CRUZAR EL RÍO: a 41 años de la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar
 
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CRUZAR EL RÍO: a 41 años de la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar

Por Lucas Vialey*

Un octubre de1984 nacía nuestra organización bajo el nombre de un revolucionario. Un grupo de estudiantes de la Escuelita Superior de Periodismo se juntaban para organizarse con la inquieta necesidad de combatir el poder concentrado de la Universidad.

No fue azar el nombre de Walsh en nuestras remeras, fue, desde el principio, asumir el compromiso de comprenderlo en su extrema complejidad. En Walsh siempre encontramos las respuestas de un tiempo convulsionado donde era imposible no tomar posición. 

De las cosas que aprendimos hay una que resulta central para pensar y pensarnos, esta insoportable necesidad de abolir toda ambición personal para sumarse a un proyecto colectivo nacional, popular y revolucionario que defendió desde sus inicios los derechos de nuestra clase trabajadora.

Desde el 25 de marzo de 1977, cuando distribuyó la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar, Rodolfo Walsh no volvió a publicar otro trabajo periodístico o literario con su firma. Gran parte de la obra de este intelectual orgánico fue desaparecida por los mismos genocidas que secuestraron y desaparecieron el cuerpo de nuestro compañero.

Un día después de haberpublicado su testamento para las generaciones venideras, fue abordado por los militares en la esquina de San Juan y Entre Ríos, en San Cristóbal, en un operativo del grupo de tareas 3.3.2 de la ESMA. En ese oscuro silencio, Walshtrascendió su propia existencia para legarnos así la densidad de su obra y su militancia.

Entre los cuentos y escritos secuestrados se encuentra desaparecida la versión final de “Juan se iba por el río”, un cuento que Walsh escribía en paralelo mientras redactaba la Carta Abierta.

En la noche de su cumpleaños número 50, Walsh le manifestó a su esposa un deseo: llegar al 24 de marzo de 1977 con la Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar y el cuento “Juan se iba por el río” terminados.

Al igual que en Walsh, en el cuento empieza a gestarse un deseo: cruzar el río. “El agua parece alentarlo y al tiempo, el río va secándose sin remedio. Sube el olor fétido del fango, los peces mueren. Juan monta su caballo y se lanza a cruzar. Cuando hombre y animal son un punto único en el horizonte, el río vuelve a crecer, incontenible. El cuento se detiene ahí”.

Ivana Romero reconstruye el diálogo que mantuvieron Martín Gras y Lilia Ferreyra en un bar de la Gran Vía de Madrid en 1982 sobre este inédito relato de Walsh.

Fue aquel día en donde se encontraron por primera vez los dos únicos lectores del cuento. Lilia en sus días con Walsh donde compartían juntos sus escritos. Gras en unos de los armarios que se encontraba en el sótano de la ESMA donde estuvo detenido desde 1977 hasta 1979.

Lilia, su última esposa, evocó la noche de 1977 en la que Walsh le había leído en voz alta la versión final del cuento, allá en San Vicente. 

– ¿Juan llegó al otro lado del río? –preguntó ella, tras escuchar con una atención de la que seguiría dando cuenta décadas después.

Walsh sonrió. 

No se sabe. Lo importante es que lo intentó.

*Presidente del Centro de Estudiantes de la FPyCS

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