Junto a la Embajadora estuvieron los docentes Carlos Ciappina y Héctor Bernardo
 
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Disertaron sobre la actualidad de la Revolución Sandinista

Participó la Embajadora de Nicaragua Norma Moreno Silva

La embajadora de Nicaragua, Norma Moreno Silva, junto al docente de esta casa de altos estudios, Carlos Ciappina, participaron de la charla Historia y Actualidad de la Revolución Sandinista que se llevó a cabo en el marco de la cátedra de Historia Latinoamericana. La actividad, que se realizó en la sede Néstor Carlos Kirchner de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social fue coordinada por el docente, Héctor Bernardo, y contó con la presencia de la Decana de la Facultad, Florencia Saintout.

El coordinador de la charla, Héctor Bernardo, quien resaltó que la Revolución Sandinista “marcó la historia de América Latina y hoy sigue vigente”, aprovechó para celebrar el triunfo de Evo Morales “del que todos formamos parte”. También envió solidaridad a los pueblos de centroamércia que padecieron el terremoto el pasado martes, y lamentó la triste noticia del asesinato de dos estudiantes en México. En ese sentido, y haciendo referencia a los que aún están desaparecidos, agregó: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Por su parte, Carlos Ciappina agradeció la presencia de los alumnos de la cátedra de historia latinoamericana y de Florencia Saintout en “este espacio de conjunto en el que vamos a tratar lo que la Revolución Sandinista significa y significó para Argentina y América Latina: una profunda alegría de que los sueños y los objetivos del Frente Sandinista de Liberación Nacional, que de jóvenes veíamos con amor desde Argentina y que se interrumpió en los 90 con el triunfo de la derecha, se recuperaron en las elecciones del 2006, con un proyecto de construcción social y política que con enorme potencia ha llevado adelante el Frente Sandinista en Nicaragua”.

Para Carlos Ciappina la revolución Sandinista de 1979 “significó una bocanada de aire fresco en aquel contexto de América Latina y un ejemplo a seguir para las naciones del continente” porque “demostró, luego de un siglo de inequidad e imperialismo, que era posible luchar y construir una sociedad mejor enfrentándose, innevitablemente, con el poder constituído que es Estados Unidos, que siempre solventó el terrorismo en nuestros pueblos”.

“Hoy Nicaragua, luego del triunfo del Comandante Daniel Ortega, con su modo de organización territorial y con su liderazgo en el ALBA, es uno de los pilares de los gobiernos populares de América Latina”, expresó Ciappina.

La embajadora de Nicaragua, Norma Moreno Silva, que es abogada y militante del Frente de Liberación Nacional, expresó que su líder y máximo referente político, Augusto César Sandino, “fue un campesino letrado que aprendió a leer y escribir de forma individual  para enviarle cartas al imperialismo que quería sacar de nuestra patria”. “Uno de los grandes patriotas de la latinoamérica”, expresó.

Moreno Silva manifestó que la lucha por la liberación, contra el imperialismo y los “gobiernos títeres” se inició en la década del 20, cuando Sandino decidió organizar un grupo de treina hombres para luchar contra el partido conservador. “Que fue una primera derrota”, pero que intensificó los ideales libertarios, nacionalistas y antiimperialistas, que hicieron crecer la escuadra guerrillera que se internó en las montañas de Nicaragua para dar batalla. “Así se constituyó el ejército defensor de la soberanía nacional”, agregó la Embajadora y remarcó que “en muchos de nuestros pueblos la revolución se inicia con pocos pero a lo largo de la historia se multiplica por miles”.

Cabe destacar, que la Embajadora de Nicaragua contó que en 1928 Sandino hizo un llamado para sumarse a las lucha contra el imperialismo a compañeros de otras naciones, entre los que se encontró el nicaragueño Farabundo Martí, “lo que demuestra que la integración latinoamericana no es de ahora, viene desde siempre porque no hay nada mejor que unirnos para ser más fuertes.”

Luego de la Guerra de Guerrillas dirigida por el General Sandino, en 1933 triunfó la causa Sandinista “al retirarse las tropas invasoras de los Estados Unidos”, y asumió ese mismo año la presidencia de Nicaragua, Benjamín Lacayo Sacasa. En ese entonces Sandino firmó un tratado de paz en Managua que no fue cumplido porque “no dejaron de producirse persecuciones, torturas y asesinatos a campesinos y campesinas de Nicaragua”. “Cuando la Guardia Nacional asesinó a Sandino creyeron que moría su ideología, pero el sandinismo había calado bien hondo en la consciencia del pueblo, lo que hizo que se fundara el Frente Sandinista de Liberación Nacional”.

En el contexto de América Latina “asolada por dictaduras fascistas impulsadas desde Washington asociadas con las oligarquías locales, triunfó la Revolución Nacional Sandinista que fue una bocanada de aire para las fuerzas populares democráticas del continente”, declaró la Embajadora, y añadió que en la década del 80 Cuba y Nicaragua eran “los únicos países libres de la región”.

“En Nicaragua se dio un proceso de alfabetización, una reforma agraria con el pueblo a cargo de la producción, se desprivatizó la educación y la salud, se promovió la cultura de Nicaragua y se acogieron compañeros exiliados de otros países que se sumaron a la causa sandinista”, declaró.

A su vez, hizo hincapié en que desde Estados Unidos se capacitó la contrarevolución, por lo que la revolución Sandinista “no tuvo paz” y se asesinó, principalmente, a los “jóvenes que habían luchado en las montañas y se alfabetizaron”.

“En la década del 90, cuando perdemos el proceso eleccionario nacional dijimos que íbamos a gobernar desde abajo, y un ejemplo claro es que cuando se dieron catástrofes naturales  era la militancia del Frente la que evacuaba, recogía y repartía víveres”. “El constante trabajo en el territorio hizo volver a Ortega (José Daniel Ortega Saavedra) en el 2006”.

“Durante 16 años vivimos la entrega de la soberanía nacional y un retroceso en materia de derechos, pero en ese contexto el pueblo sandinista se organizó desde los barrios, sindicatos y llevó adelante la lucha para que no se privatizara el agua, lo único que faltaba privatizar”, enfatizó Somoza Silva.

Con respecto a la actualidad de la Revolución Sandinista, la Embajadora expresó que se evidencia en el actual gobierno del Presidente Ortega que “lidera una organización política territorial fuerte, con radios comunitarias, comisiones de género, créditos para que las clases más bajas se construyan su casa, lo que “nos hace protagonistas de nuestros propios cambios”.

“Hoy se volvió a poner el foco en la integración latinoamericana”, manifestó la Embajadora, y en ese sentido comentó que en su país se creó una resolución en el parlamento que establece que “todos los 10 de agosto nos solidarizamos con el pueblo argentino por la causa Malvinas”, y otra que demanda la soberanía argentina “en razón de los fondos buitre”.

“Esa es la coherencia que tenemos que tener para darle batalla al imperialismo en latinoamérica”, expresó, y recordó la Negativa de Néstor Kirchner y Hugo Chávez de integrar el ALCA, organismo en función de los intereses de Estados Unidos. “Sin lugar a dudas ese hecho revitalizó nuestra militancia”, finalizó la Embajadora.

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