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A Rafael lo asesinaron. No murió en un enfrentamiento​

A Rafael lo asesinaron. No murió en un enfrentamiento
 
 

El violento desalojo a  la comunidad, Lof Lafken Winkul Mapu,, de la zona del Lago Mascardi, cerca de Bariloche , que arranco a la madrugada del  jueves pasado y continuó el sábado  con el asesinato de Rafael Nahuel, es resultado de políticas de exterminio , de persecución, estigmatización y criminalización a un sector de la sociedad, un sector invisibilizado, olvidado, despojado y dueño de lo que el poder económico quiere, el territorio.

La Lof Lafken Winkul Mapu,  es un territorio recuperado por lxs lagmiens (hermanxs) en Parques Nacionales  Nahuel Huapi, donde familias mapuches  vivieron allí ancestralmente y tras el destierro histórico fueron llevados a la exclusión  y a vivir en los márgenes, en las villas de las ciudades.

Rafael Nahuel, era un joven mapuche de 22 años, de mirada transparente, le  gustaba el fútbol, laburador,  un pibe de barrio  que se las rebuscaba en oficios para ayudar a su familia. Vivía  junto a sus padres y hermano en el Alto, barrio tristemente conocido de Bariloche, por la persecución  y el gatillo fácil de la policía a los jóvenes.  La familia de Rafael   vive allí sin muchas alternativas  que rasgar la piel con la miseria hambreadora.

Solidario acompañaba a miembros de su familia en la Lof Lafken Winkul Mapu, era consciente de la lucha y de la recuperación del territorio.  

Lo mataron de un tiro, por la espalda,  bastó eso para acabar con su vida, fue Gendarmería, el grupo Albatros, Prefectura y policía federal. Lo dejaron varias horas en el territorio sin asistencia médica, vigilado, solo con la compañía de sus peñis, como signo  de  escarmiento, para cualquiera que quiera pelear por su tierra. Como la detención del jueves, de las mujeres mapuches y sus hijos, niños de entre 1 y 10 años que estuvieron detenidos horas en la Comisaria, sin ningún respeto y garantía de los Derechos del Niño/a. Como la detención  de Facundo Jones Huala, lonko de la Pu lof resistencia Cushamen, como Santiago Maldonado cuya  desaparición y muerte sigue impune. El Estado es responsable, a través de las fuerzas de Seguridad, del Juez Federal Villanueva, de la fiscal , de las órdenes de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y del Presidente de la Nación, Mauricio Macri.

También son responsables los medios hegemónicos  de comunicación que cubren la noticia, desinformando,  llamando “enfrentamiento” lo que fue una “cacería racista”. Utilizando viejas fórmulas de la Dictadura cívico militar, donde la Teoría de los dos demonios se vuelve a escribir desde el Estado y con la pluma  ensangrentada de la complicidad mediática. Muestra de los intereses en conjunto con la Sociedad Rural Argentina, que festeja la represión a través de comunicados.

La sociedad no es excluyente, los comentarios fascistas y racistas de un sector importante, justifica lo ocurrido. No hay lugar para la reflexión, ni la crítica. No hay lugar para el amor ante tanto odio construido por una grieta que cada vez  es más voraz, como aquella  zanja de Alsina que tenía una función que cumplir, separarnos los unos de los otros.

Nada es nuevo. Parece que una Argentina recién descubrió que tiene indígenas en su población. Años de olvido y despojo. Tenemos un Estado que se construyó  bajo la eliminación  del Otro, con políticas de exterminio como la Campaña del Desierto, donde el objetivo era  la ocupación territorial, matando al indígena, tomándolo prisionero, desterrándolo y utilizándolo como mano de obra casi esclava para el campo, con los años después, sin territorio donde vivir, se conformarían en los barrios, las villas, marginadas, excluidos de los derechos básicos. Esa misma Campaña del Desierto seria la que reivindico el ex Ministro de Educación y el Senador electo, Esteban Bullrich. No es de sorprender ya que su familia históricamente recibió los beneficios de esa campaña, se beneficio con la venta y remate de territorio por aquellos años, en lo que es hoy el Patio Bullrich, un espacio siempre dedicado a la comercialización, y en algún tiempo a cuesta de nuestra propia sangre india.

Y la TV se pregunta ¿por qué ocupan territorio ancestral o sagrado? Todo lo mapuche se cuestiona, se deslegitima, se convierte en “terrorista”. Sin embargo nadie cuestionarios lo sagrado de la fé, de la existencia de Dios y el Catolicismo.

La lucha es por vivir, no por morir, es por Pueblos en libertad y con dignidad. Hace poco se volvió a prorrogar la Ley de relevamiento territorial indígena en Argentina, suspende desalojos y propone  relevamiento territorial,  parece que esto no hubiese sucedido. ¿Dónde está el Estado para garantizar esto ? Se desaloja, se reprime, se mata, no hay estado de derecho  ante tanta violencia. Es una estrategia, miseria planificada donde  los muertos siguen siendo los mismos.  La RAM no existe, es un relato funcional a las políticas de este gobierno. La resistencia de los pueblos tiene que ver con la vida de todos los seres y no con la muerte. La pre existencia y derechos de los pueblos originarios está reconocida por la actual Constitución Nacional Argentina.  Nuestra solidaridad  se convierte en lucha. No nos vamos a callar.    

Justicia por Rafael Nahuel !     

Justicia por Santiago Maldonado !    

 Liberad a Milagro Sala!               

 Libertad al lonko Facundo Jones Huala!

Mil veces venceremos  Marichiwew                                                                                    

 

Pro Zulema Enriquez Dirección de  Sec. de DD HH de  FP y CS - UNLP

 
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