Repudio de la Justicia patriarcal, adultocéntrica y heternormativa
 
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Repudio de la Justicia patriarcal, adultocéntrica y heternormativa

Por el Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (UNLP)

Repudiamos categóricamente los argumentos del fallo de los jueces de la Cámara de Casación Penal bonaerense Horacio Piombo y Benjamín Ramón Sal Llargués en el proceso contra Mario Tolosa, vicepresidente del club Florida, de Vicente López. Entendemos que este caso, cuyo abordaje en los medios de comunicación ha tenido predominantemente un carácter morboso y simplista, da cuenta de las lógicas patriarcales, heteronormativas y adultocéntricas que se cuelan y dominan a algunos sectores del poder judicial.

La reducción de la condena de Tolosa surge a partir de un fallo que los jueces firman en junio de 2014. Según el escrito, la víctima -un niño de seis años- tenía una “familiaridad que [...] ya demostraba en lo que a la disposición de su sexualidad se refiriera” y a “esa corta edad, transitaba una precoz elección de esa sexualidad” homosexual, además de haber padecido situaciones de abuso y abandono de sus tutores. Con ese argumento, los magistrados cambiaron la carátula del caso, que pasó de abuso sexual “gravemente ultrajante”, con una pena de seis años, a “abuso sexual simple”, que tiene una condena tres años menor.

Rechazamos de plano la patologización de la vida sexual del menor, sobre la que se basan los argumentos de los magistrados firmantes. Sus posturas parecen comprender a la homosexualidad como un delito o un atenuante del trauma de una violación. Sin embargo, ni eso, ni el haber estado inmerso previamente en un contexto familiar de abusos y abandonos implican, en modo alguno, la justificación del abuso de un menor. Necesitamos ser muy claros en esto: no existe ninguna circunstancia que mitigue la responsabilidad y la gravedad de un abuso.

También nos preocupa el rol docente que Piombo desempeña en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de nuestra Universidad. Teniendo en cuenta los claros prejuicios que operan en sus fallos, sus posiciones clasistas y adultocéntricas, preocupa que en su actividad como formador de futuros abogados esté realmente promoviendo la garantización de la plena aplicación y el respeto por los Derechos Humanos.

Los medios de comunicación tradicionales, a su vez, han presentado el caso de una manera amarillista y poco compleja. Por un lado, se han hecho eco de las versiones que indican que este fallo da cuenta de una posición “garantista”, relacionándolo en ese sentido con figuras como el exjuez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Eugenio Zaffaroni. Nada más alejado de ello: aplicar las garantías jurídicas que emanan de la Constitución no supone buscar por cualquier medio la reducción de penas, sino simplemente respetar la perspectiva de derechos humanos que rige nuestro sistema judicial.

Por otro lado, queremos llamar la atención al respecto del trabajo de los medios de comunicación en relación al escaso abordaje vinculado a las tramas culturales y políticas sobre las que este caso se cimenta. En ese sentido, nos interesa remarcar que no se trata de una excepcionalidad o un hecho aislado: da cuenta de un componente profundamente clasista y adultocéntrico operando en diversos ámbitos del sistema judicial. Los casos de abusos de menores, vulneración de derechos y revictimización de niños, niñas y adolescentes no constituyen una novedad ni un hecho particular. Inclusive los propios Piombo y Sal Llargués fueron quienes le redujeron la pena a un pastor evangélico que abusó de dos adolescentes de 14 y 16 años, argumentando que al pertenecer a una comunidad de bajo nivel social, “se aceptan relaciones a edades muy bajas”.

Finalmente, nos parece importante remarcar el hecho de que este fallo judicial tomó público conocimiento casi un año después de ser expedido por los magistrados. En este sentido, nos parece imprescindible que se pueda acceder a las causas y resoluciones judiciales sin obstáculos, teniendo en cuenta que se trata de decisiones que afectan directamente a la sociedad civil.

Estas consideraciones nos llevan a señalar, como lo hemos hecho en otras ocasiones, la necesidad de encarar una profunda democratización del acceso y la administración de la justicia. Sólo de esa manera podremos hablar de una justicia al servicio de las mayorías y de los más vulnerables, y abandonar, finalmente, las matrices fuertemente patriarcales y antipopulares que han sido, históricamente, el componente principal de una justicia para pocos.

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