Héctor Cámpora durante la asunción de su presidencia
 
Prensa
 

El 25 de Mayo de 1973

Por Jorge Luis Bernetti*

El 25 de mayo de 1973 Héctor Cámpora asumió la presidencia de la República después de haber ganado los comicios del 11 de marzo de ese año y ese acto puso fin a la dictadura oligárquica de la revolución argentina que, a través de tres generales (Onganía, Levingston y Lanusse) completaba el ciclo de gobiernos civiles ilegales e ilegítimos y de excepción por el uso de las armas pero con objetivos similares.

Cámpora, acompañado por el conservador popular Vicente Solano Lima, encabezó el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI), liderado por el partido Justicialista que lograba casi el 50 % de los votos en los comicios ya mencionados y evitaba así la segunda vuelta establecida fuera de las normas vigentes en legalidad y legitimidad por la dictadura.

Aquella rotunda victoria del último delegado de Juan Domingo Perón, hecha en su nombre y por su mandato, culminaba la historia de lucha de 18 años de enfrentamientos con los diversos representantes del sistema vigente desde el golpe de septiembre de 1955 que el liberalismo conservador llamó con entusiasmo fanático revolución libertadora.

Aquél 25 de mayo, Cámpora inauguraba su mandato con la liberación de los presos políticos, en su mayor parte combatientes guerrilleros a los que una militancia enfervorizada empujó hacia la calle junto al decreto de indulto firmado por Cámpora, norma que varios días después fue perfeccionada por el Congreso Nacional al dictar una ley de amnistía.

Así Cámpora abrió el camino para el regreso definitivo de Perón a la Argentina el 20 de junio y luego, con su renuncia el 13 de julio abriera el paso a la tercera presidencia de Perón forjada por el voto popular el 23 de septiembre y asumida el 12 de octubre de ese año.

¿Por qué  la presidencia de Cámpora, de 49 días, tuvo una repercusión tan importante en la historia argentina contemporánea?

En primer lugar por la mencionada legalización de la liberación de los presos políticos que habían luchado contra la ilegalidad e ilegitimidad de los gobiernos represivos desde el ´55 al ´73. En segundo lugar, por abrir paso a la luchada búsqueda del gobierno legítimo del pueblo encarnado en la elección de Perón a la Presidencia de la República.

Y, finalmente, por la representación de las luchas y movilizaciones populares que el gobierno de Cámpora y las luchas que lo antecedieron encarnaban en aquél gobierno.

Como había dicho en un texto firmado luego de los comicios y antes de la entrega del poder, “hasta el 25 de mayo el régimen y después del 25 de mayo el pueblo”, Cámpora luchó para que la entrega del poder fuera producida sin condicionamiento y rechazó los “cinco puntos” planteados por Lanusse y sus generales para convertir al gobierno popular en una fachada de los intereses oligárquicos.

Las luchas obreras, las movilizaciones populares, los combates guerrilleros, las definiciones culturales y la acción política construyeron la victoria que culminó el 25 de mayo.

Sería imposible analizar la victoria culminada esa jornada sin anotar las profundas tensiones que, en el seno del movimiento peronista, llevaron a los enfrentamientos producidos en el marco de la renuncia de Cámpora, los que se verificaron durante la presidencia de Perón y los que se sucedieron durante el gobierno final de Isabel Martínez, antes del golpe ultra represivo de 1976.

Hubo en lo que se simbolizó en Cámpora una perspectiva de identificación profundamente revolucionaria del peronismo que reforzaba el enfrentamiento con las estructuras dominantes y que, por ello, tomaba distancia de las fuerzas que en el seno del justicialismo habían moderado su línea política o conciliado con los poderes dominantes.

Los enemigos de este curso que Cámpora representó, aunque no fuera su director excluyente, carecen hoy de prestigio político. El 25 de mayo de 2003 recuperó aquél sentido de manera decidida y, por ello, el nombre de Cámpora está hoy asociado a muchos de los que se incluyen en el desarrollo del kirchnerismo. En 1973 y en el 2003 la democracia está vinculada a la transformación social profunda y ello se encarnó en los dos 25 de mayo.

*Profesor titular de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social (UNLP).

   

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