#UnaVidaVivible
 
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#UnaVidaVivible

Por Virginia Denis*

Estas líneas son una invitación a realizar un ejercicio de memoria, que permita reconocer la trayectoria de las mujeres de América Latina, en relación a la lucha por la conquista de derechos y la justicia social.

El 25 de noviembre, fue la fecha elegida en 1981 por el movimiento feminista latinoamericano, en el marco del Primer Congreso Feminista Latinoamericano del Caribe, para recordar a las hermanas Mirabal y denunciar la violencia ejercida hacia las mujeres. Mierva, Patria y María Teresa fueron asesinadas de manera violenta en 1960 en República Dominicana, por el régimen dictatorial de Rafael Trujillo. Las mariposas, eran conocidas por su militancia activa en contra del orden gobernante dominicano.

Esta acción colectiva replicada, impulsó que la Asamblea General de Naciones Unidas declarase finalmente en el año 2000, el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Pero las actividades de sensibilización que se desarrollan cada año desde entonces, no logran frenar la creciente violencia de género.

Así, en el año 2015 se amplificó a nivel mundial un grito colectivo. Las mujeres dijeron basta de femenicidios y de violencia machista. Este grito dio nacimiento en la emergencia al “Ni Una Menos” como manifestación, primero, y luego como movimiento político y social que se expresa en una continua lucha entre lo establecido y aquello que irrumpe, rasgo de los movimientos populares que tienen como objetivo político la transformación de lo naturalizado e instituido.

Desde entonces, la agenda de ampliación de derechos del movimiento de mujeres y los feminismos, disputa los abordajes en la trama colectiva de las organizaciones sociales, políticas, culturales, los partidos políticos, medios de comunicación, los cuales tuvieron que incorporar secciones, repensar perspectivas en repuesta a una movilidad social creciente, colectiva que tensiona, denuncia las violencias y se debate con las resistencias patriarcales en cada ámbito en el que se habita.

El movimiento es diverso y heterogéneo. Su confluencia es la necesidad de lograr una vida libre de violencias y discriminación por género, una vida visible, decible, sin ser encorcetadxs por categorías que impiden ser sujetxs deseantes y libres en nuestras elecciones.

Una vida libre de violencias es, también, la presencia de un estado que destine presupuesto a políticas públicas, socioeducativas, que tengan como objetivo la erradicación de las mismas.

Esta reflexión tan sencilla, no es el rasgo distintivo del actual gobierno en Argentina que presentó y promovió, para el 2019, la aprobación de un presupuesto que, tomando el total de los programas que contienen políticas destinadas a género, recorta el 19.1% en relación al presupuesto 2018 y, a septiembre del corriente año sólo ejecutó el 24% del presupuesto destinado a la Implementación de la Ley de Educación Sexual Integral, respondiendo a una política de ajuste impulsada por el FMI.

Hoy, 25 de noviembre, es un día de memoria y lucha.

¡Vivas, libres y desendeudadas nos queremos!

 

*Docente e integrante de la Secretaría de Género de la FPyCS - UNLP

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