Presentaron la experiencia del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis
 
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Presentaron la experiencia del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis

Durante la tarde de este miércoles se presentó en el Edificio Néstor Kirchner de la Facultad de Periodismo de la UNLP la experiencia educativa y política del Bachillerato Popular Trans Mocha Celis.
En el encuentro tomaron la palabra la directora de la Tecnicatura Superior Universitaria en Comunicación Popular, Claudia Villamayor; la profesora titular y el profesor adjunto de Comunicación y Educación Cátedra II, Florencia Cremona y Darío Martínez; el director del Bachillerato, Francisco Quiñones; Alma Fernández, graduada y ex presidenta del Centro de Estudiantes, y las estudiantes Flavia Flores y Antonela Aparicio.
La actividad tuvo como objetivo conocer y valorar el aporte democrático y transformador de la  experiencia educativa y política que comenzara en 2011 empujada por los sueños de Lohana Berkins y otras militantes y referentes trans.
Al comenzar el encuentro Quiñones contó que “fundamos esta escuela para personas travestis en situación de prostitución y empezaron a llegar madres solteras, afrodescendientes, migrantes”. Se trataba en definitiva de “pensar desde otro lado la educación”, porque “cuando una travesti llega al sistema educativo, cambia la vida de esa persona; pero cuando llegan muchas travestis, la que cambia es la sociedad”. Quiñones también cuestionó la intervención del Instituto Universitario de Derechos Humanos Madres de Plaza de Mayo: “sabemos que los próximos somos nosotros”, afirmó.
“Reconocer es reparar es lo único que pedimos las sobrevivientes, las pocas sobrevivientes”, afirmó Flores luego de la proyección de un video sobre las condiciones de vulnerabilidad material y simbólica en que viven las personas trans. Respecto de su paso por el Bachillerato, afirmó que “aprendí muchas cosas, porque la Mocha te enseña que la ley de la calle no es la única, que podés ser más educada, más comunicativa; yo no voy a pasar verguenza si te burlás de mí, la vas a pasar vos”.
Aparicio agradeció “a tantas compañeras por las cuales conocí el Bachillerato, mis reconocedoras, por decirlo así”, asumiendo el espacio como un lugar “para luchar por otro mundo más allá de la prostitución”, y reclamó que se reglamente “el cupo laboral trans para vivir dignamente”.
Por su parte, Fernández afirmó que “ponerle Bachillerato trans” fue una decisión estratégica para insertarse en la sociedad, “la intención no era encerrarse”. “Que tengamos eso o una Ley de Identidad de Género se consiguió con lucha en la calle, los medios siempre ponen en el lugar de lo más bajo a ‘los’ travestis, pero siempre supimos resignificar esos mensajes para ganar espacio, a través del escándalo”. En su remera un Sarmiento intervenido con maquillaje chillón ilustraba la performance: para que la educación deje de invisibilizar a los oprimidos hay que dar vuelta las instituciones y “empezar a producir nuestros propios conocimientos”.
“El lenguaje académico es muy lindo, pero el callejero también”, agregó la referente al comentar la reciente edición del libro colectivo La Revolución de las Mariposas. “Fue la primer vez que pasamo de objeto a sujeto”, afirmó Fernández sobre la investigación que aborda las condiciones de vida y el acceso a derechos de las personas trans.
La presentación de la actividad estuvo a cargo de la profesora Cremona, quien recalcó el objetivo político transformador de la jornada, advirtiendo que “los procesos de aprendizajes han omitido ideológicamente al género como perspectiva política”.
Martínez, por su parte, destacó el carácter “disruptivo y novedosos” de las prácticas pedagógicas que encuentran lugar en el Bachillerato, y aseguró que “ensanchan nuestros horizontes sobre educación y comunicación”.
Villamayor celebró la iniciativa y destacó la amplia participación en la actividad de estudiantes y docentes en un contexto de “política educativas y sociales que tienden a perseguir y silenciar”.
Otros temas que se abordaron fueron la elección de la educación como campo de intervención para la militancia de género, la cuestión del segregamiento como posible contracara del empoderamiento y las jerarquías que se cuestionan o recrean en el marco de procesos formativos transformadores.
La actividad fue organizada por la Cátedra II de Comunicación y Educación, la Tecnicatura, la Secretaría de Género y la agrupación estudiantil Rodolfo Walsh que conduce el Centro de Estudiantes y contó con la participación de estudiantes, docentes e investigadores.
El Bachillerato Popular Mocha Celis es una escuela pública orientada a la población travesti que otorga títulos oficiales y al que puede acceder cualquier persona más allá de su identidad de género. Funciona en Chacarita y hoy tiene más de 150 estudiantes que pueden terminar la primaria y secundaria de forma gratuita, además de aprender oficios.
Mocha Celis fue “una travesti tucumana que trabajaba en la zona de Flores”, según la describiera en su momento la propia Lohana. A Mocha la mataron de tres tiros, no se sabe quién pero se sospecha de un sargento de apellido Alvarez que solía amenazarla de muerte.

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