COMUNICOLOGÍA
Y SEMIÓTICA.
La
dimensión de la difusión y las tecnologías de información y comunicación
Luis
Jesús Galindo Cáceres
Grupo Hacia una Comunicología posible
- GUCOM (México)
arewara@yahoo.com
Resumen
En la primera parte se aborda la
relación entre la Comunicología general y su dimensión
de la difusión, enfatizando la relación entre la dimensión comunicológica de la
difusión y las fuentes teóricas científicas del pensamiento comunicacional. En
la segunda parte se relaciona a la Comunicología general con la Semiótica, y a la dimensión comunicológica de
la difusión con la Lingüística y la Semiología. En la tercera y última parte se
presentan las hipótesis de la relación entre las tecnologías de información y
comunicación y la dimensión comunicológica de la difusión, la fuente
teórico-científica de la Semiótica, y la Comunicología general y sus otras dimensiones, la
expresión, la interacción, la estructuración y la observación
Palabras clave: Comunicología,
Semiótica, Difusión, Tecnologías de información y comunicación.
I. Comunicología y Difusión
La
difusión es la dimensión comunicológica que ha tenido mayor presencia en el
mundo académico, los medios de difusión masiva están en la agenda de la vida social
con una importancia que llega a ser central en la llamada segunda guerra
mundial del siglo veinte, y desde entonces no han perdido ese lugar, por lo
contrario, su relevancia es innegable, y en algún sentido aún inexplicable. El
concepto mismo de difusión ha sido puesto a prueba desde los años ochenta, y
aunque hay nuevos conceptos para nombrar desde distintos puntos de vista a lo
que los medios han traído a nuestra vida, la noción de difusión sigue siendo
útil para identificar al fenómeno general de movimiento de información de un
lugar hacia otros.
La Comunicología general
posible propone en su estructura primaria a la difusión como una de sus cinco
dimensiones de trabajo. El nombre cubre una perspectiva de estudio y
conceptualización en el trabajo teórico con los sistemas de información. Es
decir, en la Comunicología general posible la
difusión es el nombre para el estudio de los sistemas de información. La estructura de la ciencia de la
comunicación posible se complementa con otras tres dimensiones de primer orden
y una más de segundo orden. Las categorías de información y comunicación se
ordenan en el concepto de sistema, y
de ahí se organizan las cinco dimensiones, la de difusión se ocupa de los sistemas
de información, la de interacción
de los sistemas de comunicación, la expresión y la estructuración del momento de construcción de la información y la
comunicación en sistemas, y la quinta dimensión, la observación, de la referencia a la mirada reflexiva sistémica.
La Comunicología general
posible está aún en construcción. En este momento se encuentra en exploración y
análisis la propuesta de las cinco dimensiones. Dos de los principios
constructivos sintetizados para el desarrollo de la propuesta derivan de la
observación de conceptos previos existentes en la historia del pensamiento
sobre la comunicación. Uno de ellos está asociado a lo que llamamos como medios
de difusión, el otro a lo que nombramos como comunicación interpersonal. La
oposición de estos dos principios es clara en nuestra ya no tan joven historia,
pero si aún inmadura. La difusión está asociada al movimiento, traslado, de
información de una entidad a otra, de una configuración sistémica a otra
configuración sistémica, en principio sólo una es afectada por la acción, la
otra es la que busca el efecto, el efecto es que un sistema de información
incluye en su organización a otro sistema de información. La interacción está
asociada a la mutua acción en la búsqueda de una comunidad de información, la
información no sólo se mueve de una entidad a otra, se reconfigura en la
necesidad de modificación de ambas identidades para construir una tercera que
las incluye en un sistema de información común, y un sistema de comunicación
que lo permite. La forma de expresar estos principios es aún más técnica, pero
lo que aquí se enfatiza es que las nociones de información y comunicación están
asociadas a los conceptos previos de difusión e interacción tal y como aparecen
en nuestra literatura académica.
Miremos
a la difusión en este contexto de construcción de la Comunicología
posible. Lo que está en juego es la figura de los sistemas de información, esa
configuración que ordena desde su estructura a todo aquello que tiene alguna
manifestación, que posee alguna forma. En este sentido la noción de sistema de
información es útil lo mismo para entender una mano, un dedo, un pensamiento,
una ciudad, una planta, una ecología completa del desierto. El punto clave es
cómo esas formas se manifiestan, se mantienen, continúan, aparecen y
desaparecen, cambian. Aquí es donde entra en acción la mirada metodológica para
buscar los principios constructivos y las formas de registro y representación.
La difusión en este sentido es una dimensión muy compleja de la vida y del
cosmos, mira lo que está detrás de lo manifiesto y se pregunta por la
composición y organización de esa manifestación en el espacio, y el metabolismo
del movimiento de esa manifestación en el tiempo.
La
difusión entra en contacto con la historia del pensamiento comunicacional en el
campo académico a través de los estudios sobre la difusión de información.
Estos trabajos se han centrado en los llamados medios de difusión masiva, en la
televisión en particular y sus audiencias, todo parte de los estudios ya
clásicos de P. Lazarsfeld y E. Katz. Y
ha sido desde la Historia que ha
llegado en la personalidad intelectual de Regis Debray la propuesta de una
forma sistemática de estudio de esos fenómenos en lo que el llama Mediología. La Mediología está
muy cerca de la dimensión comunicológica de la difusión, en mucho se tocan y
comparten, pero tienen orígenes distintos, y quizás objetivos también
distintos. La propuesta de Evertt Rogers y F. Floyd Shoemaker desde la Sociología
Norteamericana también es un avance importante en una
visión más allá de los medios de difusión. La dimensión comunicológica de la
difusión se encuentra más cercana a las visiones de la Memética de
Downkins, o de la resonancia mórfica de Sheldrake, ambos biólogos por cierto.
Sin dejar de mencionar lo evidente, la liga básica de la Comunicología con el
pensamiento sistémico de Von Foerster y la Cibernética de
primero y segundo orden.
El otro
aspecto del programa de la
Comunicología posible es el de las fuentes científicas.
Si en la
Comunicología general a priori la orientación es sistémica, partiendo de la exploración
de las nociones de comunicación que aparecen en la bibliografía sobre el
pensamiento comunicacional, en la Comunicología posible
a posteriori la orientación es
histórica y bliblioteconómica. En esta perspectiva a posteriori se trata de
revisar la bibliografía escrita sobre el pensamiento comunicacional para
ponerla en orden por épocas, corrientes, epistemologías, genealogías. En este
momento el programa trabaja con un mapa conceptual de siete fuentes científicas
básicas, y esto quiere decir que hay otras, y que también entran en el
programa. Las fuentes científicas básicas son: la Sociología
Funcionalista, la Sociología
Crítica-cultural, la Sociología
Fenomenológica, la Psicología Social, la Economía
Política, la
Lingüística-Semiología y la Cibernética.
Todas
las fuentes tienen algo que decir sobre la dimensión comunicológica a priori de
la difusión. Cada una aporta una perspectiva y un mapa conceptual desde donde
se puede mirar la configuración de los sistemas de información y su movimiento.
Y aquí sólo están consideradas las fuentes presentes en el pensamiento
comunicacional del campo académico de la comunicación, las cuales se enriquecen
con otras orientaciones, como la de las ciencias básicas, las humanidades, el
arte, las ingenierías. El punto aquí es que desde las ciencias sociales, las
ciencias de los signos, y las ciencias del control, hay mucho que decir sobre
la dimensión comunicológica de la difusión.
En el
pensamiento comunicacional el centro de los estudios en difusión han sido los
trabajos sobre medios masivos de difusión de información. Entendidos estos como
la lista que incluye a la radio, el cine, la televisión y la prensa. A los que
ahora se agregan otros estudios bajo el nombre de nuevas tecnologías de
información y comunicación, lo que abre un espacio conceptual mayor que incluye
a los dos acercamientos, y de lo cual la Mediología tiene
mucho que decir, lo mismo que la
Memética, y por supuesto la Comunicología
posible.
La
difusión en este contexto, según el mapa de las siete fuentes sintetizado en
mayo del 2003, tiene su ubicación sobre todo en la Sociología
Funcionalista, la Sociología
Crítica-cultural, la Economía
Política, la Psicología Social y la
Lingüística-Semiología. Esto por la pertinencia
del estudio en los medios de difusión masiva. La Cibernética y la Sociología
Fenomenológica no tienen una relación histórica con los
estudios en medios de difusión, aunque la presencia de Luhmann haya modificado
este patrón en los últimos años, en el caso de la Cibernética. En el caso
de la
Sociología Fenomenológica sólo en forma
indirecta, cuando trata de la composición y organización general de la vida
social se podría hacer alguna hipótesis al respecto. Es decir, el programa de
estas dos fuentes aún tiene mucho que desarrollar en el caso de los medios. Y
es peculiar que si hablamos de los medios no estén presentes en todas las
fuentes, siendo tan relevantes en la agenda del campo académico de la
comunicación, lo que muestra que el campo no se ha desarrollado en todas las
fuentes a la misma intensidad ni en la misa dirección temática ni sobre los
mismos objetos.
II. Comunicología y Semiótica
La Semiótica es
parte de una de las siete fuentes científicas históricas de la Comunicología
posible. El nombre de la fuente es Lingüística-Semiología. En el apunte
histórico del año 2003 del programa hacia una Comunicología posible su
ubicación era como sigue:
Antes de 1920. Esta fuente
también tiene sus antecedentes en Europa, y a diferencia de los otros con
semejante característica ha continuado siendo europeo en lo fundamenta. El gran
antecedente es el padre del estructuralismo, el lingüista Ferdinand de
Saussure. Y por otra parte uno de los fundadores del pragmatismo
norteamericano, Charles Sanders Peirce. Semiología y Semiótica frente a frente.
De 1920 a 1940. El programa sigue
siendo estructuralista y lingüístico, de origen ruso. Aquí se desarrolla el
Círculo de Praga, con emigrantes rusos. La escuela rusa llega a Europa y de ahí
a Estados Unidos y al mundo. Roman Jakobson es una de las figuras centrales. En
Estados Unidos el proyecto de la
Enciclopedia de la Ciencia Unificada se
construye a partir de la relación entre un lógico, Rudolf Carnap, y un semiótico, Charles Morris.
De 1940 a 1960. En esta etapa se continúa lo sucedido en la
anterior. La segunda guerra mundial mueve a investigadores y se gesta el
estructuralismo francés como una forma universal de organización del
conocimiento a imagen y semejanza del lenguaje mismo. La semiótica americana
pierde fuerza al caer académicamente la iniciativa sociológica amplia de
Chicago en la forma, por ejemplo, del interaccionismo simbólico de George
Herbert Mead, frente a la
Sociología funcionalista de Talcott Parsons y David
K. Merton.
De 1960 a 1980. En Europa el
estructuralismo toma fuerza con el programa semiológico de Roland Barthes, de
Greimas, y figuras como Julia Kristeva. En Estados Unidos Morris, heredero de
Peirce y Thomas A. Sebeok continúan el proyecto semiótico. La Semiótica
pragmática se asocia con la Sociología
Fenomenológica. En Francia se crea el Centro de estudios
de las comunicaciones de masas. El gran personaje emergente para la Semiótica y para
las ciencias de la comunicación es el italiano Umberto Eco, que se consolidará
como la gran figura en las décadas siguientes. Se difunde la escuela de Tartú,
la figura de Yuri Lotman al centro.
De 1980 a 2000. El
estructuralismo se reforma y pasa a otra fase, el post-estructuralismo se
vuelve constructivista, se asocia a las ciencias cognitivas, se torna
ecléctico. El pragmatismo semiótico también se reconfigura postmoderno. El
lenguaje y la comunicación son un campo de confluencia interdisciplinaria,
dentro de este programa revolucionado. Figuras semióticas como el danés Louis
Hjemslev no tiene mucha difusión, pero sí algunos de sus discípulos, como el
italiano Emilio Garroni. El análisis del discurso a la francesa se pone al
centro del programa Lingüístico-Semiológico con figuras como Michel Pecheux,
Oswald Ducrot o Emile Benveniste.
La
fuente Lingüística-Semiología tiene más de lo segundo que de lo primero para la Comunicología
posible, en un sentido histórico bibliográfico, lo cual marca las posibilidades
de esta asociación. La
Semiología-Semiótica no ha tenido un gran desarrollo en
el campo de la comunicación, sino más bien golpes de efecto discursivo, muchos
de ellos asociados a una sola figura, Umberto Eco. Y en el caso de la Lingüística, el
asunto es aun más complicado. Se ha recurrido a la noción de discurso una y
otra vez, sobre todo desde el auge de los Estudios Culturales a partir de la
década de los ochenta, pero el análisis no ha sido lo más generalizado, y son
pocos los ejemplos de análisis discursivos en el campo académico bibliográfico
de la comunicación. La
Lingüística no es una disciplina fácil, y el académico
de la comunicación acostumbrado a la opinión periodística o a la libertad
ensayística, no se ha movido con comodidad en el rigor técnico y formal de lo
lingüístico y lo discursivo. El balance en general para el campo académico de
la comunicación es pobre, aunque prometedor. Quizás alguna de las pocas
certidumbres que se tienen en el campo de la comunicación es que el significado
y los signos son claves para entender y estudiar sus objetos, muchos de ellos
cargados de textos y formas discursivas. El programa en ese sentido está más
por desarrollarse que otra cosa. La
Semiología-Semiótica comparte con la Lingüística la
misma situación de escasez, son más las referencias a que lo semiótico es
importante que desarrollos y ejemplos puntuales.
Las dos
perspectivas van en forma paralela, la Semiótica y la Comunicología
posible, y en algunos momentos hay quien define a la Semiótica como
matriz para el estudio de la comunicación. Un pequeño apunte de la memoria del
campo es útil para mostrar esta situación. El campo académico de la
comunicación ha carecido de una fundamentación epistemológica y teórica a lo
largo de su desarrollo histórico. Al nacer tiene una asociación al surgimiento
de la radio y la televisión como nuevos fenómenos sociales extraordinarios.
Esta ha sido su única claridad, y a partir de ella intenta ordenar esquemas y
guías conceptuales, vinculando a los medios con otros asuntos, y
contextualizando su presencia e importancia con otros fenómenos sociales. La Sociología ha sido
su gran ayuda y su piedra de toque fundamental, por aquello de que es social lo
que sucede con los medios. Pero al no haber sentido teórico del asunto el
propio concepto de comunicación queda ambiguo y poco preciso. Hasta los años
sesenta la
Sociología y eso que se llama Ciencia política habían
sido suficiente fundamento para el discurso sobre los medios, la discusión EEUU
frente a Europa en frentes como el positivismo frente al materialismo
histórico, o de lo cuantitativo frente a lo cualitativo, en la disputa
político-ideológica de la
Sociología, llevó al campo académico de la
comunicación como un subordinado. La Cibernética estaba
en el olvido, su tiempo de reconocimiento en la vida conceptual de la
comunicación aún está por venir. Fue la Semiología la que
abrió el frente alterno en la dicotomía Sociología norteamericana (titulada
como funcionalismo) contra Sociología marxista (entendida como europea). Y así
apareció la
Semiótica como opción, y lo que lo promovió fue algo
llamado estructuralismo, donde se metía en el mismo cajón a Roland Barthes,
Claude Levi-Strauss, Michel Foucault, Edgar Morin y Abraham Moles. Sin tener
claridad de lo que representaba el estructuralismo como figura teórica y
metodológica, se le asimiló a lo lingüístico y después a lo semiótico.
El mundo
del signo y el significado aparecieron como un referente relevante para el
estudio de la comunicación. Los lingüistas franceses hablaban de comunicación,
los ensayistas de la época hablaban de comunicación. Y ese mundo francés
también hablaba de medios de comunicación y parecían proponer una alternativa
al enfoque sociológico norteamericano. Y de hecho lo hacían. Pero las
discusiones francesas con lo anglo no correspondían del todo con las polémicas
americanas de lo marxista con lo norteamericano capitalista. De esta manera en
el continente iberoamericano lo lingüístico se asoció a lo sociológico
marxista, y volvieron a quedar dos frentes, lo norteamericano (EEUU) y lo
europeo (Francia), con nuevos ingredientes y relaciones. Con una participación
importante de las editoriales y los intelectuales de izquierda. Todo se enredó en un mundo de opiniones y
calificaciones más políticas que científicas, la llamada escuela crítica
latinoamericana. Y en ese movimiento la Semiótica pasó a
formar parte del mundo académico de la comunicación en el mundo occidental y en
iberoamericano. La lingüística-Semiología permite lectura de textos y
discursos, y la
Sociología marxista crítica y cultural necesita leer
la ideología dominante en textos y discursos de la clase dominante.
Con este
panorama queda claro que falta mucho por precisar y discurrir sobre las
relaciones entre la
Semiótica y la Comunicología
posible, y que buena parte de la tarea es regresar los pasos y reconstruir las
posturas y condiciones que llevaron a la situación actual de momificación del
asunto sin ningún avance más allá de un paquete de lugares comunes. Las
preguntas son muchas, empezando por algunas básicas, ¿cuál es la diferencia
entre Semiótica y Comunicología?, ¿cuál es la diferencia entre semiosis y
comunicación?, ¿cuáles son los puntos de contacto y las distancias entre uno y
otro enfoque?
Aquí es
el lugar para retomar a la dimensión comunicológica de la Difusión para
explorar sus relaciones con la fuente científica histórica de la
Lingüística-Semiología. Hablar de difusión en el
campo académico de la comunicación es hablar de medios de difusión masiva.
Desde un punto de vista comunicológico hay más que medios de difusión en la
dimensión difusión, como ya se había comentado cuando se apuntó que incluso la Mediología de
Regis Debray es más amplia en su concepto que lo que es usual y costumbre en el
campo académico de la comunicación. Siendo así, la difusión en ciencias de la
comunicación, lo común distinto a la propuesta de la Comunicología
posible, es medios de difusión masiva, y las fuentes que mayor desarrollo
tienen en ese sentido son la Sociología
Funcionalista y la Sociología
Crítica y cultural, con desarrollos
complementarios con la
Economía Política y la Psicología Social.
La
dimensión comunicológica de la difusión ha tenido poco tratamiento con
elementos de la fuente científico histórica Lingüística-Semiología. Como un
primer apunte sobre el asunto hay que enfatizar que no hay construcción teórica
desde esa perspectiva para la difusión. Lo que existe es un uso de herramientas
lingüísticas y semiológicas para el análisis de textos y discursos provenientes
de los medios de difusión masiva. Y eso es casi todo. Hay aproximaciones como
la de M. A. K. Haliday o Eric Landowski, que podrían gestar una perspectiva
semiótica de los medios, pero no ha tenido importancia para el campo académico
de la comunicación. En general las lecturas de los medios son sociológicas, y
sólo dejan a lo lingüístico-semiológico para el análisis de textos y discursos.
En
Iberoamérica hay poco o muy poco sobre
el asunto, quizás el libro de Miquel de Moragas, su tesis de doctorado en un
momento en que Umberto Eco parecía una opción, y después un largo silencio
sobre esta asociación, Semiótica y medios de difusión masiva. Así que aquí se refuerza
la tesis de que el camino está adelante, los medios pueden entrar en modelos de
análisis semióticos que se enriquecerían con este tipo de objeto de estudio tan
complejo. Todo está en el nivel programático hacia el futuro. Lo cual no quita
una indagación a fondo en el pasado, quizás hubo pioneros que merecen un
reconocimiento.
III. Las tecnologías de información y
comunicación, la dimensión de la Difusión de una Comunicología posible, y la
Semiótica
Las
tecnologías de información y comunicación son un concepto que no ha tenido una
definición clara dentro del espacio de las ciencias sociales y las ciencias de
la comunicación. Con este nombre sucede lo mismo que con el nombre genérico de
medios de difusión masiva, nombra un catálogo de aparatos y situaciones, pero
no tiene una ubicación conceptual en un marco que le de sentido teórico. Cuando
aparece la propuesta de Mediología por parte de Regis Debray la situación
cambia, al hablar de medio estamos nombrado un concepto lógico intensivo, no
extensivo, es decir, lo nombramos por su contenido teórico, no por su contenido
descriptivo de catálogo de objetos. De esta manera podría asimilarse a la Mediología el
asunto de las TICs, aunque el mismo Debray no tiene aún una ubicación clara
para lo que con ellas se nombra. Estamos en un momento de decisión entre seguir
nombrando por convención o buscar un espacio conceptual más ordenado, complejo
y con mejor sentido.
Para la
dimensión comunicológica de la difusión las TICs se ubican en un espacio
conceptual semejante al de Debray, un espacio de definiciones intensivas, no
extensivas. En el caso de la
Comunicología ese espacio está configurado por la
perspectiva sistémica, la difusión es el espacio de estudio de los sistemas de
información. Así que las TICs son entendidas como figuras dentro de la vida de
los sistemas de información.
Los
sistemas de información son las configuraciones de orden que determinan en
principio lo que acontece y lo que aparece. Todo es producto de sistemas de
información. La propuesta es memética, de la misma manera que los genes en la Genética son
portadores de las instrucciones para la sintaxis elemental de la vida, los
memes en la
Memética son las instrucciones para la sintaxis
elemental de la vida social. Los memes necesitan ser transmitidos de una
entidad procesadora de información a otra entidad para difundirse, eso supone
mecanismo para esa acción, dispositivos, operaciones. En ese espacio de
posibilidades entran las TICs en un sentido amplio, incluyendo a los viejos
medios de difusión masiva y a todas las nuevas tecnologías de información y
comunicación.
Las TICs
entonces son en principio los medios electrónicos por los cuales la información
se difunde, se transmite de una entidad a otra. Aquí se enfatiza el asunto de
la acción de transmitir, el fenómeno de tránsito de la información de un lugar
a otro, de unas coordenadas en el tiempo y espacio a otras coordenadas en el
tiempo y el espacio. El porqué sucede esto es otro asunto, el para qué sucede
también. Todos estos temas forman parte de la agenda de trabajo de la dimensión
Difusión de la
Comunicología, las TICS tiene en principio su ubicación
en el fenómeno de transmisión de información, aunque su fenomenología esté
relacionada con otros momentos y dimensiones del ámbito general de la difusión.
Las TICS son relevantes en una primera imagen en su competencia para mover la información de un lugar a otro, de
un tiempo a otro. Los sistemas de información requieren esta competencia para
vivir, para permanecer, para reproducirse de unas entidades a otras. Esos
sistemas de información en nuestro nivel de organización vital social son las
mentalidades, las costumbres, los hábitos, las disposiciones, las ideas, los
gustos, en cierto sentido todo eso que llamamos cultura.
Las TICs
aparecen de esta manera como una configuración asociada a la racionalidad de la
ingeniería, son una solución al problema de cómo transmitir la información.
Será a partir de esta primera imagen que las TICs se asocien a preguntas de
orden sociológico y comunicológico. Su presencia permite una difusión de
información mayor que nunca antes, requerimos de una reflexión y una
reconstrucción sobre cómo se trasmitía información antes, y cómo esta solución
permitía resolver problemas. Aquí aparece la guía útil de la Ecología cultural,
con L. A. White y Marvin Harris como representantes ejemplares, las tecnologías
derivan de soluciones a problemas, y causan nuevos problemas, lo cual lleva a
una reconfiguración total de la sociedad en un cierto tiempo. También Marshall
McLuhan y su propia genealogía tienen una visión semejante. Así que a partir de
la problemática resuelta de la transmisión de información aparecen dos
escenarios hipotéticos de una configuración social previa y una configuración
social posterior, y ahí entran las visiones sociológicas y comunicológicas, la
dimensión de la difusión en todo sus aspectos.
La Semiótica no
tiene en apariencia un papel clave en esta discusión, pero se puede introducir
a partir de su vertiente humanística o su vertiente técnica. Por una parte hay
una concepción semiótica que viene de la filosofía del conocimiento, de la Epistemología, ahí
toda la vida social pasa por las matrices de sentido y significación de los
sistemas respectivos, asunto propio de la Semiótica. De esta
manera los dos escenarios planteados tienen su ubicación en este ámbito
semiótico de lo posible a partir de lo percibido y problematizado y sus
consecuencias. En el otro extremo están las cualidades formales de la
representación de los sistemas semióticos, muy cercanos y en cierto sentido
coincidentes con los sistemas de información. Estos sistemas son construidos
por visiones semióticas, lógicas, matemáticas, en donde es posible ubicar el
fenómeno que detonó al problema, las condiciones que posibilitaron la solución,
y las consecuencias de tales situaciones. La Semiótica opera
en colaboración con la
Antropología, la Ecología, la Sociología y las
Ciencias Cognitivas, en las dimensiones sociales, en un sentido amplio, que
están en los telones del contexto de la visión de la Ingeniería en el
estudio y conceptualización de las TICs. Todo esto lo retoma la dimensión de la
difusión de la
Comunicología para trabajar sobre su perspectiva
sistémica de configuración de la información.
Hacia
dónde más podría ir la
Semiótica en estos asuntos. En tanto que es una
disciplina que pone en su forma a otros esquemas de conocimiento, cualquier
observación proveniente de cualquier otra fuente científica puede ser
trasladada a los propios esquemas formales del pensamiento semiótico. Su trama
es la lógica, el pensamiento formal puro, como bien lo expresó Peirce, por
tanto nada le es ajeno, todo es formalizable. Su genealogía también parte de la Lingüística, por
tanto todo puede ser signo, y todo puede construirse en estructuras de
significados sobre estructuras sintácticas de composición y organización
expresadas. La gran pregunta es cómo se integra como colaboradora en los
procesos de construcción teórica de otras disciplinas científicas, al tiempo
que optimiza su poder formalizador sin ahogarse en una figura formal casi hueca.
La
dimensión pragmática de la
Semiótica es quizás la que le permite dialogar con
el mundo de los acontecimientos aportando su poder formal. La Pragmática es sólo
un juego formal si no se carga de sentido sociológico, antropológico,
psicológico y comunicológico. En la Pragmática la
Semiótica trasciende los límites que la sintaxis y la semántica, heredadas de la Lingüística, y que
le marcan como sólo formalidad sin vida. En la Pragmática la
Semiótica se conecta con la vida social, y en su diálogo con la Memética integra
a sus dimensiones formales sintácticas y semánticas con la vida social en toda
su complejidad. Quizás la
Semiótica pueda mirarse como una perspectiva dual,
que por una parte puede desarrollar con autonomía un programa propio, y por
otra parte apoya el desarrollo de otros programas científicos, y no sólo de las
ciencias sociales, sino también de otras ciencias y actividades formales, como
el arte, y el mundo práctico de las ciencias aplicadas.
En el
caso de la Comunicología las
cinco dimensiones de su programa científico se benefician por los oficios de la Semiótica, y en
la relación de ambas el estudio de las TICs aparece en todas sus dimensiones
como objeto de estudio. Por una parte la Semiótica aporta
sus dimensiones sintáctica, semántica y pragmática, y por otra parte la Comunicología aporta
sus dimensiones de expresión, interacción, difusión, estructuración y
observación. De las cinco dimensiones comunicológicas las cuatro de primer
orden cibernético sistémico empatan con las tres semióticas, y la quinta
dimensión, la de segundo orden, empata con la semiosis de Peirce, maestro de
Morris el acuñador de las tres dimensiones semióticas apuntadas.
Las TICs
de esta manera entran en un programa mixto que se organiza a partir de la
dimensión comunicológica de la
Difusión, y a partir de ahí se enriquece con las
otras dimensiones comunicológicas con la ayuda del programa semiótico y sus
tres dimensiones de base. Las TICs son expresión, sistemas de información y
comunicación estables, que las tres dimensiones semióticas pueden describir y
esquematizar. Las TICs son difusión, como se ha venido afirmando, la
transmisión de la información vuelve inestables los sistemas y ese fenómeno
puede observarse con ayuda de la
Semiótica dinámica de Peirce y de Eco, por ejemplo.
Las TICs son interacción, la
Pragmática tiene mucho que aportar sobre la mutua
afectación de sistemas de información en movimiento por su contacto, conexión,
vinculación. Las TICs son estructuración, los sistemas de información y
comunicación cuando son alterados por la difusión o la interacción pueden
volver al estado previo o moverse hacia nuevos estados, eso puede ser observado
por el poder descriptivo dinámico de la Semiótica. Y
finalmente todo esto es parte de una observación de primer orden que al
observarse a sí misma entra en relación con el sistema observado conectando
ambos sistemas, el de observación y el observado, promoviendo la
autoorganización hacia la complejidad o la simplicidad según cierto marco de
pertinencia. Semiótica y Comunicología cooperan en este sentido. El programa
que lo expresa y sus variantes son temas de otro texto, de otra reflexión.
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