LA DTT DENTRO DEL MARCO DE LA UNIÓN EUROPEA
Raquel
Urquiza García
Universidad Complutense de Madrid (España)
Resumen
El trabajo
trata de esclarecer el papel que ocupa la Televisión Digital Terrestre dentro
de las políticas audiovisuales promovidas por la Unión Europea, donde la
digitalización de las redes se establece como puerta de entrada hacia la
Sociedad de la Información. Mejoras sociales y accesos igualitarios a las
nuevas tecnologías, son los principales argumentos que promueven el apagón
analógico y la promoción de la televisión digital, pero detrás de este complejo
entramado, existen además otros intereses de mercado, promotores de la
aceleración del proceso para obtener en tiempo breve los beneficios derivados
de la digitalización del espectro.
El proceso de
digitalización televisiva en Europa
El siglo XX finalizó con una incipiente progresión
tecnológica en el campo de las telecomunicaciones. El desarrollo de la
televisión digital junto a los avances en televisión interactiva propician un
nuevo concepto de comunicación así como un nuevo modelo de concebir la
televisión, como ya declaraban Chalaby y
Segel: “la digitalización está transformando
no sólo el modo de ver televisión y el modo de usar la televisión, sino
también la forma de crearla” (1).
Esta transformación no sólo se reduce a la evidencia
televisiva, sino a todos aquellos agentes implicados en su desarrollo: recursos
humanos, economía, nuevas formas publicitarias o adquisición de nuevos hábitos
de consumo para la audiencia. La
televisión digital exige unas inversiones enormes, y muy especialmente una
compleja combinación de oficios, saberes técnicos, empresariales, de
contenidos, de marketing (2).
La llegada de la televisión digital, además de toda una
transformación tecnológica, supone
también un campo más amplio de
implicación en el que entran a formar parte el Estado, los canales públicos y
privados, productores y distribuidores de contenidos, y los ciudadanos
-transformados en audiencia- como agentes consumidores de todo el entramado
audiovisual que se avecina.
En Europa la televisión por su alto valor estratégico
comienza siendo regulada por los poderes públicos, así la existencia de un
monopolio televisivo en manos del Estado otorga a la televisión el valor de
Servicio Público. La generalización de contenidos estructurados en una
programación organizada ofrecía a un espectador anónimo, una televisión de flujo, y la ordenación de una parrilla de contenidos
para satisfacer gustos generales (3).
Pero será en los años 80 cuando se produce en Europa un período de cambio en
el sistema televisivo con la creación de nuevas políticas del sector en el
ámbito de los miembros de la Unión. Este hecho, unido a un galopante desarrollo
tecnológico, fue una de las principales causas que propiciaron la liberación
del sector y el crecimiento del mercado televisivo, aunque el impacto producido
no ocurrió igual en todos los países.
El hecho más significativo fue la llegada de tecnologías
de satélite y cable que crearon nuevas formas de comunicación y consumo con la
aparición del PPV y la multiplicación de la oferta de canales. Sin embargo, estos dos sistemas que apostaban
por la sustitución de la televisión por ondas terrestres analógicas no eran del
todo completos. El coste de la infraestructura era elevado, y el usuario se
veía obligado a asumir parte de ese coste para acceder no sólo a una oferta
múltiple de canales, sino también a los canales generalistas ofrecidos en
abierto. Por lo tanto, ambos sistemas eran discriminatorios desde un punto de
vista social. La sociedad requería un sistema completo, accesible a toda la
población que dotara a la televisión tradicional de aquellos servicios añadidos
que ofrecían el cable y el satélite.
La solución vino con la digitalización de las ondas
analógicas terrestres y la aplicación de la norma DVB–T (Digital Video
Broadcast-Terrestrial) para Televisión Digital Terrestre. Esta norma fue
adoptada por el Instituto Europeo de Estándares de Telecomunicaciones,
registrada en el documento ETS 300 744 de Marzo de 1997. La televisión digital
utilizaría la tecnología de compresión de la señal digital MPEG-2.
Ante esta situación, la Televisión Digital Terrestre (TDT) aparece como puerta de entrada a la Sociedad
de la Información y como medio de acceso para todos los ciudadanos a la nueva
era digital. Su nacimiento en Europa con carácter público y universal se enmarca con la llegada del siglo XXI,
aunque fue en Reino Unido -en 1998- cuando el operador Ondigital,
posteriormente ITV Digital, crea el primer servicio de Televisión Digital
Terrestre del mundo con una oferta de 30 canales que incluían un modelo mixto,
con canales en abierto y de pago.
Ondigital ofrecía un modelo televisivo adoptado más tarde por
algunos países europeos, entre los que
se encontraban Suecia y España.
El fracaso del sistema terrestre vino de la
mano de una guerra de precios establecida con las plataformas –satélite y
cable– ya desarrolladas. Este sistema
fue lo que llevó posteriormente al replanteamiento de una televisión digitalizada de carácter
universal, donde su función de servicio
público se viera reflejada en gran medida por la financiación pública, y en
algunos casos adoptara un modelo basado en la financiación a través de los
fondos del Estado y la publicidad, así como una posible combinación con el
acceso a ciertos contenidos de pago.
Este último modelo híbrido
fue adoptado a partir del año 2000 por países como Reino Unido, Suecia o
Finlandia.
El desarrollo de la
TDT es variable en Europa, dependiente de la tradición tecnológica y de las
circunstancias propias del mercado. En aquellos países donde la oferta multicanal
era ya una realidad, la TDT apuesta por la calidad y mejora del servicio del
audiovisual con la optimización de la imagen y el sonido. Por el contrario, en
aquellos países europeos donde el grado de oferta de televisión multicanal es
bajo, la duplicación de la oferta de canales ha supuesto un elemento clave para
facilitar su penetración del sistema; así
pues el advenimiento de un nuevo soporte
que aumenta la disponibilidad de canales no supone cubrir una necesidad
insatisfecha, y en consecuencia esta no puede ser la principal virtud de la TDT
(4).
La llegada de la
TDT a la población todavía se encuentra en período de transición, y aunque el
Reino Unido constituye un precedente claro, este proceso va desarrollándose gradualmente
por fases -no por ello equitativas en todos los países europeos-. Existen
marcadas diferencias entre los países miembros, derivadas del grado de
aceptación por parte de la población que ha tenido la introducción de la TDT en
los hogares europeos y de los intereses propios de los gobiernos nacionales por
establecerla.
Según dispone la
Comisión Europea, el proceso de migración de la tecnología analógica a la
digital tiene establecido un calendario fijado durante el año 2005 en el que se
especifica un apagón analógico previsto para el año 2012, fecha en la que el
grado de penetración de la TDT en la Unión Europea debe ser generalizado.
DTT en la Sociedad de la Información: Servicio Público
y Universal
En la pasada Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la
Información llevada a cabo en noviembre de 2005 en Túnez –segunda fase del Plan
de Acción- quedó reflejado uno de sus puntos esenciales: “asegurarse que todos
los habitantes del mundo tengan acceso a servicios de televisión y radio”
(5). En este Plan de Acción se definía a
la comunicación como “proceso social fundamental, una necesidad humana y básica
y el fundamento de toda organización social”.
La Sociedad de la Información viene a dar respuesta a los
servicios de comunicación que demandan las sociedades desarrolladas. La
evolución de este estadio se produce por
la transformación económica y social como consecuencia del avance de las nuevas tecnologías que dan
acceso a las redes de información. Esta nueva situación lleva aparejada dos
conceptos amplios: el servicio público y el servicio universal -que constituyen
el fundamento de una sociedad en igualdad de oportunidades en el acceso a las
telecomunicaciones-
Burgelman hacía una
referencia muy particular al servicio universal y al servicio público: “La regulación de conceptos como el servicio
universal –todo el mundo ha de poder participar en la comunidad de las
telecomunicaciones al menor cost– y el servicio público –todo miembro de la
comunidad tiene un derecho a lo que culturalmente es mejor– jugaron un papel
fundamental en esta evolución” (6). En
este contexto en el que estos dos conceptos sociales se conjugan, la cultura y
la economía se deben situar en favor de la ciudadanía, donde ocupan un papel privilegiado
los medios de comunicación -máximos exponentes del acceso a la información-.
Políticas de la UE en
materia de Sociedad de
La Sociedad de la
Información nace como iniciativa de la UE
-resultado de su interés por hacer partícipes a empresas, gobiernos y
ciudadanos en el desarrollo de una
economía mundial del conocimiento y la información, así como su participación
activa en ella-. En este marco, la investigación,
el desarrollo y la difusión de las nuevas tecnologías serán los que establezcan
los medios para conseguirlo. Este objetivo empleará una serie de medidas,
basadas en el Tratado de la Unión Europea que aseguren una política reguladora
en materia de telecomunicaciones (7), el
desarrollo de tecnologías de la información y la comunicación (8), la libre
competencia (9), y el fomento de las redes comunicativas (10).
Los continuos
planes se expanden desde los años 80, centrándose en el desarrollo de las
TIC´s, hasta llegar a una política de
liberalización del mercado de las Telecomunicaciones que se materializó en 1987
con la publicación del Libro Verde. Este documento defendía entre otras cosas
la ruptura del monopolio a favor de la libre competencia en el mercado. Más
tarde, vendría el Libro Blanco en 1994
donde se resaltaba la importancia de la Sociedad de la Información como
medio para crear una mejora en la calidad de vida de todos los europeos. Con
este documento se van sentando las bases hacia los diferentes Planes de Acción
para la Sociedad de la Información, hasta llegar al contexto del nuevo milenio,
donde se adopta un nuevo impulso con los planes eEurope: una Sociedad de la Información para todos. En estos planes
-cuya meta establecida es i2010-, se pretende dictaminar una serie de acciones
a desarrollar por los Estados miembros que tengan como fin la obtención para
toda Europa, de todos los beneficios de
la tecnología digital e internet en
términos de crecimiento sostenible (11).
La TDT dentro de la
Sociedad de
Viviane Reding en uno de los documentos de apoyo a las
políticas que rodean Europa 2005, hacía referencia al nuevo estadio en el que
se encuentran los medios de comunicación en la actual sociedad en proceso de
digitalización: La información, la
comunicación y la industria mediática están en el borde de una nueva fase de
crecimiento basada en la convergencia entre la alta velocidad de las redes, los
medios audiovisuales, los aparatos electrónicos
y los nuevos servicios que correrán sobre esos sistemas convergentes (12).
La digitalización por tanto de las redes de comunicación, se establece como el
paso previo a la convergencia.
Independientemente de las posibilidades económicas, la migración de la televisión analógica
terrestre al sistema digital supone el método más rápido de universalizar las
ventajas derivadas de la digitalización (13). Este nuevo sistema puede
suponer una oportunidad de desarrollo social, abriendo las puertas hacia la
Sociedad de la Información así como facilitando el acceso a las nuevas
tecnologías a aquellas partes de la población que aún no han conseguido subirse
al carro de las nuevas comunicaciones. La
perspectiva social del mundo se encuentra dividida según el grado de
acceso tecnológico que posee el individuo: según Vilches “el mundo no se divide entre
ricos y pobres sino entre quienes están informados y quienes han quedado fuera
de la edad de las conexiones” (14); por
lo tanto la convergencia –según los
planes de la Comisión– ofrecida mediante
un dispositivo de acceso universal podría paliar esta diferencia.
La ventaja técnica que lleva aparejada la Televisión
Digital Terrestre es el mejor aprovechamiento del espectro liberado -que supone
una optimización de este recurso-, ya que la liberación del ancho de banda
puede significar la dotación de
servicios de valor añadido como la interactividad o la televisión de alta
definición.
La Televisión Digital se integra dentro de los planes
europeos de la Sociedad de la Información en su labor por constituir una
economía basada en el conocimiento -más competitiva y dinámica-. Este objetivo
que viene desarrollándose con políticas que surgen a mediados de los años 80 y
cobran mayor interés en planes concretos como eEurope 2002, y posteriormente
eEurope 2005 y que tienen su meta en el 2010 –planes enmarcados dentro de la
llamada estrategia de Lisboa-.
En este contexto en el que el acceso a plataformas de
banda ancha se multiplica, aparecen nuevos dispositivos entre los que se
encuentran el PC, la telefonía móvil o la televisión digital facilitando un
incremento de usuarios conectados a internet. Según Prado, la TDT dentro de la
Sociedad de la Información cumple una función más, la de liberadora del un
recurso escaso; por lo tanto, no se limita a ser puerta de acceso a los
servicios digitales, sino que también puede contribuir
a suplir temporalmente el déficit de ancho de banda que todavía hoy pesa sobre
las redes, lo que parece como uno de los principales obstáculos para el
desarrollo de la Sociedad de la Información (15). Aún más, es el único
sistema que aún queda libre y actúa directamente sobre el espectro, por tanto
su función de servicio público viene intrínseca en su propia naturaleza.
Internet figura como parte del proceso de alfabetización
digital llevado a cabo por la Unión Europea, ya que mediante su introducción el sistema televisivo se
derivaría una gran cantidad de servicios colectivos gestionados por las
administraciones públicas. La televisión Digital, según los planes de la
Comisión –por su carácter universal– sería el medio más eficaz para dar acceso
a internet a todos los hogares. Por lo tanto, como ya comentaba Richeri, esta
preocupación por parte de los gobiernos
por conseguir una rápida transición hacia la digitalización está
vinculada a la economía de las frecuencias y al acceso masivo a la red, pero
tienen poco que ver con la transformación y la calidad del servicio televisivo
(16).
Acceso directo: la
convergencia
La Televisión Digital Terrestre no tiene tan solo una
función sustitutiva de aquellos dispositivos tradicionales de acceso a la red,
sino que también cumple una misión complementaria. La aplicación de la norma
DVB-H sobre la que se mueve la televisión digital terrestre sobre dispositivos
móviles ya es una realidad.
El Consejo Europeo de Barcelona, ya habló del paso que
podrían brindar estas nuevas plataformas hacia la convergencia, ya que dotan al
ciudadano de una mayor libertad de acción a la hora de seleccionar el
dispositivo con el que podrá tener acceso a la red. Esta convergencia es el
resultado de la unión de tres sectores: telecomunicaciones, medios de
comunicación -como productores de contenido-, y tecnologías de la información -
suministradoras del acceso a internet-.
En la Unión Europea el debate sobre la convergencia tiene su origen en 1997 con la
publicación por parte de la Comisión del Libro
Verde sobre la Convergencia (17), que inauguraba una nueva fase en la
política de la Unión Europea en materia de comunicaciones. En este documento se
comienza a hablar de las posibilidades que puede brindar -a nivel de
mercado- el desarrollo de la televisión
digital, ya sea por cable, satélite o terrestre. También se hace mención a los
servicios añadidos que aporta el proceso de digitalización: pago por visión,
televisión a la carta, creación de canales temáticos y servicios de
interactividad, así como el papel que debe adoptar el servicio público de
radiodifusión en el proceso de convergencia por su importancia cultural.
En el plan desarrollado en eEurope 2005, la Comisión Europea vuelve a
establecer las medidas que deben seguir los Estados para la implantación de la
televisión digital, donde se especifica de forma explícita que las “autoridades
públicas de los Estados miembros y el sector privado deben esforzarse por
ofrecer sus contenidos en diferentes plataformas tecnológicas (18). La UE
plantea el fin, pero deja una gran libertad en los medios.
Europa i2010
El proyecto Europa i2010 (19) se materializa dentro de
los planes de la Unión Europea para el desarrollo de la Sociedad de la Información,
y se concreta en la primavera del 2005 en relación con la estrategia de Lisboa.
Una de los objetivos propuestos será la conjunción de TIC´s y
medios de comunicación –fruto de una reciente expansión- así como la
generalización de comunicaciones de alta velocidad, desarrolladores de un papel
fundamental para el fomento de una economía abierta y competitiva.
El marco estratégico de i2010 gira entorno a la
convergencia digital, tratando de integrar las políticas de la Sociedad de la
Información y los medios audiovisuales europeos. La argumentación de una
convergencia digital como acceso a la Sociedad de la Información envuelve a
toda esta iniciativa, fundamentada además en una convergencia política
sostenida en tres factores: 1) espacio único europeo, 2) inversión en
investigación y 3) una Sociedad de la Información inclusiva. Todos estos
factores actuarán como impulsores
mediante el desarrollo tecnológico y la inversión en TIC´s; un mercado
interior competitivo y abierto para fomentar el crecimiento económico y el
empleo, y por último, una mejora en los servicios públicos y la calidad de
vida.
La visión de la UE se fundamenta en la promoción de un
espacio europeo –necesitado de una infraestructura tecnológica aún por
desarrollar-, que sitúe al ciudadano como protagonista de un nuevo panorama
tecnológico. En este nuevo escenario, con efecto positivo sobre el mercado, el
nacimiento de nuevos modelos de negocios favorecerá el crecimiento de empleo;
sin embargo, el beneficio que puede crear al mercado europeo, no se muestra
como una necesidad para el ciudadano medio.
Este crecimiento de infraestructuras lleva aparejado una
mayor producción de contenido, y por tanto un alto índice de consumo. Dado que
la convergencia digital no es un proceso único del mercado europeo, y que por
tanto es algo en lo que se está trabajando en el resto de mercados mundiales,
se insta desde la UE a adoptar una política “proactiva” con una actitud
estimulante hacia el mercado, así como la promoción de la sociedad del conocimiento. El desarrollo de las redes para que circulen
los contenidos multimedia, la mejora de la velocidad en banda ancha, y una
mayor seguridad para la libre circulación de contenido, son las directrices
marcadas para crear este espacio único europeo.
Estas últimas iniciativas, entre las que se encuentra el
apagón analógico con la extensión global de la Televisión Digital, contempla
entre sus objetivos la aceleración de dividendos económicos derivados de la convergencia digital. Tales dividendos
económicos partirán de varios factores principales: 1) la revisión de la
Directiva de TVSF –reflejada en el uso por parte de los operadores de las
nuevas formas publicitarias-; 2) la prestación de apoyo a la creación de
contenidos y a su circulación –sin tener en cuenta el enfoque cultural de
estos-; 3) la modernización jurídica del marco político de los servicios
audiovisuales y 4) la promoción de acciones en cuestión de interoperabilidad.
En cuanto a las iniciativas de objeto social se atribuye
un papel relevante a los servicios públicos como factores motivadores de una
mejora en la calidad de vida, así como su valor dentro de la economía de la UE,
que suponen un 16% del PIB.
El objetivo es claro, los servicios públicos deben ser
mejores, más accesibles y más rentables. Y en cuanto las referencias sociales,
el plan finaliza con una mejora en la calidad de vida mediante el empleo de
políticas sobre accesibilidad e inclusión digital.
La Comunicación i2010 es el resultado, una vez más, de
cómo los valores económicos reflejados en el interés por la inversión y el
crecimiento del mercado, dejan de lado un interés claro por parte de la UE en
el desarrollo de una política cultural
en el ámbito de los servicios audiovisuales.
La regulación política
de DTT en
La política reguladora en materia de DTT parte del
interés de la Unión Europea por incluir a la Televisión Digital junto a la
telefonía 3G en las puertas de entrada para la ciudadanía a la Sociedad de la
Información. La Televisión Digital Terrestre, por su carácter público y de
acceso universal, aparece como la candidata idónea para sustituir a la
televisión por ondas hertzianas.
Los medios audiovisuales desempeñan un papel protagonista en el
funcionamiento de las modernas sociedades democráticas y en la generación y
transmisión de valores sociales. Su influencia sobre todo lo que los ciudadanos
saben, creen y sienten es muy grande (20). El interés por crear una política
común para el sector audiovisual parte de la iniciativa del Parlamento y la
Comisión, como resultado del alto valor cultural que posee la industria; sin
embargo, detrás de este interés fundamentalmente político y social, predominan
intereses mercantiles como consecuencia del rendimiento económico que promueve
el sector audiovisual (21) –y más concretamente la televisión en el mercado de
La transición de un
modelo televisivo analógico a un modelo televisivo digital se encuentra en la
agenda de todos los países de la Unión. El interés por los gobiernos en
acelerar y facilitar este proceso es ya una realidad, y este interés reside en
dos razones principales: la primera referida al espectro, ya que la televisión
digital permite gestionar de forma más racional un recurso natural escaso como
las frecuencias, y un segundo motivo igualmente importante, y quizá el que más
empuja a la Unión Europea a la hora de favorecer el desarrollo de la televisión
digital, es la posibilidad de introducir unos servicios interactivos (22).
Estos servicios interactivos podrían tener prestaciones similares a los
ofrecidos por internet.
La década de los años 80 finaliza con la publicación de la Directiva de
la televisión sin Fronteras -en 1989- con el objetivo de garantizar un marco
jurídico estable y seguro para los servicios de radiodifusión
de la Comunidad. La Directiva ha sido sometida en este período a varias
revisiones con el fin de adaptarse a los cambios tecnológicos que se iban
imponiendo en el mercado del sector audiovisual –1997, 2003 y una reciente
revisión en 2005-. Con este documento se pretendía conceder una libre
circulación a las obras audiovisuales de los Estados miembros.
Si en un principio las políticas del sector audiovisual comienzan por
dar una visión unificada en el ámbito político cultural, a medida que avance el
nuevo siglo esta visión tenderá hacia un marco económico, suscitado en parte
por la creación de la Sociedad de la Información, el pluralismo y el empleo
–factores convergentes hacia la creación de un mercado fuerte capaz de competir
con el resto de mercados internacionales-.
Las corrientes centradas en el crecimiento económico coinciden con toda
una serie de medidas de liberación en el sector de las telecomunicaciones
promovidas desde la Unión, para el fomento de la libre competencia y el
desarrollo del mercado económico durante la década de los 90, sometiendo así la
infraestructura audiovisual a las competencias de los operadores de
telecomunicaciones.
La aparición de las nuevas tecnologías en la
radiodifusión, proporciona la ocasión de regular de manera uniforme –mediante una
serie de directivas– la situación del sector audiovisual. La primera aproximación se da a través de la
Directiva 92/388/CEE (23), y más tarde con la Directiva 95/47/CE (24). En esta
vertiente la regulación establecida tiene una visión fundamentalmente técnico-económica.
La introducción de servicios de TVAD ya deja de ser el
objetivo inmediato. En cambio, hay consenso entre los actores del mercado en
que la introducción del formato de pantalla de TVAD (formato 16:9) es de mayor
importancia estratégica y puede conseguirse. La ventaja del formato 16:9 como
decisión política es que evita el debate sobre tecnologías; el 16:9 puede
suministrarse con tecnología analógica o digital. Al contrario que las
directivas precedentes (las denominadas MAC), ya no hay un mandato referente a
un objetivo único (TVAD) con un enfoque tecnológico determinado.
En 1999 se marca
una nueva visión sobre la política reguladora con la Comunicación por parte de la Comisión
sobre Principios y directrices de la política comunitaria en el sector
audiovisual en la era digital (25), donde se dan
las primeras líneas de regulación y se establece que tal intervención debe limitarse al mínimo
necesario para alcanzar un objetivo de la política claramente definido,
garantizando la seguridad jurídica y la neutralidad tecnológica, y ajustarse en
lo posible a los operadores afectados (26).
Con la entrada en la era digital
–de innovadora política, pero tan solo en apariencia– se continúa con una
visión mercantil y económica, centrada en el desarrollo tecnológico y en el
crecimiento de las infraestructuras.
Políticas tecnológicas y de contenidos
Se aprecia una
evidente separación por parte de las políticas audiovisuales entre el sector
tecnológico y el sector de los contenidos audiovisuales -doblegados este
segundo al primero-, como consecuencia del interés en conseguir una
optimización del espectro y la dotación de toda una serie de servicios que
faciliten el acceso de los “usuarios” a las nuevas tecnologías, como parte de
todo un entramado económico en el que el aspecto social es apenas considerado.
La Directiva de TV
sin fronteras no sólo se ha centrado en establecer regulaciones comunes
referidas a publicidad, protección de minorías, difusión de programas de
producción europea o garantizar emisiones de eventos de interés social. También
a lo largo de sus diversas modificaciones trató de registrar los factores
determinantes para la aplicación de legislaciones que dejaran ver con claridad
al Estado miembro competente para actuar como organismo de radiodifusión
televisiva. Estas normas permanecen independientes de la plataforma empleada
para la difusión.
La última
modificación llevada a cabo en este Directiva se realizó el pasado diciembre
2005 –justificada por los rápidos avances tecnológicos y el crecimiento del
mercado audiovisual-. En estas modificaciones se reconocen dos objetivos: en
primer lugar, facilitar la financiación de los operadores de servicios
televisivos a través de métodos más flexibles referidos a la regulación
publicitaria durante las emisiones, y en segundo lugar, la distinción y la
aplicación de estas nuevas normas en función de una división entre servicios:
lineales –televisión de emisión tradicional– o servicios no lineales
–televisión a la carta- (27).
Las reformas
referidas al ámbito de la publicidad serían un medio factible para el
desarrollo de las innovaciones multimedia que brindaría la Televisión Digital.
Dada la proliferación de canales ofertados en las plataformas digitales, estas
nuevas formas publicitarias facilitarían la financiación de los programas y por
tanto el crecimiento del mercado televisivo, tendente hacia una televisión
comercial dentro de un mercado en competencia.
Es por tanto apreciable, en esta política, el fomento de una
financiación privada con alza del modelo de pago, donde se observa una posición
desventajosa para el servicio público.
Dentro de
Existen, a través de diferentes iniciativas en torno a una política europea
audiovisual, actuaciones concretas sobre Televisión Digital. Bajo este “paraguas” de TV Digital se sostienen
todos aquellos soportes que facilitan el acceso a la televisión digitalizada; por
lo tanto se podría decir que la mayoría de estas directrices incluyen -cuando
hablan de televisión digital- a la Televisión Digital Terrestre, aunque sólo
está reflejada de forma concreta en algunos documentos.
En algunos informes sí se menciona
la digitalización terrestre de forma más o menos concreta, entre los
cuales se incluye principalmente la Comunicación relativa a los obstáculos que impiden un acceso
generalizado a los nuevos servicios y aplicaciones de la sociedad de la
información a través de plataformas
abiertas (28), y la Comunicación
sobre la transición de la radiodifusión analógica a la digital (29), por no
olvidar, ya de forma explicita, la última referencia -la Comunicación sobre la aceleración de la transición de la
radiodifusión analógica a la digital– (30). En todas estas aportaciones el
impulso de la TDT se encuentra sometido –como telón de fondo- a los intereses
del mercado y al crecimiento económico, aunque bajo apariencia de un sistema de
acceso asequible para todos hacia la convergencia y la
Sociedad de
DTT bajo la
industria de las Telecomunicaciones
Existe un claro interés por parte de la UE de impulsar las
infraestructuras de telecomunicaciones que albergarían entre otros al sector
audiovisual. La liberación del espectro electromagnético –de capacidad
limitada- que conlleva la digitalización de la televisión analógica, ampliaría
las posibilidades de nuevas redes de comunicación.
Este nuevo espacio liberado es demandado por los nuevos modelos de
negocios propiciados por grandes industrias, entre los que se encuentra el
desarrollo de las redes 3G, como parte del paquete integrante de servicios
impulsados para la Sociedad de la Información. El aprovechamiento del espectro
se plantea como toda una competición por parte de las diferentes industrias
debido a la optimización conseguida mediante la digitalización de un recurso
tan escaso. En el plano que afecta a la TDT,
como medida inmediata, el espacio
liberado ha sido aprovechado para multiplicar la oferta de canales -reflejado
de inmediato en los denominados canales multiplex-, pero no conviene pasar por
alto el segundo aspecto importante que añade la TDT –los servicios
interactivos-, necesitados de un segmento del espectro que haga posible la
creación de un canal de retorno.
La televisión interactiva regulada mediante la norma MHP (31), tan solo
ha experimentado un alza en el mercado italiano, dada la subvención por parte
del gobierno de aparatos receptores capaces de asumir la tecnología, sin
embargo no ocurrió lo mismo por parte de las iniciativas públicas alemanas, ya
que entre la población no tuvo el mismo grado de aceptación. La existencia de
una base de equipos receptores MHP es fundamental para el asentamiento de la
interactividad televisiva, y desde la Comisión se insta a la estandarización
normativa en materia tecnológica para la producción de receptores.
Una vez más, los contenidos -en este caso audiovisuales- se encuentran
desvinculados de la aparente importancia comunicativa que conlleva el proceso
de digitalización. La telefonía móvil de tercera generación y la Televisión
Digital Terrestre son poseedoras de una función social: la comunicación y la
transmisión de contenidos en forma de informaciones o mensajes. Estos dos
sistemas, desde sus orígenes aparecen con fines diferentes: la televisión es
comunicadora de masas, y la telefonía nace y se perpetúa con un fin
intercomunicador dentro de un modelo individualizado. Paradójicamente, el
proceso de convergencia enfrenta a ambas tecnologías e intenta crear entre
ellas un sistema complementario, aunque en el fondo diferenciado por el
carácter universal y público de la TDT, frente al sistema privado y socialmente
más restringido de las redes móviles.
Modelo de Pago /
Modelo Público desde la perspectiva europea
La legislación
Europea promueve que sea el mercado
quien inicie la implantación de la Televisión Digital, y en concreto de
forma explícita atribuye a las fuerzas
del mercado y la demanda del consumidor el impulso de la digitalización de la
radiodifusión (32). El acceso
gratuito a la televisión digital y a los servicios de interoperabilidad viene
reflejado en la Comunicación para la
transición, cuando refleja que la
conversión a la televisión digital debe ser un proceso global que abarque
diferentes redes, modelos comerciales y servicios, incluida la televisión
gratuita. No obstante, en países europeos –como en el caso de Reino Unido-,
ha sido el Servicio Público el impulsor de la TDT mediante la plataforma
Freeview. En la Comunicación que hace referencia a la transición digital, se da
por sentado que la implantación de la TDT parte de la iniciativa privada, y tan
solo alega dos causas legítimas para la
intervención de la Administración Pública: la primera, cuando lo aconsejen los
intereses generales del mercado, y la segunda, cuando exista un fallo del
mercado y no se atienda a los intereses colectivos.
La TDT aparece en un mercado en competencia con
iniciativas privadas, y esta industria privada será la que vaya fijando las
pautas de la implantación del sistema, sujetando por tanto al Servicio Público
a las directrices marcadas por los operadores privados y con un bajo apoyo de
la legislación europea. En esta situación el usuario disfruta de una televisión
digitalizada gratuita condicionada por el aspecto económico, ya que debe asumir
el coste de aparatos de recepción adecuados para esta tecnología. Esta situación, podría desembocar en poner en
tela de juicio la democratización del sistema establecido, teniendo en cuenta
lo registrado anteriormente en el
Protocolo sobre el Sistema de Radiodifusión Pública de los Estados miembros,
anexo al Tratado de Amsterdam de 1997, que considera que el sistema de
televisión pública está directamente relacionado con las necesidades
democráticas, sociales y culturales de cada sociedad y con la necesidad de
preservar el pluralismo de los medios de comunicación.
Conclusiones
La TV Digital se enmarca dentro de los planes de la UE que fomentan el
desarrollo de la Sociedad de la Información y la construcción de un mercado abierto
que no ponga trabas al desarrollo económico y del empleo de
El principio de neutralidad tecnológica aparece como elemento clave
dentro del entramado de políticas
audiovisuales que dejan en manos del mercado el desarrollo de la
digitalización radiodifusora. Sin embargo, la UE sí establece un claro interés
en la aceleración del proceso de apagón analógico que proporcionará una
optimización del espectro liberado mediante el surgimiento de una amplia gama
de servicios de valor añadido y el posicionamiento de nuevos modelos de
negocio.
En los planes de la Sociedad de la Información, la digitalización de los
medios de comunicación aparece como elemento clave, y dado que la televisión es
un instrumento socializador de Servicio Público, la Televisión Digital
Terrestre surge como el sistema más adecuado para cumplir con esta función:
ofrecer a todos los ciudadanos servicios televisivos con las ventajas que
conlleva el nuevo sistema digital.
La Comisión deja en manos de los gobiernos el desarrollo de la
Televisión Digital Terrestre y marca un completo apagón analógico para el 2012.
Cada uno de los países tendrá que estudiar las formas más viables para
introducir el sistema que sustituirá al analógico en las economías de sus
Estados, para así proporcionar a todos los ciudadanos un servicio radiodifusor
de iguales o mejores prestaciones que el ofrecido por el sistema tradicional.
La DTT nace en clara competencia, al contrario de cómo surgieron en sus
comienzos los Servicios Públicos radiodifusores analógicos. Cuando llega este
sistema al contexto digital, ya existe un mercado de plataformas multicanales:
cable y satélite. El valor diferencial que presenta el sistema terrestre frente
al resto de operadores de pago, es precisamente su función de Servicio Público.
Por lo tanto, en una primera fase cumplirá meramente esta función, para luego
en su desarrollo, ir dotando al sistema de aquellos servicios de valor añadido
que reclama la Sociedad de
El mercado europeo por tanto, se encuentra dividido entre las diferentes
propuestas lanzadas desde los gobiernos. El surgimiento de modelos de negocio
en función de la gratuidad o el pago,
deriva el sistema hacia un modelo híbrido.
Notas
(1) Cfr. Chalaby
and Segell, 1999.
(2) Cfr. Bustamante,
2001, pág 179.
(3) Cfr. Prado,
2005.
(4) Cfr Prado, 2003.
(5)
Cumbre mundial sobre Sociedad de la Información. Declaración de Principios. Ginebra 2003 -
Túnez 2005.
(6)
Cfr. Burgelman, 1999.
(7) Su
fundamento jurídico lo constituye el artículo 95 (armonización del mercado
interior), los artículos 81 y 82 (competencia) y los artículos 47 y 55 (derecho
de establecimiento y servicios) del Tratado de la Comunidad Europea (TCE).
(8)
Art. del 163 al 175 del TCE.
(9) Art. 157 del TCE.
(10) Art. 154, 155 y 156 del TCE.
(11) http://europa.eu.int/scadplus/leg/es/lvb/l24100.htm
(12) Crf. Reding, 2005.
(13) Crf. Prado, 2003.
(14) Crf. Vilches, 2001.
(15) Crf. Prado, 2003.
(16) Crf. Richeri, 2004.
(17) Libro Verde sobre la Convergencia de los sectores de telecomunicaciones,
medios de comunicación y tecnologías de la información, y sus posibles
consecuencias para la reglamentación.
Comisión Europea, 3 de diciembre de 1997.
(18) Europa 2005: Una Sociedad de Información para todos. Consejo Europeo
de Sevilla, 2002.
(19) COM (2005) 229 final.
(20)
COM (2003) 784 final.
(21)
Según el Observatorio Europeo del Audiovisual (Anuario 2003), en el 2001 se
obtuvo un resultado de 95.000 millones de Euros.
(22)
Crf. Richeri, 2004.
(23) En esta Directiva se intentan imponer normas destinadas a la
televisión de alta definición y el formato 16:9, pero ninguna de ellas era de
orientación completamente digital.
(24) El paso del formato 4:3 a 16:9 implicaba la reforma del parquet de
televisores, algo impensable a corto plazo.
(25) COM (1999) 657 final.
(26) COM (2003) 784 final.
(27) COM (2005) 646 final.
(28) COM (2003) 410 final.
(29) COM (2003) 541 final.
(30) COM (2005) 204 final.
(31) COM (2006) 37 final.
(32) COM (2003) 541 final.
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