Varela, Kriger, Mayer y Nuñez durante la exposición en el aula 22 de la sede del Bosque
 
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Debatieron sobre las reconfiguraciones en la acción política juvenil

En la actividad se realizó un recorrido histórico en relación a los jóvenes y la política

El panel “Reconfiguraciones en la acción política juvenil. Debates y discusiones” se llevó a cabo en el aula 22 del edificio Presidente Néstor Carlos Kirchner en el marco del IV Congreso de Jóvenes, Medios e Industrias Culturales (JUMIC) que se desarrolla en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social.

En el encuentro disertaron la licenciada en Comunicación Social (FPyCS - UNLP) e investigadora categorizada en temas relacionados a juventud, política y medios de comunicación, Andrea Varela; la doctora en Ciencias Sociales e investigadora del CONICET, Miriam Kriger; la doctora en Ciencias Sociales y becaria posdoctoral del CONICET, Liliana Mayer; y el doctor en Ciencias Sociales (UNGS/IDES) e investigador del CONICET con sede en el Área Educación de la FLACSO Argentina, Pedro Nuñez. La charla estuvo coordinada por Anahí Angelini, licenciada de esta casa de altos estudios.

En primer orden, la licenciada e investigadora Andrea Varela abordó la relación entre los jóvenes y la política desde la mirada estigmatizante de los medios. Para ello, retomó tres disparadores: la “Pedagogía de la crueldad” de la antropóloga Rita Segato donde los medios de comunicación le enseñan al público a reconocer a los jóvenes despojados, rapiñados y a pensarlos como sujetos deshumanizados, esa visión enseña a tener una mirada despojadora y rapiñadora sobre el mundo y sobre los cuerpos. Los otros dos disparadores estaban vinculados con metáforas que refieren al libro “Sed de mal” de José Manuel Valenzuela Arce.

Asimismo, la académica hizo una exposición sobre una investigación realizada por el Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Facultad de Periodismo, la cual consistía en el tratamiento que los medios llevaron a cabo sobre la Ley del voto a los 16. Los ejes que atravesaron este trabajo fueron: los jóvenes que no pueden, pensados desde el umbral de la inmadurez; la juventud desde la mirada de los inocentes; los interesados donde los jóvenes son ilegítimos para hacer política; y los irracionales en referencia a que la juventud no entiende de política y que a su vez está demasiado politizada.

Por otra parte, el doctor en Ciencias Sociales e investigador del CONICET Pedro Nuñez, habló sobre las claves para repensar la idea de participación y ciudadanía en la actualidad en las escuelas secundarias y planteó si la juventud está en los márgenes y que implica pensar la idea de juventud en una sociedad. En ese sentido, enumeró cuatro aristas: la mirada adultocéntrica, el lugar que ocupan los jóvenes en la subalternidad y las formas de producción de la juventud en relación a las políticas públicas.

También, en referencia al campo de estudio en el que se especifica propuso “a la escuela secundaria hay que pensarla en términos de opuestos, la frase utilizada `en mi tiempo no pasaba´ supone para algunos docentes que esta no es su época, cuando en realidad sabemos que la construcción de la juventud tiene lugar en relación con otro no joven por lo tanto involucra al lugar y al mundo del adulto”, y por otro lado remarcó que “hoy tenemos otro contexto que efectivamente es diferente, hay fenómenos que antes no pasaban y que tienen que ver con los procesos de inclusión, de extensión y de masificación de la escuela secundaria que lleva a la redefinición de la experiencia juvenil”.

Además, expuso sobre las diferentes etapas de la participación política juvenil: durante los años `60 y `70 aparecía muy solapada detrás de otras formas de identificación que eran consideradas más importantes ya que los jóvenes eran trabajadores, universitarios, peronistas y había una referencia, una construcción identitaria que aparecía con mucha más fuerza que la misma presentación del hecho de ser joven. En los `80 resaltó que la participación consistía en una juventud movilizada en torno a una idea de ciudadano vinculada a los derechos civiles. En la década del ´90 indicó que hubo una crisis de representación política en donde el Estado era visto como un otro peligroso y donde el colectivo estudiantil disputaba el uso del espacio público. Y por último, luego del 2001 remarcó que hubo una diversidad de actores emergentes, cambios en el repertorio de acción juvenil y una construcción de la juventud como causa pública durante el Kirchnerismo y la gestión militante desde el Estado.

La doctora en Ciencias Sociales y becaria posdoctoral del CONICET Liliana Mayer expresó que “en los años posteriores al 2001 la participación juvenil política no pertenecía a los canales legitimados de representación política”, y sobre esto añadió que “la participación en todo lo que tuviese que ver con el Estado estaba vista como algo fuera de moda, ineficiente, ineficaz en contraposición al mundo privado donde todo era transparente”.

En consonancia, apuntó que “el modo de ser social del neoliberalismo va a entrar en crisis, entran en crisis las articulaciones sociales y lo que empieza a pasar, específicamente en el Cono Sur, es la aparición de una retórica diferente de cómo se puede organizar el lazo social”. A su vez, resaltó que “lo que muestra esta crisis, principalmente en Argentina, es que podía haber otras formas de intervención, surge una disputa por la participación y nuevos sujetos comienzan aparecer en la puesta pública con una participación respaldatoria a estos nuevos gobiernos de los últimos años”.

Posteriormente, la doctora en Ciencias Sociales e investigadora del CONICET Miriam Kriger formuló sobre la relación entre jóvenes y nación que “hay que pensar en una matriz de nacionalismo territorial, la cual está vinculada con la militancia juvenil y con las condiciones de visibilidad de participación de los jóvenes en el espacio público y político”.

Con respecto a la década del 90 exteriorizó que “el fracaso del neoliberalismo como relato perdió legitimidad, el rol del Estado en esos años era débil”.

“La juventud tiene un lugar en la reparación del Estado, de esa legitimidad y del prestigio y es el Estado el que ocupa un lugar como organizador de las prácticas sociales demostrando que el mercado no podía hacerlo”, y agregó que “solo el Estado-Nación nos puede hacer recuperar la soberanía y el interés por los pueblos que se supone que se perdieron”.

“En la Argentina, los últimos años se planteó un acercamiento a los partidos políticos, a la política real y los jóvenes se están apropiando de esa relación con ese poder real, con estructuras partidarias que producen una articulación, un puente generacional”, finalizó.

 

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