El retorno de los Golden Boy’s y su paradigma anti pueblo
 
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El retorno de los Golden Boy’s y su paradigma anti pueblo

El macrismo y la vieja costumbre de ajustar a los trabajadores

Una semana después de asumir el gobierno la alianza Cambiemos -conformada por una derecha reciclada, medios de comunicación hegemónicos, sectores corporativos de la justicia y un puñado de partidos menores- anunció el previsible ajuste que pagarán los trabajadores: transferencia automática de recursos a las clases dominantes mediadas por la quita de retenciones y la depreciación de la moneda nacional, caída del salario real, apertura indiscriminada de las importaciones, entre otros “sinceramientos” que se darán posteriormente, como el aumento en las tarifas de servicios básicos.

El “mejor equipo de los últimos 50 años” presentado por el presidente Mauricio Macri resultó ser el desembarco de lo que Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota llaman “nenes de oro” en la canción Nuotatori Professionisti –nadadores profesionales, en italiano-. Un conjunto de ex gerentes de empresas privadas doctorados en libre mercado –algo, según ellos, carente de ideología- son ahora integrantes de un gabinete que recibe la pesada herencia de un Estado presente que regula en demasía.

Tres días después del acto de asunción el presidente anunció desde la ciudad bonaerense de Pergamino la eliminación total de las retenciones o derechos de exportación al trigo, el maíz, la carne y las economías regionales y una baja de 5 puntos porcentuales a la soja.

Según el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, la quita generalizada de retenciones solo beneficia a las grandes cerealeras que desde hace meses tienen granos stockeados a la espera de la devaluación que ya realizó el nuevo gobierno.

Esta maniobra, según el contador y especialista en economía política, fue planificada con la excusa de falta de competitividad, sobre todo de las economías regionales y los pequeños productores, pero “los verdaderos ganadores” son los grandes exportadores.

“La quita de retenciones es generalizada y no segmentada. De nuevo, el que se beneficia es el grande que tiene posibilidades de transferir los costos de la cadena al resto de los eslabones que son los más pequeños, y lo que se produce es un beneficio de concentración”, explicó Letcher.

El Banco Central de la República Argentina determinó que durante el 2014, solo diez firmas exportadoras concentraron el 70% del total de operaciones en el exterior (una participación del grupo equivalente a 46,1 millones de toneladas sobre un total de 65,6 millones de toneladas).

Además, Letcher analizó que este beneficio extraordinario que reciben los exportadores puede generar un impacto en los precios en dos sentidos: la posible equiparación del precio internacional en que se negocian esas commodities con el precio interno, por un lado, y un recorte en el gasto público por la merma fiscal que genera la medida. “El efecto que produce es que el precio interno se adecúe al internacional, que en el caso del trigo y el maíz tiene otro agregado: la eliminación de los ROE, que son una limitación a la exportación y una garantía para que el precio en el orden local esté limitado a determinado valor”, sostuvo.

Si bien el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, dijo luego del anuncio que aumentarían el impuesto a las ganancias, a los sellos e ingresos brutos para compensarlo la merma en la recaudación, el director de CEPA desconfía que el empresariado argentino pueda sufrir un aumento en la presión impositiva: “Cambiemos considera que la economía está estancada porque el kirchnerismo ha distribuido mucho, esto me lo dijo un economista en un programa de televisión, y no se reactiva si no hay inversión”, contó Letcher.

“Es decir, que para ellos los salarios están muy altos en pesos y en dólares y hay que ajustarlos, por lo tanto no van a aumentarle los impuestos al empresariado, porque eso sería ir a contramano de lo que ellos mismos piensan”, agregó, y ejemplificó con las declaraciones del actual ministro del Interior, Rogelio Frigerio, que planteó semanas atrás la posibilidad de eliminar aportes y contribuciones patronales para “estimular” la contratación de empleo joven. Cabe destacar en este punto, que la reducción de aportes fue aplicada en 1994 por Domingo Cavallo y, nuevamente, los empresarios tuvieron su cuota de rentabilidad extraordinaria mientras que el nivel de empleo se estancó.  

Acompañado por la devaluación que anunció el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat Gay, el fin de los derechos de exportación implica una fenomenal transferencia de recursos al sector agrario concentrado, mientras que para las denominadas economías regionales implica un “ficticio aumento de la competitividad”, en palabras del director de CEPA.

“Lo que pasa con las economías regionales es que tienen problemas estructurales y no de competitividad”, sostuvo el especialista en economía política. “La devaluación lo que hace –continuó-  es permitir que tu producción en el exterior sea un poco más barata; el costo obviamente es precarizar la mano de obra en el orden local porque lo que trae aparejado es un proceso inflacionario en detrimento de los trabajadores, y ficticiamente te va a ser más competitivo pero no va a determinar que las economías regionales se reactiven”.

Según Letcher, otra de las consecuencias de la medida anunciada por Macri para el sector agropecuario es el ingreso que significaban las retenciones a la soja para las provincias. En este sentido, manifestó: “Va a haber una merma de ingresos en lo que respecta a las retenciones, pero además va a haber una reducción inmediata de transferencias a las provincias porque lo que va a estar condicionado es el Fondo de la Soja que es coparticipable”.

“Adidas digitales, Pepsi inyectable y ¡dame más, dame más!”

Otra de las medidas anunciadas por el equipo de Nenes de Oro fue la eliminación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), que permitiría el ingreso de las zapatillas digitales que el Indio Solari nombra en su tema.

“Lo que significa, básicamente, es apertura: van a entrar productos del exterior, más baratos que los argentinos, y en general las que van a estar complicadas son las pymes que tienen costos más elevados”, consideró el director de CEPA, que explicó que las DJAI son el instrumento que se utilizó para generar una producción local más competitiva.

Andrés Asiaín, director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, entrevistado por Diario Contexto, advirtió también que esa herramienta le sirvió al kirchnerismo para evitar la salida de dólares, en casos que no fueran una competencia directa con la Industria Nacional.

Según Asiaín, el gobierno de Mauricio Macri podría llevar adelante sin mayores inconvenientes una reducción en los productos que no ingresaban al país ya que, si toman deuda pública como anunciaron y se agrega la liquidación de los granos stockeados por las cerealeras, contarán con las divisas necesarias para sostener un nivel de importación más elevado.

En declaraciones a ese mismo medio, el secretario de la Asociación Pyme, Daniel Moreira, sostuvo que con  mayor competencia externa bajarán las ventas de los productores locales, lo que se traducirá en pérdida de puestos de trabajo.

Según Moreira, algo que no tienen en cuenta en el nuevo gobierno es que “el mercado mundial se encuentra con intercambio económico a la baja. Muchos países tienen productos que no pueden colocar en ningún lado y una economía que se abre resulta muy atractiva para inundarla de mercancías”.

“Viven temiendo despertar de sus sueños. Van de vampiros de arrabal”

“Vuelve todo a la normalidad”, dijo el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas al anunciar una devaluación del peso que rondó el 40% por ciento en la primera jornada en que se libreró la compra y venta de divisas.

Para Hernán Letcher, el anuncio “trae aparejado de manera inmediata una transferencia de ingresos a los sectores exportadores y un aumento generalizado de los precios”. Ese proceso inflacionario genera, según el director de CEPA una pérdida en el salario real de los trabajadores y un mayor nivel de concentración empresarial.

El economista e integrante de La graN maKro, Agustín  D’atellis, sostuvo en declaraciones a Diario Contexto que  “los únicos beneficiados son los sectores dolarizados y el agroexportador, el resto es el que paga el ajuste; porque acá hay un tema distributivo. Se lo vende como algo justo e inevitable, pero eso no es cierto: están haciendo pagar la cuenta a los sectores más vulnerables, y la verdad es que, si para eso es la economía, entonces no sirve de mucho”.

También consideró las dificultades que puede encontrar el nuevo gobierno para poder captar dólares y, en ese sentido, manifestó: “Se inicia un ciclo alcista en las tasas norteamericanas. Los mercados inician eso que las finanzas llaman vuelo hacia la calidad, y los capitales empiezan a salir de los activos con riesgo (la inversión productiva) y se refugian en activos sin riesgo (la especulación financiera): se debilitan aun más los precios de las commodities y, en el esquema general, se vuelve más difícil conseguir dólares para el país, y obviamente más caros”.

“Es un esquema de shock muy fuerte, donde además del daño al salario, el empleo y demás, se pone en riesgo la estabilidad del país; porque si no llegan a ingresar esos dólares que supuestamente van a ingresar, entonces nos caemos en un espiral devaluatorio e inflacionario extremadamente complicado de superar”, concluyó D’atellis. 

Correo Perio