes que experimentan con injusticia la desigualdad de todos los días”.

El dossier de Jóvenes y Legalidad parte desde la certeza de que la conflictividad penal juvenil requiere de nuevos anclajes, capaces de modificar la actuación en los diferentes planos: analítico, legal, político, territorial, teórico. Es por ello que el Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios decidió emprender este camino junto a otros actores que, desde sus diversos lugares de trabajo, contribuyen a reelaborar sus agendas y estrategias de intervención.

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