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Por los senderos de Bolívar, Martí, Sandino, Evita y el Che…..

*Por Carlos Ciappina

“Construyamos la sociedad bolivariana de Venezuela, la patria nueva. Yo estoy dispuesto humildemente a apoyar, a aportar, a ceder cuando tenga que ceder. Yo no me siento dueño de la verdad, soy apenas un hombre más y hoy pido ayuda de todos, clamo por la unión de todos para que tengamos patria”. Hugo Chavez Frías. Julio del  2000.

Pensemos en un República que parece una democracia pero es sólo eso: una república. Esa república está asentada sobre una fuente de riqueza casi inagotable: el petróleo que alimenta buena parte de la industria del mundo. ¿Cómo vive el pueblo de esa república tan rica?

En 1999 , el pueblo de esa república rica es extremadamente pobre: cuarenta de cada cien son pobres y 21 de cada cien indigentes. Sesenta y un “ciudadanos” de esta república de cada 100 eran pobres indigentes en la república petrolera más rica de toda América.

El trabajo también escaseaba: los desempleados superaban el 20 por ciento y los trabajadores informales a merced de la explotación de sus patrones eran el 47% (la mitad) del total de los que tenían la suerte de tener un empleo.

La república no se interesaba mucho en la educación de sus “ciudadanos”: más de 10 niños de cada cien no sabían ni leer ni escribir. El cuadro se completaba con un sistema universitario reservado a las elites y  altamente arancelado en donde una cosa estaba garantizada: el pueblo de la república nunca accedería a la “torre de marfil” del saber. Un saber estéril y extranjerizante.

Imaginemos que esa República parecía una Nación pero no lo era: todo lo importaba de los Estados Unidos, desde los automóviles hasta la verdura. Tenía una economía “abierta”, o sea no tenía economía propia, ni industria propia, ni pequeñas y medianas industrias propias. ¿Para qué? Total todo lo financiaba el petróleo que fluía generoso en manos de las empresas inglesas y norteamericanas.

Para que esa República siguiera siendo “viable” los gobiernos de la década de los noventa privatizaron lo poco que poseían:  las telecomunicaciones, la aviación estatal, la naciente metalurgia y finalmente la educación y la salud.   

La república que parecía una Nación decidía traicionar a los otros países petroleros sobreproduciendo por fuera de la OPEP y cobrándole a las empresas petroleras una tasa del 1% (!sí, el uno por ciento!) en concepto de regalías. ¿Porqué? para que los consumidores norteamericanos siguieran cargando combustible a un precio barato.  Para esta República los ciudadanos a cuidar no habitaban en su país...

¿Cómo era el sistema político de esta República?: funcionaba una república que garantizaba a su vez la ausencia de democracia: Cada cuatro años se elegía un presidente y cada dos se hacían elecciones legislativas. Dos partidos se alternaban en el poder: los dos se nutrían de la pequeña elite que menejaba la república, de las gerencias petroleras y de las empresas transnacionales. ¿El pueblo de la República? Ah!, muy bien, gracias, pero no califican para ciudadanos, si no tienen trabajo, no saben leer ni escribir, no han ido a la universidad...

¿Otros espacios de participación? No, ¿para qué? ¡Las instituciones aquí funcionan!

Pero la verdadera perla de esta República que parecía una democracia y no lo era y parecía una nación y no lo era, eran los medios de comunicación: los dueños de la palabra garantizaban la buena imagen de esa república falsa: el 98% de los canales de tv y de cable estaban en manos de empresas privadas; medios masivos de comunicación en papel estaban en un 90% en manos de privadas. No había expresiones mediáticas estatales y mucho menos populares o comunitarias significativas. Una verdadera cadena de pensamiento único sostenía a la “república”, condenando al silencio colectivo al pueblo.

Estamos describiendo a la República de Venezuela antes de la llegada al gobierno de Hugo Chávez. Sobre esa realidad se va a ir construyendo la revolución bolivariana.

Nada será igual después de la llegada al poder del presidente Chávez:

La república comenzó a ser una democracia en plenitud: el gobierno Bolivariano se ha sometido a quince procesos eleccionarios entre elecciones nacionales, referendums y plebiscitos. Se ha plebiscitado una nueva Constitución que garantiza los derechos a la diversidad de género, cultural, a los pueblos originarios, ampliando los derechos a la comunicación, la educación y los derechos sindicales y sociales.

Funciona regularmente el Parlamento y una serie de instituciones participativas de carácter comunitario que surgieron a partir de la nueva Constitución Bolivariana.

Pero esta democracia no lo es sólo por su sistema electoral, sino que ha cambiado la vida del pueblo venezolano, entendiendo por ciudadanos a los que tienen derechos políticos, pero también sociales y económicos: 

¡El Estado destina el 43,2% del presupuesto a las políticas sociales! El resultado: la mortalidad infantil se ha reducido por más de un tercio, cayendo desde unas 21,4 hasta 13,7 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos. La tasa de mortalidad postneonatal se ha reducido por más de la mitad, cayendo desde 9,0 hasta 4,2 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos.

La UNESCO (un organismo de la ONU) ha declarado a Venezuela “libre de analfabetismo” gracias a las Misiones y el Programa “Yo sí puedo” realizado junto a maestros y voluntarios cubanos. La creación de instituciones terciarias y universitarias por parte del Estado ha colocado a Venezuela en el quinto país del mundo en el ranking de porcentaje de alumnos terciarios según el número de habitantes.

Para la CEPALC (Organismo de la ONU) Venezuela ha sido el país que mas ha reducido la pobreza en la primera década del siglo XXI: del 40 al 22% y de 21 al 7% la indigencia. O sea, del 61% al 29% (¡la mitad en diez años!).

Para el año 1998 el 80% de venezolanos tenía acceso a agua potable y el 62% a servicios de saneamiento. En 2007, el 92% tenía acceso a agua potable y el 82% a saneamiento.

Entre 1999 y 2007, el número de médicos de atención primaria en el sector público aumentó por más de doce veces, de 1.628 a 19.571, brindando así atención médica a millones de venezolanos en situación de pobreza que previamente no tenían acceso a servicios de salud.

Las salas de emergencia pasaron de 417 a 721. Los centros de rehabilitación de 74 a 445 y de 1.628 centros de atención primaria a 8.621. Todo un nuevo sistema de atención de Salud en los barrios populares.

El desempleo está entre el 6 y 7% y se aplica la Ley del Salario mínimo.

Junto a estas transformaciones sociales, que incluyeron a millones en la ciudadanía completa, Chávez se propuso transformar la república en una verdadera nación, económicamente independiente.

La política petrolera de Chávez le dio nueva vida a la OPEP, respetando las cuotas de extracción petrolera y de este modo sosteniendo el precio internacional del petróleo, lo que llevó a una recuperación de los ingresos del Estado por la venta de petróleo.

Al mismo tiempo, el estado llevó las regalías que tenían que aportar las empresas que extrajeran petróleo hasta el actual 35%.

A esta política se le debe agregar la regulación de divisas y la especulación financiera, lo que junto a los recursos estatales permitió reorientar el crédito hacia la agricultura y la producción industrial nacional .

También se han puesto en práctica procesos de reorientación de la propiedad no productiva de la tierra: más de cuatro millones de hectáreas improductivas fueron expropiadas y puestas a producir alimentos.

Se expropiaron sectores estratégicos como el de las compañías eléctricas, las de telefonía, la siderúrgica, las cementeras y cadenas de supermercados que no acataron la política de precios y de cadena de valor establecida por el estado.

El resultado global de todas estas medidas , a contramarcha de las perspectivas ortodoxas, no sólo no significaron una caída de la economía venezolana sino que hicieron que el PBI de Venezuela pasara de 91.000 millones de dólares en 1999 a 328.000 millones de dólares en el año 2011.   

Darle voces a los que nunca habían tenido voz, también ha sido una política para profundizar la democracia venezolana:  

La nueva Constitución Bolivariana del año 2000, le asigna a la comunicación la categoría de Derecho. Se estableció la libertad de expresión sin censura previa , incluyendo la responsabilización por el uso de ese derecho. Se garantizó el derecho a una comunicación libre y plural, a la información oportuna, veraz e imparcial y el derecho a replica. Se garantizó la diversidad cultural en los medios y la obligación de tomar en cuenta las necesidades de personas con capacidades diferentes a la hora de comunicarse en forma masiva. El Estado tiene la obligación de garantizar el acceso universal a la información.

El gobierno Venezolano sancionó una Ley Orgánica de Telecomunicaciones que dio pié a la creación de las Radios y Servicios de Comunicación Comunitarias. Se establecen las  modalidades comunicacionales  abiertas,  comunitarias y de servicio público sin fines de lucro, lo que permitió que se hayan desarrollado  cientos de radios comunitarias y decenas de televisoras locales comunitarias  en los barrios y comunidades que antes estuvieron privadas completamente de voz.

La conectividad a Internet pasó de  207.000 usuarios (el 0,85% de la población)  llegando a los 8.731.000 en el año 2010 (el 30,71% de la población).

El gobierno bolivariano  impulsó la creación de TELESUR: una emisora Pan-Latinoamericana: la constituyen los siguientes países: Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela. Además de este hecho innovador , también innova Telesur en tener un Consejo Consultivo formado por intelectuales y periodistas de diversas procedencias e ideologías: Adolfo Pérez Esquivel (premio Nobel argentino), el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, el escritor uruguayo Eduardo Galeano, el literato pakistaní Tarik Alí,el politólogo y cineasta estadounidense Saul Landau , el redactor en Jefe de Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet, el cineasta Tristán Bauer y el actor/activista norteamericano Danny Glover.

Una política internacional integradora, pacifista y prolatinoamericanista:

El presidente Chavez junto con los líderes de otras naciones latinoamericanas avanzó y profundizó decididamente el proceso de integración latinoamericana con una clara perspectiva antiimperialista: La defunción del ALCA en la cumbre de Mar del Plata  lo tuvo como principal impulsor y orador, la construcción de la UNASUR y la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América han puesto a Venezuela en el centro de la construcción latinoamericanista. Su ingreso al Mercosur (pese a las resistencias conservadoras) ha completado el esquema de consolidación de organizaciones plurinacionales en América del Sur.

El presidente Chavez denunció en todos los foros (amigables y no amigables) las tropelías del imperialismo occidental, la existencia de ese doble estándar que pide democracia de la mano de fusiles y bombas en las permanentes intervenciones de las potencias en los países de Asia, Africa y América Latina. 

Hoy, el día después de la muerte del comandante presidente una enorme tristeza nos invade, tristeza y bronca, porque la naturaleza (¿quizás los hombres?) se ha ensañado una vez más con un líder latinoamericano, con un hombre de y para el pueblo.

En medio de nuestra tristeza nos llegan las imágenes de Venezuela: el pueblo en las calles, mostrando su dolor, pero también señalando que ya nada será igual en la Venezuela que Chavez acaba de dejar sólo físicamente. No hay margen para dar marcha atrás. El pueblo Venezolano sabe hoy que tiene derecho a la democracia real e integral.

Hugo Chávez nos hizo a todos los latinoamericanos un poco más libres. Concretamente más libres. Su figura inmensa hoy, sólo crecerá con el tiempo, como ocurre con las mujeres y los hombres que han liderado y lideran procesos populares en nuestraamérica.

Lo soñamos ya en los senderos del firmamento latinoamericano también junto a San Martín, a Zapata, a Perón, a Salvador Allende, a Lázaro Cárdenas. Lo sentimos y lo sentiremos presente en la sonrisa de cada niña/ño de nuestraamérica, en la decisión de cada joven latinoamericano que se sume a la búsqueda de la libertad y la igualdad.  

*Vicedecano de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

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