Garro pone a un neonazi y defensor de la dictadura en Juventud y desata un repudio generalizado

Por Candela Luquet y Anabel Urdaniz

Una mezcla de sorpresa, indignación y repudio todavía se mantiene en el ambiente político de La Plata luego de que Julio Garro haya designado como subsecretario de Juventud local a Lautaro Grilli, un abierto militante de la neonazi Vanguardia Nacionalista y defensor de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar. Si bien se sabía que Grilli formaba parte de la filas de Cambiemos, nadie pensaba que el intendente se iba a animar a tanto.

La asunción fue confirmada por el propio Grilli en sus redes sociales, pero desde la Comuna todavía no salió el decreto, seguramente por el rechazo generalizado que se desató. Hasta en el bloque oficialista se escucharon cuestionamientos.

La concejala Florencia Rollié advirtió que “darle puestos de conducción y, peor aún, confiarle la realización de políticas públicas hacia la juventud a este tipo de individuos constituye un peligro para las futuras generaciones e ingresa en el nivel de suicida para el mismo sistema”.

Además de Garro, los apuntados por esta designación son el secretario de Coordinación Municipal, Oscar Negrelli, y el jefe político de la juventud PRO, Fernando Ponce, actual presidente del Concejo Deliberante. Fiel a su estilo agresivo, Grilli se tomó para la risa la desaparición de Santiago Maldonado cuando todo un país se mantenía expectante y acongojado.

El día 6 de septiembre, durante el periodo de búsqueda, publicó en Twitter: “¿Para qué cámaras de seguridad? Pongamos mapuches con binoculares #DondeEstanLosBinoculares”. Además, después de los incidentes ocurridos en la primera marcha en reclamo de la aparición con vida, subió una imagen con la frase “gracias por hacer campaña para Cambiemos!”.

Grilli es un conocido comentador en Facebook con frases como “Sólo un año de militares y se acaba la inseguridad en Argentina” y “estábamos mejor con los militares”. En eso foros es donde dejó una de las más horribles: “Estaba mirando, y no paro de reírme, el video del juicio a las juntas, que al zurdo lo torturaban para que diga ‘me la como doblada y mi mamá es una hija de puta’”.

Como una constante y una obsesión, Grilli siempre amenazaba con la “picana” a quién le recriminaba alguno de sus agresivos comentarios. Por ejemplo, en respuesta a una joven, prometió: “Me voy a reír cuando te picaneemos zurdita”. En otra ocasión, en relación con el asesinato de Mariano Ferreyra, publicó: “¡Qué gran día ayer! ¡Un zurdo menos!”.

Los “zurdos” son su otra cruzada. “Nosotros tenemos el orgullo de saber que muchos de los zurdos murieron en manos de gente como nosotros”, supo jactarse alguna vez. “Nos les queda otra que saber que están destinados a morir, a falcon verde y a picana”, escribió en otra participación.

Sus antecedentes son de público conocimiento, como señala un comunicado emitido por H.I.J.O.S. La Plata y otras agrupaciones de derechos humanos de la ciudad. “Desde adolescente mostró su irracional ideología queriendo agredir a una compañera que pertenecía al Centro de Estudiantes del Normal 2 y amenazando a Gustavo Docters con que él reviviría las torturas con picana que habían sufrido sus tíos (detenidos-desaparecidos)”, remarca el comunicado.

“Por estas razones, y por haber empapelado el colegio con afiches de la Juventud de la Vanguardia Nacionalista (Agrupación de ultraderecha), se efectuó una denuncia penal y Lautaro Grilli tuvo que ser cambiado de escuela”, recuerda la misiva. Hasta se realizó una marcha que El Día cubrió bajo el título “Escandalo y movilización en Normal 2 por alumno nazi”.

Vanguardia Nacionalista, según datos judiciales de las denuncias realizadas, está conformada por policías activos y retirados que se autodefinen de ultraderecha y reivindican el nazismo y el terrorismo de Estado. En la capital bonaerense ya son conocidas sus pintadas los días 24 de marzo o sobre monumentos o lugares que recuerdan el genocidio.

Justamente, quienes en su momento decidieron expresarse fueron los alumnos del Normal 2, que padecían de cerca sus actitudes e intimidaciones: “Este chico siempre mostró ideología nazi, discutiendo con nosotros en los actos, reivindicando a Adolf Hitler, a la última dictadura militar, haciendo mención a las torturas y a las muertes como un logro de los militares”.

Grilli también fue acusado de haber menospreciando a Juan Iafolla como “un negro que comía basura” por haber pasado en su niñez por la honorable institución Hogar del Padre Cajade. Las víctimas de este accionar se animaron a ir la Justicia contra él y contra su padre, pero luego fueron perseguidos durante un largo tiempo por Vanguardia Nacionalista.

Coordinación general de la investigación: Angela Oyhandy Investigadores: Juan Acacio, Paz Cabral, Matías Krieguer, Yesica Montagna, Belén Roca Pamich. Asesoramiento Metodológico: Mariela Cotignola.
Edición: La Plata, Observatorio de Políticas de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Comisión Provincial por la Memoria, 2014 (1º Ed.). Internet.

Leer

Desde el Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP expresamos nuestro deseo de recuperación de la joven estudiante y nos solidarizamos con su familia, amigxs y con toda la comunidad académica que se ha visto consternada ante la situación traumática que se vivió ayer en el Colegio Nacional Rafael Hernández de la Universidad Nacional de La Plata.

En este sentido, entendemos fundamental propiciar un tratamiento respetuoso de derechos por parte de los medios de comunicación, que con sus representaciones generan imágenes que moldean el modo en que se construyen las identidades juveniles, que en muchas ocasiones, son presentadas desde la peligrosidad y la desviación o por el contrario, desde la debilidad y fragilidad extrema. Estos discursos contribuyen a que la relación con nuestrxs jóvenes siempre esté atravesada por el miedo y el desconocimiento. Por ello, es preciso detenernos frente a la celeridad que impone el discurso mediático.