Aún hoy, unas 50 familias seguían acampando a la intemperie pese al temporal
 
Prensa
 

Ocultar mostrando: el crimen de Melina, excusa para el desalojo

Por Paula Porta*

En la madrugada del sábado 23 se concretó el violento desalojo del barrio Papa Francisco, ubicado en el playón de autos decomisados de la Federal, a manos de la Metropolitana y con asistencia de la Gendarmería y la Policía Federal. Un hecho desmedido que confirma las políticas de erradicación de villas por parte del Gobierno de la Ciudad; “el gobierno porteño no tiene una política de urbanización de villas y criminaliza la pobreza”, afirmó Ramiro Geber abogado de los detenidos.

El homicidio de Melina López, (18 años, asesinada de un balazo en la cabeza cerca del supermercado Jumbo hace unos días) perdió la vida en un intento de robo el miércoles, a metros del asentamiento, pareció activar el operativo: “Nos echan la culpa de que matamos a Melina. El asesino no era del barrio. Nos meten a todos en la misma bolsa”, reflexionó Freddy al cronista de Página 12. “A nosotros mismos nos roban siempre, hasta paquetes de azúcar. Desde hace un tiempo que nos organizamos para prevenir robos, porque la Gendarmería no entra. Hicimos tres o cuatro pedidos, pero ponen excusas” agregó.

El operativo de allanamiento y desalojo del Barrio Papa Francisco -ocupado desde febrero- fue ordenado por la jueza Gabriela López Iñíguez, titular del juzgado N°14 en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires. Los vecinos sostuvieron que hasta último minuto del sábado no les comunicaron que habría un desalojo y que los efectivos de seguridad entraron al predio asegurando que harían “una requisa”. “Entraron pateando las puertas, con prepotencia y nos apuraban para que saliéramos como si fuéramos perros. A mi mujer, por ejemplo, la sacaron de los pelos. Una de mis hijas salió de la casa con una zapatilla puesta. Nos dejaron sacar la mitad de las cosas, así que nos fuimos con lo poco que alcanzamos a manotear”, contó Freddy, quien vivía con su mujer y su hijo en el asentamiento y ahora alquila una pieza por la zona.

El desalojo incluyó la destrucción, mediante el uso de topadoras, de las precarias viviendas que habían sido levantadas por las 500 familias, que estaban esperando el cumplimiento de la ley de urbanización de la Villa 20, votada hace nueve años por la Legislatura, e incumplida hasta hoy por el gobierno de Mauricio Macri. “Nosotros vivíamos en la Villa 20 y pagábamos 1800 pesos mensuales para alquilar un departamentito muy chico, por eso, no bien tomaron estas tierras nos vinimos a marcar un lote”, contó  Angélica, de 52 años, quien convivía en el asentamiento con el marido, cinco hijos, la pareja del hijo mayor y dos nietos. Todos nuestros ahorros y trabajo de estos seis meses fueron pasados por arriba por la topadora, adelante de nuestros ojos: habíamos comprado cemento, arena, hierro y ladrillo, ya estábamos levantando nuestras propias paredes y hoy terminamos en la calle", declaró a InfoNews. Por su parte, Sabrina señaló que“lo que más impotencia nos da es que la policía nos sacó a las trompadas, no nos deja entrar a sacar nuestras cosas, pero le permite a gente de la villa de al lado entrar y que se lleve nuestra ropa, nuestra comida, las chapas de las casas que compramos con nuestro trabajo. Una chapa te sale 400 pesos, dos meses de trabajo. Eso es lo que más nos duele”.

También fueron agredidos por la Policía Metropolitana diputados nacionales y legisladores porteños que se encontraban en Villa Lugano, para pedir que liberen a un joven que había sido detenido. El legislador, José Cruz Campagnoli, y el diputado nacional, Horacio Pietragalla, fueron golpeados mientras que el legislador Pablo Ferreyra, quien denunció que recibió tres balazos de goma, dos en el abdomen y uno en la ingle. “Nos decían que lo iban a largar en dos minutos, pero como desconfiábamos de que lo hicieran nos quedamos ahí. Pasaron los dos minutos, no lo largaron. Pietragalla y Campagnioli se acercaron y vieron que el muchacho estaba golpeado”, contó el legislador."Fue entonces cuando comenzó la agresión por parte de los oficiales presentes en el lugar. Hubo un forcejeo porque no lo querían entregar. A Campagnoli le rompieron la ropa”,  cuando se acercó a ver al legislador golpeado recibió los tres balazos de goma sostuvo Ferreyra en diálogo con INFOnews.

Por su parte, el diputado nacional del Frente para la Victoria, Horacio Pietragalla, contó que fue golpeado.“Me pegaron piñas en el abdomen, de la nada. Me tiraron al piso y me pegaron patadas”, narró.“No se pueden hacer desalojos sin prever que se va a hacer con la gente que vive ahí. Se tendrían que haber pensado mejor las consecuencias de este operativo. Hace tiempo que se venía hablando de esto”, explicó Pietragalla.

El diputado nacional por el Frente para la Victoria Andrés Larroque expresó su rechazo al desalojo “porque cientos de familias quedaron en la calle y el gobierno porteño no pensó en cómo asistirlos”. Larroque cargó contra la Metropolitana, a la que hizo responsable por “la brutal represión, similar a la que ocurrió en su momento en el Hospital Borda; acá golpearon a personas que sólo querían rescatar sus pocas pertenencias”.

Aún hoy, unas 50 familias seguían acampando a la intemperie pese al temporal junto al predio porteño de Villa Lugano donde el sábado la policía Metropolitana y la Gendarmería desalojaron el asentamiento Papa Francisco, operativo que según el defensor general adjunto de la ciudad de Buenos Aires, Luis Duacastella, “no cumplió con los pasos establecidos en la orden judicial”.

Acontecimientos que no fueron narrados en los medios, los periódicos citados dan cuenta de la desidia y la violencia desatada en la madrugada del sábado. Otros medios destacan la gestión del Gobierno de la Ciudad; sin embargo, desde el gobierno porteño afirmaron que les ofrecieron alternativas y fueron rechazadas. "Nos acercamos tres veces, sobre todo cuando se largó a llover, para ofrecerles la posibilidad de ser trasladados, de ir a un refugio o para que dejaran sus cosas en un depósito, pero se negaron. Ahora será la jueza (Gabriela López Iñíguez) quien deberá determinar cómo seguir", dijo ayer a LA NACION la vicejefa de gobierno, María Eugenia Vidal. Ocultan brutalmente, comparten los mismos intereses en juego, estigmatizan la pobreza legitiman la violencia, anulan la posibilidad de pensar que si hubiese urbanización no habría tomas.

*Docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP y consejera directiva.

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