Venezuela: paradojas de una elección clave
 
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Venezuela: paradojas de una elección clave

Por Carlos Ciappina*

Hoy hay elecciones presidenciales en Venezuela. El gran favorito a ganarlas es el actual presidente, y heredero político de Hugo Chávez,  Nicolás Maduro.

Es un momento de disputa profunda. Por un lado el retorno del modelo neoliberal con gobiernos que apoyan ajustes que deterioran las condiciones de vida de amplios sectores de la población latinoamericana junto a la renovada presencia de organismos como el Fondo Monetario Internacional y sus políticas de endeudamiento y reducción de soberanía económica y política. Frente a este retorno neoconservador la lucha y resistencia de gobiernos de carácter nacional-popular que sostienen políticas de redistribución de la renta y democratización de la vida social y cultural.

En esta coyuntura de pugna entre dos modelos, las elecciones presidenciales de Venezuela son clave para el futuro latinoamericano.

Esta elección en particular encierra paradojas que es necesario señalar. La oposición reunida en la Mesa de Unidad Democrática ha decidido no participar de las elecciones por considerar que el gobierno de Nicolás Maduro “es un régimen dictatorial”. En esta línea deslegitimadora de la democracia venezolana, las fuerzas de la oposición autodenominada “democrática” cuentan con el apoyo de los Estados Unidos y la OEA. Los medios de comunicación hegemónicos en América Latina se han sumado a este señalamiento y, como en el caso de situaciones anteriores (léase por ejemplo el golpe en Brasil) hacen su aporte para confundir a la población sobre los verdaderos alcances de la democracia en el continente.

Venezuela llega hoy a las elecciones presidenciales siendo la democracia más convalidada del continente: desde la llegada al gobierno de la Revolución Bolivariana (1998) , en Venezuela ha habido nueve Referendums Nacionales y Presidenciales, seis elecciones presidenciales, seis elecciones parlamentarias, siete elecciones regionales y siete elecciones municipales. Treinta y cinco procesos eleccionarios en veinte años han respaldado todas las reformas y medidas de gobierno tomadas desde la asunción de Hugo Chávez y la continuidad de Nicolás Maduro.

Extraña dictadura ésta, que cada paso que da lo consulta con su pueblo y que tiene alcaldes y gobernadores de provincias enteras en manos de la oposición.

Paradoja –no por antigua menos repetida- en América Latina: la oposición venezolana que se dice democrática boicotea las elecciones y, cuando no da un golpe (como en el año 2002) acusa a los que han promovido treinta y cinco procesos eleccionarios de “dictadores”.

Para profundizar las paradojas, los gobiernos latinoamericanos aliados de los Estados Unidos, Argentina, Colombia o Brasil por caso, se suben graciosamente al coro de denunciadores de la falta de democracia y del “régimen” de Maduro. En Brasil hay un gobierno surgido de un golpe de Estado, en Colombia todos los gobiernos desde 1948 hasta aquí están acusados de violar sistemáticamente los Derechos Humanos y en la Argentina , el gobierno nacional tiene el triste record de volver a tener presos políticos como no ocurría desde los tiempos de la última dictadura cívico-militar. Con demócratas así….

En el mundo del revés neoliberal, los verdaderos demócratas son un “régimen” y los golpistas y violadores de derechos humanos son “republicanos”.

Hoy se vota en Venezuela y todas las encuestas dan por ganador al actual presidente Nicolás Maduro. Pareciera ser que a la mayoría del pueblo venezolano no le convencen los argumentos democráticos de quienes no se presentan a la elección precisamente para... que no haya democracia.

La Revolución Bolivariana tiene -como todo gobierno democrático- muchas cuentas pendientes. Pero pareciera que el pueblo venezolano reconoce también las que tiene a favor: eliminar el analfabetismo, mejorar las condiciones sanitarias, desarrollar planes de vivienda popular para millones de personas, luchar a brazo partido contra la especulación económica y empresarial, sostener el poder de compra del salario de los/as trabajadores, apoyar internacionalmente las causas de los pueblos -como la propia Venezuela- asolados por el neocolonialismo, no seguir las recetas recesivas de los organismos de crédito internacionales…

Hoy hay elecciones en Venezuela y eso ya de por sí es una buena noticia. Cuando los resultados confirmen el triunfo de Nicolás Maduro, el pueblo venezolano habrá dado, una vez más, una lección de participación democrática a toda América Latina.

*Director de la Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

 

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