Periodismo deportivo, un día para la reflexión en tiempos difíciles
 
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Periodismo deportivo, un día para la reflexión en tiempos difíciles

Por Andrés López

La imagen acaba de volver, está latente, duele. Hace menos de 48 horas que se jugó el Superclásico del fútbol argentino y lo que parecía estar en el pasado se metió de prepo en el presente. Otra vez las pantalla de televisión que mostraban las tribunas de un partido que no se mostraba. Para ver el partido hay que pagar el cable, pero además de pagar el cable hay que pagar el Pack Fútbol. Y el que no lo hace, a la calle. A los bares. A pagar un café o una gaseosa para ver el partido. Y el que no, con la ñata contra el vidrio, siempre que el dueño no baje la persiana para impedir que haya gente que lo vea sin pagar.

El anunciando final del Fútbol para Todos llegó hace unos meses, pero hasta las elecciones los partidos todavía estaban en el abono básico. Pasó la votación y la alternativa es “pagar para ver”. El que no paga, no ve. Y las postales de la Argentina de la exclusión empezaron a multiplicarse el domingo, con el fútbol como vidriera. No eran las primeras, pero el domingo es el domingo y un River-Boca es un River-Boca. Por eso todo fue más notorio, gran visible, más doloroso.

El viernes, los hinchas de Gimnasia se reunieron en el estadio del Bosque a ver el partido ante Chacarita en pantalla gigante. Y la movida tuvo imitadores, como el intendente de Villa El Chocón, en la provincia de Neuquén, que habilitó el gimnasio municipal para proyectar el Súperclásico. Romper el cerco mediático fue la consigna, como lo reclamaba hace cuatro décadas Rodolfo Walsh.

En el medio, un decreto presidencial que pasó casi desapercibido nombró a Fernando Marín como Coordinador General de Comunicación Estratégica de la secretaría de Deportes. ¿Quién es Fernando Marín? Un empresario amigo del presidente, que supo ser gerenciador de Racing y que en el gobierno de Macri  estuvo a cargo del Fútbol para Todos, hasta su desaparición. O, lo que es lo mismo, fue quien estuvo a cargo de su desaparición.

El decreto fue publicado en el boletín oficial el 1º de noviembre, cuando el “pagar para ver” ya era un hecho. Y le otorga a Marín rango y jerarquía de Subsecretario. Y sueldo, claro. Y lo hace retroactivo al primero de septiembre, casi coincidiendo con el inicio de la Superliga, como para dejar claro que no se trata de una casualidad. Marín será el hombre de confianza de Macri para controlar los millonarios negocios ligados a las obras de los Juegos Olímpicos de la Juventud en 2018 y los que esperan tener de cara al Mundial de básquet 2023, el Mundial de rugby 2027, el Mundial de fútbol 2030 y los Juegos Olímpicos 2032 o 2036, todas carreras para las que Argentina ya está lanzada.

Marín no es el único Fernando ligado a este gobierno que tiene una relación fuerte con el fútbol y la TV. También está Fernando Niembro, que por estas horas sería diputado nacional de no ser porque no tuvo forma de explicar por qué recibió 21 millones de pesos del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, y Cambiemos no tuvo más remedio que bajarlo de la lista. También lo bajaron de los medios de comunicación que habitó durante décadas, aunque ahora (con bajo perfil) está de regreso. Hoy tiene su guarida en DeporTV, el canal de deportes que nació dentro del Ministerio de Educación y que hoy es parte de la Secretaría de Medios de Osvaldo Lombardi. Allí Niembro, conduce Retratos, un ciclo de entrevistas con figuras del deporte donde todavía no pronunció la frase de que “los que quieran ver televisión gratis que se vayan a Cuba”.

De esto, claro. Poco se habla en los medios de comunicación. En algunos, ligados al negocio, es entendible. Criticar la televisación del fútbol cuando se trabaja en medios que están asociados a ella, es poco menos que pedir por un telegrama de despido. Y, también se sabe, son tiempos difíciles para los trabajadores de prensa. Hoy lo sufren en carne propia los colegas de DYN, la agencia de noticias que Clarín y La Nación fundaron en 1982 y ahora acaban de cerrar, dejando un centenar de personas sin trabajo. Otra postal de los tiempos difíciles. Otra postal de la Argentina que duele.

Y mientras todas estas postales están frescas llega el 7 de noviembre, en el que se celebra el Día del Periodista Deportivo. Como nunca, la fecha tiene que servir para pensar, para reflexionar, para cuestionar. Para encontrar en el periodismo deportivo de hoy las claves para construir el periodismo deportivo que soñamos. Y para que estas postales de la exclusión sean un escollo pero también un desafío.

Como los hinchas que se organizan para ver un partido, el desafío de romper el cerco informativo está más vigente que nunca. Y hay que lograrlo de forma colectiva, con solidaridad, con profesionalismo, con calidad. Con información y con inteligencia.  Y con compromiso, como el que alguna vez asumió Rodolfo Walsh, de dar testimonio en tiempos difíciles. Estos lo son, a no dudarlo. Pero tienen que servir para forjar un periodismo deportivo mucho mejor.

 

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