Nosotros

Sobre el Observatorio

El Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios, dirigido por la Dra. Florencia Saintout y co dirigido por la Lic. Andrea Varela, intenta responder a la necesidad de generar un espacio de articulación entre las prácticas vinculadas a las actividades de extensión, a las de políticas públicas, y a aquellas otras prácticas referidas a la investigación. Muchas de las propuestas que tienden a la intervención, intentando promover el desarrollo social y mejorar la calidad de vida de los diferentes jóvenes de Argentina suelen carecer de un diagnóstico claro y concreto acerca de las demandas de los destinatarios de las mismas, lo que impide sostener en el tiempo el trabajo realizado (en el caso de las primeras), o bien, en otras tantas oportunidades son interesantísimas investigaciones las que resultan “letra muerta” al no hallar espacios que permitan accionar sobre las necesidades detectadas en el campo de trabajo.

Es en este sentido que el Observatorio pretende constituirse en un espacio que permita integrar actividades como las de extensión e investigación, ya que al momento de pensar a los jóvenes desde una mirada holística resulta de suma importancia abarcar ambos frentes. De esta manera, desde aquí nos proponemos mirar a los jóvenes (reflexionar sobre sus prácticas y promover líneas de acción que tiendan a potenciar y mejorar su calidad de vida) a través de los medios, como así también de la sistematización de los trabajos de investigación, de las propuestas de extensión, de las gestiones llevadas a cabo por las diversas políticas públicas estatales y las organizaciones barriales.

A la hora de referirnos a los jóvenes lo estamos haciendo desde la perspectiva que no se restringe a las franjas etáreas que suelen caracterizarlos. Pensar al joven como un sujeto dinámico, en continuo movimiento, como un actor-constructor de escenarios y discursos sociales, es hablar de juventud comprendiendo que aludimos a una construcción epocal, que nos permite poner en juego las múltiples dimensiones desde donde se constituye y desde donde podemos abordar a los jóvenes.

Entendemos que la juventud es el lugar de visibilización de lo que acontece y de las crisis sociales. Los jóvenes se han instituido como objeto de estudio dentro del campo de la comunicación social desde la década del ’80 en adelante, fundamentalmente desde la perspectiva de la comunicación/cultura. Fueron construidos como actores visibles en el campo cultural/político, en tanto productores de escenarios y discursos sociales. Desde ese momento hasta la actualidad, se vienen incrementando las propuestas, programas y proyectos destinados a este sector de la sociedad, tanto desde el sector público como el privado.
Debemos tener en cuenta que la juventud no puede pensarse como un todo homogéneo, sino que es posible hablar de diferentes jóvenes de acuerdo a la “carga” socio cultural de la categoría etárea; y muchos menos polarizar en un par de opuestos las formas de ser joven.

De esta manera, pueden clasificarse en diferentes modos de ser joven, ello depende de las circunstancias sociales y culturales que condicionan a los sujetos posibles de definir a partir de esta categoría. Así, sobre una moratoria vital se encuentra la social, condicionando estos diferentes modos de juventud en relación a las características de clase, el lugar que se habita, la generación a la que se pertenece, los comportamientos, las referencias identitarias, los lenguajes y las formas de sociabilidad. Sin embargo, por sobre estas diversas maneras de ser joven que se reconocen existe lo que llamamos generación: “los diferentes jóvenes comparten una misma marca epocal, están expuestos a unos mismos hechos históricos, aunque vividos de maneras diferenciales”.

Contexto
La Argentina contemporánea es una sociedad con importantes indicadores de exclusión social. En la actualidad, debido a procesos del todo complejos y de distintos signos nuestra sociedad aparece claramente desintegrada, polarizada; en cada uno de los extremos es posible leer a la vez condiciones de fragmentación y segmentación. El miedo al otro, producto de estos procesos, va generando modos de representación donde la desconfianza en la interacción ocupa un lugar central.

Estamos ante un orden social jerarquizado que construye nuevas formas de segregación socio espacial y cultural que se van sedimentando sobre los existentes y consolidándose en la vida cotidiana. Y es así como la sedimentación de la discriminación comienza a naturalizarse en las prácticas cotidianas en cada uno de los actores colectivos de la sociedad; especialmente en los jóvenes que ingresan a la vida pública bajo este orden: el de unas barreras que dividen y excluyen.
Los jóvenes, hoy, conviven con y se desarrollan en un mundo social adultocentrista, fragmentado, desigual, donde las instituciones reproducen la segregación. Esta “verdad” sobre la existencia de un mundo para unos y no para todos, de un mundo al que sólo acceden algunos y otros quedan afuera, expulsados, es una clara señal de la vulnerabilidad en la que éstos se hallan inmersos.

Es ésta la marca epocal que comparten los jóvenes argentinos, caracterizada por un amplio conjunto de transformaciones. Estos jóvenes nacieron en la modernidad tardía de occidente y su experiencia de vulnerabilidad e incertidumbre está relacionada a los procesos de exclusión y desciudadanización. Crecieron en medio de la experiencia de la crisis, y viven en un contexto histórico marcado por la ruptura y la sensación de dificultad para pensar el futuro por la ausencia de certezas, y también por la ausencia de entusiasmo en la posibilidad de alternativas.

Es así que los jóvenes en la sociedad actual constituyen uno de los sectores más vulnerables de la población: a los efectos de la desinstitucionalización se le suma la desestructuración del mercado de trabajo. El impacto de las políticas neoliberales, la globalización y la privatización incidieron en el deterioro de su calidad de vida: muchos de ellos viven bajo la línea de pobreza y, a la falta de calificación laboral se le agrega la ausencia de oportunidades educativas. No es menor prestar atención al hecho de que los que hoy son jóvenes en la Argentina comenzaron a socializarse con el fin del menemismo, con la crisis del 2001, con lo que quedó después del estallido.

Cabe destacar que actualmente América Latina cuenta con la más alta población de jóvenes en su historia, con lo que se torna aún más necesario pensar a estos actores desde espacios de inclusión, de participación y de contención, desde donde les resulte posible expresarse con voz propia, donde adquieran un sitio protagónico en el diseño de proyectos, en el proceso de promoción del desarrollo social y mejoramiento de sus calidades de vida.

El Observatorio

Áreas de Trabajo
Para el cumplimiento de los objetivos y el funcionamiento ordenado del Observatorio se establecen los siguientes Programas, sólo de modo operativo, ya que como se explicita anteriormente, se trabajará de manera integral.

Programa Proyectos de Investigación
Coordinadora: Ayelen Sidun
Programa Extensión
Coordinadora: Karina E. Vitaller
Programa Producción de Contenidos
Coordinadora: Daiana Bruzzone
Programa Monitoreo de Medios:
Coordinador: Agustín Martinuzzi
Programa Publicaciones
Coordinadora: Natalia Ferrante

Coordinación general de la investigación: Angela Oyhandy Investigadores: Juan Acacio, Paz Cabral, Matías Krieguer, Yesica Montagna, Belén Roca Pamich. Asesoramiento Metodológico: Mariela Cotignola.
Edición: La Plata, Observatorio de Políticas de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Comisión Provincial por la Memoria, 2014 (1º Ed.). Internet.

Leer

Desde el Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP expresamos nuestro deseo de recuperación de la joven estudiante y nos solidarizamos con su familia, amigxs y con toda la comunidad académica que se ha visto consternada ante la situación traumática que se vivió ayer en el Colegio Nacional Rafael Hernández de la Universidad Nacional de La Plata.

En este sentido, entendemos fundamental propiciar un tratamiento respetuoso de derechos por parte de los medios de comunicación, que con sus representaciones generan imágenes que moldean el modo en que se construyen las identidades juveniles, que en muchas ocasiones, son presentadas desde la peligrosidad y la desviación o por el contrario, desde la debilidad y fragilidad extrema. Estos discursos contribuyen a que la relación con nuestrxs jóvenes siempre esté atravesada por el miedo y el desconocimiento. Por ello, es preciso detenernos frente a la celeridad que impone el discurso mediático.