Enríquez: "Discutimos y damos sentidos a esta fecha desde nuestras propias historias y orígenes"
 
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12 de octubre, algo que celebrar

Por Zulema Enriquez*

No hace tantos años no hubiésemos pensado que resignificar el 12 de octubre, el reconocimiento de la pluralidad y la diversidad de los pueblos dentro de un Estado fuese posible. Hoy discutimos y damos sentidos a esta fecha desde nuestras propias historias y orígenes.

Durante muchos años el 12 de octubre fue celebrado como el “Día de la Raza”, desde 1917 por decreto del entonces Presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen, “conmemorando el momento histórico en que Europa occidental arribó por primera vez al continente americano”. La denominación fue creada por el ex-ministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, como Presidente de la Unión Ibero-Americana, que en 1913 pensó en una celebración que uniese a España e Iberoamérica.

Muchos países  de Latinoamérica en los últimos tiempos decidieron modificarlo, entre ellos Argentina. En el año 2007 el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) presentó un proyecto por el cual se proponía cambiar la denominación de esa fecha por “Día de la Diversidad Cultural Americana”. La iniciativa se concretó por medio del Decreto Nro. 1584/10 emitido por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y en el año 2010 se modificando el nombre de “Día de la Raza” por “Día de la Diversidad Cultural Americana” promoviendo para esta fecha un día de reflexión y diálogo intercultural acerca de los Derechos Humanos de los pueblos originarios, para construir entre todos una sociedad más justa y democrática.

Cada año para esta fecha las movilizaciones, las expresiones de reclamo y reinvindicaciones de los derechos de los pueblos originarios se hace en un contexto de posicionamiento político diferente. La construcción y la recuperación de una memoria social silenciada e invisibilizada en nuestro país, y hoy entendida destre otro paradigma es un avance fundamental. El 12 de octubre fue el principio del primer genocidio sobre estas tierras en manos del imperialismo europeo, continuado por la necesidad de la conformación de Estados Nacionales  y de políticas  de  lucha de la “civilización” contra la “barbarie”, un buen ejemplo de ello lo es la mal llamada Campaña del Desierto, no había nada de desierto, había pueblos indígenas que fueron masacrados. Así el Estado construyó un discurso de negación de la realidad indígena del país. El crisol de razas negó lo originario. La invisibilización fue una estrategia de dominación, fue lo que permitió el desarrollo de distintas prácticas genocidas.

La historia, la educación, la construcción de saberes, la mirada de los medios de comunicación, nuestra realidad,está atravesada por esta dinámica, como también la necesidad de romper esos paradigmas y construir otros que lleve al reconocimiento de los Otrxs, de nosotros como pueblo. Las instituciones académicas como la Universidad Nacional de La Plata y algunas de sus casas de altos estudios, están poniendo la crítica y la mirada sobre esta necesidad de cambios, acercándose a  entender la cosmovisión del Buen Vivir, el SumakKawsay nos dicen nuestros pueblos indígenas.

La creación de la Cátedra de Idioma Originario lengua Quechua en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social, como materia obligatoria optativa dentro de la curricula que forma a los profesionales es una muestra de ello. O las discusiones y el debate sobre la función y la construcción del antropólogo y la obligatoriedad de la restitución de restos indígenas que durante años fueron exhibidos como trofeos de guerra en el Museo de Ciencias Naturales de la UNLP.

Los avances en la jurisprudencia internacional y la legislación nacional en cuanto al reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas ha sido fundamental, en ese sentido los cambios estructurales en diversos aspectos no tienen vuelta atrás, el derecho conseguido no tiene retroceso. Dar cuenta de la aplicación de la legislación se vuelve compleja en muchos aspectos pero la lucha y la resistencia de los pueblos originarios se fortalece, tras la organización y la presencia de las organizaciones y comunidades indígenas en las ciudades como La Plata, donde la comunidad qom de barrio Malvinas después de 20 años obtuvo los títulos de propiedad comunitaria de su territorio.

Estas fechas en Argentina también nos lleva a pedir justicia y reflexionar por la muerte de Javier Chocobar comunero diaguita asesinado un 12 de octubre de 2009 por terratenientes tucumanos y tantos otras víctimas del atropello que hoy están esperando justicia.

Entonces ya no festejamos eldía de la raza sino que los resignificamos sobre nuestra misma historia, con reparaciones históricas necesarias como la posibilidad de llevar adelante un juicio por Genocidio indígena en la provincia de Chaco por la masacre de Napalpi y de Rincón Bomba en Formosa. Allí la justicia tiene el desafíomás grande.

Este 12 de octubre también nos invita a reflexionar sobre  nuestro tiempo circular, esa vuelta a los orígenes; el primer presidente indígena de nuestra AbyaYala, nuestra América tendrá la posibilidad de ser elegido nuevamente por elección de su pueblo, ese que durante cientos de años fue violado, olvidado, excluido. Evo Morales Ayma presidente quechua-aymara, del Estado Plurinacional de Bolivia tendrá la posibilidad nuevamente de mostrarnos esa América morena más viva y presente que nunca. El próximo 12 de octubre más que nunca los pueblos originarios, resistimos, vivimos y nos celebramos desde la pluriculturalidad de la que todxs formamos parte. Jallalla.

*Docente de la cátedra de Comunicación y Derechos Humanos y miembro de la Secretaría de DD. HH., FP y CS, UNLP

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