Fertilización asistida: “Esta ley era necesaria en un camino de darle más derechos a más grupos de personas”
 
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Fertilización asistida: “Esta ley era necesaria en un camino de darle más derechos a más grupos de personas”

La abogada, especializada en Derecho de Familia y docente en la UNLP, Maria Luciana Pietra, explica los detalles de la nueva ley y la necesidad de modificar el Código Civil para regular las prácticas asociadas a un nuevo concepto de familia.

A partir de la reciente aprobación de la ley nacional, las técnicas de baja y alta complejidad de fertilización humana asistida pasarán a formar parte del Plan Médico Obligatorio, por lo que serán cubiertas por todas las obras sociales y prepagas del país. La normativa no exige estar en pareja ni pone limitaciones de edad u orientación sexual. María Luciana Pietra, abogada especializada en Derecho de Familia y docente en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP, habló con AgeUni sobre las consecuencias de la reglamentación.

¿Cuáles son los antecedentes de la ley de fertilización asistida?

Había dos leyes que se referían a la cobertura de los tratamientos de reproducción humana asistida por medio de las obras sociales, en la provincia de Buenos Aires y en la provincia de Santa Fe. La de Buenos Aires de 2010 era distinta porque, en principio, decía que debía existir un problema de infertilidad, lo que era la infertilidad, que podían acceder a estas técnicas personas que tuvieran dos años de residencia en el país, que tenían que tener entre 30 y 40 años de edad. Establecía límites, hablaba de parejas. En cambio, la ley nacional es mucho más permisiva, más amplia, más abierta.

Incluir estos tratamientos en la Plan Médico Obligatorio, ¿implica considerar la infertilidad como una enfermedad?

 La OMS considera que la infertilidad es una enfermedad que surge cuando la pareja tiene relaciones durante un año y no puede concebir. El problema es que si yo considero que la infertilidad es una enfermedad y que, por lo tanto, quienes prueben esa enfermedad pueden acceder a estas técnicas por obra social, dejamos afuera a las parejas del mismo sexo. Ellas naturalmente no van a poder concebir y si quieren acudir a estas técnicas van a tener que probar una enfermedad cuando en realidad biológicamente no existe. Entonces, si yo no digo nada de que infertilidad es una enfermedad y digo que toda persona puede acceder a estos tratamientos sin distinguir sexo, edad, que esté en pareja o no, todos, inclusive los matrimonios igualitarios - que están reconocidos en nuestro país legalmente - pueden acceder a ello y no es necesario probar la infertilidad.

Esta ley viene siguiendo una línea de nuestros legisladores donde sancionan la ley de matrimonio igualitario y después era necesario sancionar esta ley también, porque esto en la práctica existe y tiene que haber un marco jurídico en el cual se encuadre. Permitir que las personas del mismo sexo puedan hacer estos tratamientos de forma gratuita viene siguiendo esta misma línea de otorgar mayores derechos a más grupos de personas.

¿Creés que esta ley viene a saldar las dificultades en los procesos de adopción?

El tema de la adopción es más complejo por los plazos que hay que cumplir, hay muchas etapas procesales que pasar, los procedimientos son largos y la gente está mucho tiempo en listas de espera. El proyecto de reforma del Código Civil y Comercial busca flexibilizar estos procesos para que la gente no sienta la necesidad de ir a una provincia a buscar un bebé o comprarlo, que no es la manera pero la gente lo hace porque se cansa de esperar. También hay personas que no quieren la adopción, que quieren pasar por la experiencia de un embarazo, quieren una panza y aunque nunca se anotaron en el registro, directamente recurren a estas técnicas.

¿Qué otros aspectos cubriría esta posible reforma en el Código Civil y Comercial?

En caso de aprobarse, ya legislaría el tema pero desde otro punto de vista, desde otras técnicas que hay. Por ejemplo, la gestación por mortem, con gametos congelados, o la gestación por sustitución, que otra mujer pueda llevar adelante un embarazo para que el día que el bebé nazca se lo entregue a aquella que prestó consentimiento de ser madre. Esta voluntad procreacional debe manifestarse de una manera formal y protocolizarse frente a un escribano, para evitar una inseguridad jurídica en el futuro. Aunque los padres sean los que manifiesten la voluntad de serlo, tiene que haber un registro al que los hijos puedan acceder para conocer su origen biológico: conocer a los donantes de gametos es una forma de garantizar el derecho a la identidad. Esta reforma comprende todos los avances que se están haciendo en jurisprudencia en nuestro país, si se incorporan al código no tendrían que iniciarse demandas particulares y esperar el fallo de un juez porque ya estaría regulado.

Las prepagas consideraron que esta ley alzaría el costo de las cuotas, ¿qué opinás de las críticas que se le hacen a la ley?

Es probable que las obras sociales y las prepagas tengan que aumentar las cuotas pero no me parece mal pagar un poco más para cubrir todo el sistema porque a cualquiera le puede pasar, hoy en día es cada vez más común no poder concebir, con el ritmo de vida y la maternidad que se posterga. También hay sectores muy en contra, que también estuvieron en contra de otras medidas como la ley de divorcio, pero no porque salga una ley de divorcio me voy a divorciar. En realidad las leyes tratan de regular cosas que ocurren de hecho aunque no tienen un marco legal y que lo necesitan.

Además, hay que ser muy cuidadosos porque, para nuestra legislación, el embrión es persona desde su concepción, entonces destruirlos, venderlos o experimentar con ellos es tratar con personas y constituye un delito. Hay otros países en donde esto está más regulado, pero esta ley no limita nada por el momento. También hay un gran debate ético con respecto a si el embrión es persona cuando está implantado en el seno materno o también cuando está conservado en un laboratorio.

¿Te parece que esta ley da cuenta de un cambio en el concepto de familia?

El concepto de familia fue cambiando muchísimo a lo largo del tiempo. En la época de sanción del Código Civil se pensaba en una familia nuclear, con un matrimonio monogámico y católico, donde la mujer era considerada incapaz, el hombre era el jefe del hogar y los hijos eran objetos. Luego la mujer fue adquiriendo más derechos, la patria potestad es compartida y los hijos son sujetos de derechos, con una opinión que debe ser escuchada. Hoy hablamos de los hogares monoparentales, de una mamá o un papá con sus hijos, ya sea porque es viuda, es separada o porque el papá nunca los reconoció o porque acudió a estas técnicas y no necesitó nunca de una pareja. También están las familias ensambladas, desde 1987 que se legalizó el divorcio en nuestro país;  las uniones de hecho, cuando antes el concubinato era mal visto pero ahora empiezan a adquirir más derechos; y los matrimonios del mismo sexo que empezaron como parejas de hecho y ahora son reconocidos como matrimonio. También la adopción dejó de ser mal vista, ya no es algo peyorativo ser adoptado, se habla de hijos del corazón.

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