Por
Javier Sepúlveda
El
tema de la tesis es: el tatuaje carcelario como elemento de pertenencia al
grupo. El tatuaje se presenta como uno de los elementos que construyen la
identidad de quienes viven o vivieron en una cárcel. El estudio se realizara en
el contexto de la sociedad capitalista con su desarrollo desigual y solo con
personas que están o pasaron por una cárcel, ya que se presentan casos donde
estos tatuajes “tumberos” se encuentran en personas que no han estado en
prisión pero que con el afán de pertenecer al grupo se los realizan, pero esto
escapa al tema de la tesis.
Parece
importante para comenzar situarnos en la historia del tatuaje y su
significación en otras épocas. El término tatuaje encuentra su origen en las
islas de la Polinesia y revela cierto vínculo entre el tatuaje y el pensamiento
animista. En dichas tierras todo lo que existía estaba animado por los Atuás,
es decir los espíritus. Dibujarse (ta) el espíritu sobre el cuerpo mediante un
ta-atuás permitía beneficiarse con los favores de ese espíritu, o protegerse de
sus castigos. El tatuaje para los primitivos habitantes de Tahití era un
reflejo cutáneo de un modo de funcionamiento social.
Durante
el Renacimiento con el surgimiento de los gremios de artesanos y la expansión
de los viajes de ultramar provocaron la difusión de esta costumbre, a pesar de
la prohibición de la Iglesia que consideraba estas practicas sinónimo de
idolatría y superstición.
Justamente
a raíz de los viajes de ultramar el capitán James Cook adoptó la tradición del
tatuaje, de las tribus polinesias y maoríes de Nueva Zelanda, convirtiendo esta
práctica en una costumbre habitual entre los marineros.
Durante
las Guerras Mundiales, el tatuaje representó una señal de pertenencia, que
afianzaba la camaradería y el espíritu de cuerpo, entre los soldados.
En
la década del 60', los viajes sin destino, el consumo excesivo de cerveza, los
tatuajes y la Harley Davison fueron el denominador común de las bandas
motoqueras de Estados Unidos.
La
rebeldía de estos grupos fue adoptada por los más jóvenes, junto al fenómeno
que produjo el Rock and Roll.
Desde
entonces, cada década tuvo su propia estética, desde el inconformismo político
y militante de los 60', La disco de los eclécticos 70', hasta la frivolidad de
los 80' y 90'. En cada época, el tatuaje ha estado presente sobre la piel de
muchos hombres, acaso con el fin de dar testimonio de su experiencia y su
intervención en el mundo.
A
lo largo de la historia, el tatuaje ha formado parte de lo clandestino y
marginal, incluso en el ámbito del delito.
Hacia
mediados del siglo XIX, los sistemas clasificatorios e identificatorios a los
criminales comienzan a demostrar graves falencias. Gracias a la intervención
del método antropométrico de filiación, inventado por Alphonse Bertillon, a
fines del 1800; y el sistema de huellas digitales, los procedimientos de
identificación personal permitieron llevar un control y registro exhaustivo de
la población.
A
partir de ese momento, las marcas constituyeron elementos decisivos a la hora
de determinar los procesos oficiales de la ley y del castigo. De acuerdo con la
mirada institucional, a partir de la regularidad de ciertas formas se
constituyó una tipología de conductas dentro del ámbito criminalístico de antaño.
A
raíz de este método de identificación el tatuaje adquiere connotaciones
discriminatorias y de exclusión. Dado que los tatuajes no se pueden borrar en
la piel, no sólo se transforman de este modo en documentos de identidad, sino
también en una suerte de condena a muerte. Prueba de esto fueron los campos de
desaparición en América Latina, durante las dictaduras militares, pasando por
el Gulag y los campos de exterminio nazis. Allí, la negación de la identidad
era obligatoria, se despojaba al recién llegado de todo elemento o atributo que
pudiera remitir a su condición de individuo social. A la vez que se le otorgaba
una "nueva identidad", para diferenciarlos dentro del reducto.
"En
Auschwitz -según señala Hannah Arendt, en su libro "Crisis de las
Repúblicas"- el número tatuado daba cuenta de la fecha de ingreso al campo
y también se lo utilizaba para indicar ciertos rangos (los números altos
correspondían a los millonarios, quienes eran despreciados por los números
bajos, que se correspondían con los que habían entrado primero)."
A partir de este pequeño recorrido que realiza Karina
Donángelo (1)nos permite señalar que la inscripción corporal constituye una
marca social y cultural que implica la escritura directa de lo colectivo sobre la
carne del actor. Las inscripciones corporales han implicado funciones
diferentes según las sociedades (seducción, jerarquía, status social, condición
matrimonial, relaciones de parentesco, etc.) pero fundamentalmente han
constituido un modo de afiliación (y por lo tanto de separación) pues integran
simbólicamente al hombre dentro de su comunidad, dentro de su clan, a la vez
que lo humanizan al ponerlo socialmente en el mundo. Otro aspecto que puede
señalarse es que la pertenencia a un tipo de comunidad implicaba también una
suerte de sistema clasificatorio donde los vínculos eran concebidos no como la
relación entre dos sujetos sino como la relación entre el sujeto y su grupo,
originándose vínculos sociales que no implicaban exclusivamente lazos consanguíneos.
Un
trabajo realizado en esta facultad por Gullermo Seminara y Ariel Barbieri (2)
sirvió como disparador para el tema de la tesis, así como hicieron surgir
algunas cuestiones interesantes para consultar con los presos de las unidades
carcelarias. El trabajo en si trata sobre la comparación entre los jóvenes
tatuados con causas penales y los tatuajes de los jóvenes de clase media desde
un punto de vista semiológico. Uno de
los aspectos interesantes es la diferenciación que se establece entre los
presos y la policía y entre los presos y los chicos de clase media. Es a partir
de los tatuajes que se establece una diferencia y se construye una identidad
distinta del resto de la sociedad. Otro punto interesante del trabajo es que
deja ver que no solo hay una identidad distinta por el echo de que haya o no
tatuaje o del tipo de dibujo sino que también en importante la manera en que el
tatuaje se realiza, sin maquina, sin agujas esterilizadas, con tinta de bic,
etc. Sin embargo el plano semiótico se dejara de lado por no corresponder el
enfoque de la tesis, ni tampoco interesa entrar en detalles en lo que respecta
a los jóvenes de clase media. La noción del cuerpo que se da en el trabajo
también es valedera “El cuerpo es el depositario de las marcas; un cierto lugar
de autonomía y libertad, de localización posible del sujeto, ya que es vivido
como aquel
respecto del cual cada un hace lo que quiere ”, esta noción se presenta interesante para
estudiar el porque del tatuaje como elemento de construcción de identidad.
Antes
de continuar es fundamental intentar definir que es una identidad y a partir de
que parámetros se construye, para esto nos ayudaremos con el texto de Gilberto
Jiménez “Materiales para una teoría de las identidades sociales” (3)quien tiene
una mirada particular sobre la teoría
de la identidad en la modernidad, que
explica que esta se ha reactivado en el plano teórico y en el político con la
proliferación de los movimientos sociales y la reafirmación de los particularismos étnicos frente a la globalización y a la crisis de los estados nación. La idea
de identidad se basa en tres criterios básicos: una red de pertenencias
sociales (identidad de rol o de pertenencia), un sistema de atributos
distintivos (identidad “caracterológica”) y la narrativa de una biografía in
canjeable o de una memoria colectiva.
Me
parece importante presentar algunas de las conclusiones que se muestran en este
texto para comenzar a vislumbrar lo que es una identidad: “... la identidad de
un actor social emerge y se afirma solo en la confrontación con otras
identidades en el proceso de interacción social, la cual frecuentemente implica
relación desigual y por ende, luchas y contradicciones”. Y agrega que “no basta
que las personas se perciban como distintas bajo algún aspecto; también tienen
que ser percibidas y reconocidas como tales. Toda identidad ( individual o
colectiva) requiere la sanción del reconocimiento social para que exista social y públicamente”. Siguiendo con las
identidades colectivas reflexiona que “las identidades colectivas no tienen
necesariamente por efecto la despersonalización y la uniformación de los comportamientos individuales (salvo en el
caso de las llamadas instituciones totales, como un monasterio o una institución
carcelaria”.
Para
contextualizar un poco el ámbito, y de una manera muy breve, donde se
encuentran las cárceles que es en una sociedad capitalista utilizaremos el
texto de Ernesto Laclau “Politics and Limits of Modernity” (4)que trata sobre
las transformaciones culturales en la modernidad. A modo de contextualización
también utilizaremos el texto de Deleuze, Giles “Posdata sobre las Sociedades
de Control” y el texto de Foucault, Michel “El Panoptismo”.
Otro
trabajo es “Tatuajes en la Posmodernidad” Jorge Armando Villanueva Rabanal
Estudiante de Comunicaciones de la Universidad de Lima, Perú (5), del cual se
pueden sacar varios aspectos interesantes tal como el concepto de la
corporeidad moderna pero otros aspectos se dejaran de lado por ser una
investigación sobre los tatuajes en la sociedad toda y ademas por contar con
una mirada puramente psicológica que no aportan al tema de la tesis.
Un
articulo publicado en el diario clarín procedente de la agencia EFE nos
brindara el significado de los tatuajes carcelarios, los datos surgen a través
de la investigación de miembros de un grupo de expertos coordinado por el
Ministerio de Justicia que en los últimos cuatro años realizó un estudio en
unidades penitenciarias de todo el país.
Es
a partir de la recolección de este material como cualquier otro que se sume a
lo largo de la investigación, ya sea material practico o teórico, que
intentaremos dar con el tema de la tesis así como responder a interrogantes
tales como ¿porque el preso busca esa
diferenciación de la sociedad cuando
esos tatuajes los aíslan mas aun de la sociedad o lo marcan sin dejar lugar a
dudas de lo que son?. ¿De quien se quieren diferenciar? ¿Lo logran? ¿Marca la
diferenciación el modo de hacer el tatuaje? ¿Cuál es la diferencia que se
quiere marcar? ¿Sirve el tatuaje para diferenciar categorías dentro de los
presos?¿Cómo es la identidad que construye? ¿está esta en contraposición de
alguna otra?¿cuáles son los valores que se proyectan sobre los tatuajes?
BIBLIOGRAFÍA
1) Donángelo,
Karina “Mi Tatuaje me Condena” http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/actualidad/tatuaje/
2)Guillermo Seminara y Ariel Barbieri.
Identidad Discurso e Imagen “El tatuaje carcelario y urbano: un enfoque
semiótico-cognitivo para el estudio de su significación”.
3)Jiménez, Gilberto. “Materiales
para una toria de las identidades sociales” . Frontera Norte, Vol 9. Num. 18 ,
Julio- Diciembre de 1997.
4) Ernesto Lacau, (1998) “Politics
and the limits of modernity”. En:
Buenfil B (Coord) Debates Políticos Contemporáneos. En los márgenes de
la modernidad. Plaza y Valdes, 1998.
5) Jorge Armando Villanueva Rabanal. “Tatuajes
en la Posmodernidad” http://www.monografias.com/trabajos15/tatuajes/tatuajes.shtml