"He visto (a los jóvenes) en actitudes que uno dice: ‘Qué fácil es ahora ingresarlos a la violencia’". Foto: AGEPEBA
 
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Jaime Smart y su absurda acusación contra Saintout

Habló de "jóvenes ingresados a la violencia". *Sebastián Pellegrino

“Ya lo he dicho en esta sala: a los Montoneros les tuve un gran respeto porque los veía, en alguna medida, íntegros en su compromiso pero equivocados porque les habían llenado la cabeza en abrazar la violencia (…) Cuando en estas audiencias oigo los aplausos del público, siempre me acuerdo de los vivas a Montoneros y Tupamaros. Sería preferible que la decana de la Facultad de Comunicación Social no mande más jóvenes (a las audiencias), que son alentados a incursionar en la violencia”, dijo el exministro de Gobierno bonaerense de la Dictadura, Jaime Lamont Smart, al finalizar la octava audiencia del juicio oral y público conocido como La Cacha.

La absurda y atolondrada acusación se produjo durante la ampliación de la declaración indagatoria del imputado, realizada el miércoles 26 de febrero ante los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de La Plata –el Presidente Carlos Rozanski y los vocales Pablo Jantus y Pablo Vega-.

“Sobre los aplausos, puede ser. Pero yo los he visto (a los jóvenes), algunas veces, en actitudes que uno dice: ‘Qué fácil es ahora poderlos ingresar a la violencia’”, agregó Smart, quien no explicó las presuntas “actitudes”.

Luego, inmediatamente cerró su declaración: “He cumplido con el compromiso que asumí hace mucho tiempo. Quedo a disposición del Tribunal por si me quiere hacer alguna pregunta”.

La provocación del ya condenado a prisión perpetua en 2013 por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la esfera del llamado Circuito Camps, no sólo estuvo destinada a la decana Florencia Saintout con la vaga y anacrónica acusación, sino contra el proyecto político que expresa la actual conducción de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, que hunde sus raíces en el legado ideológico y en la acción política y social del escritor y periodista militante Rodolfo Walsh.

En su histórica “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar”, Walsh culmina de redactar su denuncia “sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.

En febrero de 2014, 37 años después de aquella Carta, uno de los máximos responsables del Aparato Organizado de Poder que torturó, asesinó y desapareció a más de 30.000 personas, retoma las palabras de Walsh –una de las víctimas del Aparato- y señala a la Facultad de Comunicación Social de La Plata -que se identifica y reafirma en la existencia del escritor y periodista-, tal vez, como expresión de los últimos estertores del arcaico espíritu de la Dictadura.

Durante su declaración del miércoles, Smart también expresó sus “certezas” sobre episodios trascendentes de la historia argentina reciente. Dijo, por ejemplo, que el 25 de mayo de 1973, primer día del Gobierno constitucional de Héctor José Cámpora, es “una fecha nefasta para la República. Se cierra la Cámara Federal en lo Penal (el trágicamente célebre Camarón que, según Smart, garantizó procesos legales y postergó la práctica de intervención directa de las fuerzas estatales) y, ese día, se liberan a todos los terroristas que habían sido condenados por la Cámara”.

Habló de la necesidad de un “sinceramiento” sobre los acontecimientos históricos de los años 70 y, curiosamente, citó al cineasta Juan José Campanella con respecto a una presunta “ola de violencia emocional” en la actualidad. Precisamente, Campanella advirtió la semana pasada sobre “una ola de violencia emocional que es de la que venimos hablando hace mucho. La verdad que estoy empezando a tener miedo”.

Smart, además de haber sido exministro de Gobierno bonaerense durante la Dictadura, fue juez del Camarón y abogado defensor del expolicía y apropiador de los mellizos Reggiardo Tolosa, Samuel Miara.

La ampliación declaratoria de Smart realizada el miércoles fue solicitada por él mismo –ejerce su propia defensa en juicio- a raíz del testimonio de Eduardo Tolosa, tío de los mellizos restituidos, quien había cuestionado durante la audiencia anterior la falta de ética profesional de Smart por haber asumido la defensa del apropiador Samuel Miara mientras éste permanecía prófugo en Paraguay.

“El señor (Eduardo) Tolosa hizo afirmaciones sobre mi ejercicio profesional que quiero aclarar ante el Tribunal. Tolosa me mencionó como defensor de Miara, sugiriendo que eso sería una falta de ética profesional. Creo que ningún abogado puede admitir esa afirmación, y esto alcanza a quienes tengo a mi derecha (abogados querellantes del juicio La Cacha) y a mi izquierda (defensores de los imputados). Los abogados defendemos porque somos colaboradores de la Justicia. Dentro de lo que marca los límites de nuestras obligaciones, debemos asumir la defensa de quien sea”, dijo Smart.

“Un amigo de Miara me vino a ver para pedirme que asumiera su defensa y me aclaró que Miara, que estaba en Paraguay con pedido de extradición desde Argentina, no tenía un peso. Tomé contacto con el expediente y asumí la defensa”, continuó el ahora imputado en el juicio La Cacha.

Luego de mencionar al juez federal Miguel Pons, el primero en llevar la causa sobre la apropiación de los mellizos Reggiardo Tolosa, Smart acusó a Eduardo (el tío biológico) de haber criticado con ligereza al magistrado. “Este testigo Tolosa, no sé con qué títulos, pero en la audiencia anterior también lo criticó, y yo lo vi actuar a Pons como un brillante magistrado”. Mientras el exministro de Gobierno hablaba, en la sala se rumoreaba la pregunta sobre qué títulos se requieren para criticar la actuación de un juez.

Calificó y reconoció como “perjuicio” la tragedia familiar del testigo Eduardo Tolosa (su hermana y su cuñado estuvieron en La Cacha y fueron desaparecidos; los hijos de su hermana y su cuñado, es decir, los mellizos Reggiardo Tolosa, fueron apropiados y sus identidades ocultadas durante décadas), pero agregó inmediatamente que eso no le permite calificar o denigrar la actuación de distintos actores judiciales que intervinieron en el largo proceso de restitución.

Smart, incluso, se permitió repetir, en distintos pasajes de su declaración, que a los mellizos “les cambiaron su nombre”, como si se hubiera tratado de un acto arbitrario y como si el Aparato Organizado de Poder, del que Smart fue parte fundamental, no les hubiera negado la verdadera identidad a las víctimas y desaparecido a sus padres.

Eduardo Tolosa, según el exministro de Gobierno, intentó “lavarles la cabeza” a los mellizos y les produjo daños irreparables por la “revictimización a la que fueron sometidos” en el largo proceso judicial de restitución. “Este señor, Eduardo Tolosa, llevado por su odio emocional, nunca debió hacerse cargo de la tutela de estos dos chicos”, agregó.

La extensa ampliación declaratoria de Smart duró aproximadamente 40 minutos. Sus palabras hirieron, una vez más, la dignidad y la memoria de los familiares de las víctimas del terror de estado que presenciaban la audiencia en el teatro de la exAMIA. Hirió también a Eduardo Tolosa y su familia, e intentó ofender y agraviar a los jóvenes, su militancia y convicciones, cuando mencionó a la decana de esta casa de estudios, Florencia Saintout.

Los “jóvenes” de Periodismo ni siquiera se han identificado como tal en ninguna de las 8 audiencias del juicio, identificación que, por otra parte, tampoco hubiera sido ofensiva o ilegítima, más aun teniendo en cuenta la gravedad de los delitos que se ventilan en el proceso.

En realidad, lo que Smart (y Etchecolatz y el “Oso” Acuña y tantos otros) sí logró con sus palabras es -parafraseando a Walsh desde una Facultad que levanta su nombre como bandera- perder definitivamente la propia dignidad, que perdió el verdugo, que perdieron todos aquellos que formaron parte del Aparato Organizado de Poder y que hoy se consuelan con epítetos vacíos.

 

*Periodista, integrante de la Secretaría de Comunicación y Prensa de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social; redactor de Agencia de Noticias “Andar”, Comisión Provincial por la Memoria.

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