Ponencia

LA MIRADA COMUNICACIONAL PARA EL ANÁLISIS DE LA RECONFIGURACIÓN DEL/LOS CONOCIMIENTO/S A TRAVÉS DE LAS MEDIACIONES TECNOLÓGICAS

Autores: Arce, Debora M.; Guiller, Charis
Institución: Instituto de Investigación en Comunicación (IICom) de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP
Dirección electrónica: debiearce@hotmail.com; charisguiller@yahoo.com.ar
Palabras clave: Mediación tecnológica– Comunicación – Reconfiguración deconocimiento/s
Eje temático: Perspectivas, métodos y objetos en Comunicación/Ciencias Sociales. Una Mirada reflexiva sobre la construcción del conocimiento.

Esta ponencia forma parte de los trabajos iniciados recientemente en el Instituto de Investigación en Comunicación (IICom) de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Se ubica dentro de la línea de investigación sobre tecnología/s y soporte/s en la que se abordan diferencialmente temas y problemas vinculados a la presencia de lo tecnológico en nuestras sociedades actuales.
En ese sentido, y siguiendo la postura de J.M. Barbero, remarcar que actualmente la comunicación ocupa un lugar estratégico, en esto de pensar la presencia de las tecnologías en las distintas sociedades, puesto que su estatuto transdisciplinar posibilita un abordaje desde la consideración de “la articulación de las mediaciones y la intertextualidad”.
La mediación tecnológica, no pensada desde la simple incorporación de nuevos aparatos, sino como nuevas formas de relación simbólica. La producción de conocimiento ya no se da de manera encasillada en ámbitos particulares, sino que las nuevas tecnologías median, en tanto espacios, públicos, abiertos, hipertextuales, propicios para la resignificación y reconfiguración de prácticas, conocimientos, lenguajes y lazos sociales.
INTRODUCCIÓN
Producir en la línea de investigación sobre tecnología/s y soporte/s implica abordar diferencialmente temas y problemas vinculados a la presencia de lo tecnológico en nuestras sociedades actuales. Y, si esta producción se enmarca dentro de un incipiente espacio institucional donde la comunicación como campo de saberes es el eje articulador, es tarea más que imprescindible considerar el lugar de la comunicación al momento de analizar tecnologías y soportes.
Es así que, siguiendo a J.M. Barbero, consideramos que actualmente la comunicación ocupa un lugar estratégico, en esto de pensar la presencia de las tecnologías en las distintas sociedades, puesto que su estatuto transdisciplinar posibilita un abordaje desde la consideración de “la articulación de las mediaciones y la intertextualidad”.
Ya que la comunicación se posiciona estratégicamente, también de igual modo, vemos el presente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, en cuanto a la posibilidad de producir vastos saberes en el seno de este contexto de mediación tecnológica; contexto de múltiples transformaciones en lo social, político, económico y cultural, donde una característica predominante es la creciente informatización de los distintos procesos de producción de conocimiento en todos los ámbitos, en nuestro caso, en el ámbito universitario. Urge entonces la reflexión respecto de cómo se vienen dando esos procesos dentro de nuestra unidad académica, en principio, por parte de los estudiantes que actualmente se forman aquí, así como también simultáneamente, los profesores que promueven distintas propuestas para la facilitación del aprendizaje, donde sabemos, se da la configuración y reconfiguración del conocimiento.
Apropiarse de categorías del campo de saberes de la comunicación, producir significativamente en distintos soportes con sus distintos lenguajes, al tiempo de proponer una mirada crítica respecto de diversos procesos sociohistóricos y culturales, desde el abordaje comunicacional de la transdisciplinariedad, han sido y continúan siendo, finalidades que guían la formación en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social
(UNLP). En esa formación, el futuro comunicador, ya sea orientado al periodismo, a la planificación, o bien, al profesorado, ve en el hecho de poner en común con los otros en sociedad, la posibilidad de compartir sentidos y de considerar la acción social profesional como un modo, no único pero sí prometedor, de transformación de las realidades y sus percepciones. Ancla su proceso formativo en esta condición ineludible de la comunicación que es producir y compartir, circular en la red social, asir la abstracción en el intento de visualizar estas categorías de la producción social de sentido.
Por eso, empezar a atender el modo en el que esos estudiantes trabajan la producción, nos posibilitará un análisis inicial sobre los modos en que ese quehacer deviene conocimiento específico. Aquí entonces retomamos la noción de mediación tecnológica de las primeras líneas, puesto que observamos que es esta mediación la que coadyuva a nuevos procesos de producción de saberes, donde el libro ya no se ubica como fuente única de adquisición de saberes, sino que se da por fuera de este dispositivo, para pasar a la multiplicidad propuesta por estos nuevos dispositivos tecnológicos como lo son los ordenadores, en sus variadas presentaciones. La mediación tecnológica, no pensada desde la simple incorporación de nuevos aparatos, sino como nuevas formas de relación simbólica. La producción de conocimiento ya no se da de manera encasillada en ámbitos particulares, sino que las nuevas tecnologías median, en tanto espacios, públicos, abiertos, hipertextuales, propicios para la resignificación y reconfiguración de prácticas, conocimientos, lenguajes y lazos sociales.
Tanto en los Talleres de Producción que se proponen en la carrera de Comunicación, como en las materias teórico-prácticas, se dan instancias donde compartir lo producido, no solamente al interior del grupo con el que se recorre el trayecto de cursada, sino que – dependiendo del espacio curricular- se pretende y promueve la publicación local a través de algún soporte en particular, ya sea gráfico, radial o audiovisual. Esta unidad académica, al constituirse como facultad a mediados de los ’90, ha buscado y posibilitado a sus estudiantes la oportunidad de contar con espacios de difusión de producciones. Sin embargo, siempre la tarea fue ardua si a cuestiones económicas nos referimos; los distintos insumos presentaban obstáculos, muchas veces insalvables. Hoy día, esta situación presenta otra arista: la incorporación de los nuevos recursos provistos por internet, como modo de publicación generalizada, de más accesibilidad y a menor costo, en comparación a tecnologías anteriores. Páginas –web- de cátedra, blogs, entornos virtuales de enseñanza aprendizaje en los que se llevan adelante foros y congresos, entre otros, constituyen espacios del compartir. Estos espacios virtuales son lugares de difusión, a la vez que fuentes de búsqueda de información, y es en esta doble función donde se genera un nuevo proceso de producción de conocimiento.
NUEVOS MODOS DE PRODUCCIÓN: VÍNCULO ENTRE EL CONOCIMIENTO Y LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN
La caracterización del momento actual de la sociedad mundial puede realizarse a partir de la utilización de distintos términos como Aldea Global, Sociedad de la Información, Era
Digital, Sociedad de redes. Pese a que cada una de ellas postula distintas perspectivas teóricas, asimismo ponen en juego algunas concepciones en común, y la más importante de ellas, es la idea de la interconexión mundial y del establecimiento de relaciones intersubjetivas en y entre distintas comunidades a través de un medio tecnológico.
No todas incluyen los mismos postulados teóricos y consecuentes sentidos sociales: esos términos surgen en el contexto de transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales producidas a partir del avance del proceso de globalización durante el siglo XX y principios del XXI, que conllevan nuevos modos de producción, circulación y almacenamiento de la información. Trabajar desde la concepción de la Sociedad de la Información implica pensar conjuntamente en la preponderante presencia de la información, de la comunicación y de la convergencia tecnológica, como hilo conductor de la práctica social actual. Este concepto fue ampliamente criticado debido a que se sostiene en una mirada ingenua que considera a las nuevas tecnologías como generadoras de una nueva sociedad más democrática e igualitaria –sin reflexionar acerca de la problemática de la desigualdad en el acceso, uso y apropiación de las tecnologías en distintas sociedades y por parte de diferentes sectores sociales dentro de una misma comunidad-, numerosos autores recuperan el lugar trascendental de las mediaciones tecnológicas.
Frente a esa controversial conceptualización, se encuentra el sociólogo Manuel Castells, quien prefiere hablar de sociedad de redes, puesto que “da cuenta de un modo específico de organización social, cuya estructura está construida en función de redes de información a partir de los avances de la tecnología de información microelectrónica. Se caracteriza por estar constituida por un conjunto de puntos interconectados, que puede expandirse en diferentes direcciones y donde las decisiones no se encuentran centralizadas en un punto, sino que es multidireccional” (Castells, citado en Morandi y otros: 11). Es importante destacar que este autor no pretende presentar una igualdad en esa interconexión, sino por el contrario, trae a colación la noción de la divisoria digital (Castells: ítem 3), donde hay una innegable exclusión de personas, instituciones y sectores sociales, de esta sociedad de redes.
DESAFIOS PARA LA EDUCACION
Los cambios que conlleva la actual sociedad de la información o sociedad en red, determina transformaciones no solo en la transmisión de conocimiento, sino simultáneamente en su instancia de producción. Y es por tal motivo que introducimos la ya nombrada noción de mediación tecnológica en tanto dispositivo para la reconfiguración de nuevos saberes. En este sentido entonces, lo que se necesita es promover desde las instituciones educativas la apertura al cambio en los modos en que se aprende, se comunica y produce conocimiento.
Para ello, hay que tener presente que los contenidos culturales nuevos que entran al sistema educativo lo hacen en una negociación con un formato tradicional que lleva siglos de vigencia. No tenerlo en cuenta es sinónimo de creer que no hay historia, ni estructuras, ni sujetos que reescriben y adaptan las propuestas de reforma según sus propios repertorios de actuación.
Pensar entonces que la centralidad no está puesta en lo que fue un articulador moderno, como el libro, contenedor del arbitrario cultural válido como fuente de saber, es abrirse a la posibilidad de reconocer las potencialidades cognitivas a través de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Estas TIC integran innegablemente las prácticas vinculadas con contenidos curriculares, contribuyendo a la circulación de lo producido, a significar y resignificar, ese sentido compartido. Como afirma Barbero (2002), la educación tiene que ser un espacio idóneo para pasar de los medios a las mediaciones ya que numerosos rasgos del paradigma informacional devienen también en rasgos culturales.
Esto impacta la forma de adquirir, procesar y difundir conocimientos. Los contenidos en el sistema educativo tradicional están basados en la cultura letrada y en la compartimentación de géneros y materias que responden mayormente a criterios disciplinares, el hipertexto del intercambio virtual transgrede las fronteras y los encasillamientos.
Asistimos a un doble proceso, por un lado de descentramiento, en términos de saberes valiosos socialmente que circulan por fuera del libro; y por otro, un proceso de deslocalización dado que lo hacen por fuera de las tradicionales instituciones educativas.
Como afirma Joaquín Brunner el conocimiento deja de ser el dominio exclusivo de los intelectuales, investigadores y tecnócratas para convertirse en un medio común a través del cual las sociedades se organizan y cambian.
El hipertexto parece ser el nuevo modelo de organización y aprendizaje de conocimientos.
La linealidad con la que rompe este modelo no solo se refiere a la lectura y la escritura sino también a los procesos de aprendizaje. Estos ya no se circunscriben a una edad determinada, sino que se habla de “educación continua”, “a lo largo de toda la vida”, lo que impone una relación novedosa entre el conocimiento y la producción social.
Algunos autores hablan del “baile de géneros”, como recurso del puro presente de la comunicación virtual. No somos letrados o acústicos, de conceptos o de imágenes, ya que todas estas alternativas son digitables. Si los diseños curriculares de las instituciones educativas están basados en la cultura letrada y en la compartimentación de géneros y materias, el hipertexto del intercambio virtual transgrede esas fronteras. No se trata sólo de contenidos, sino principalmente de modelos de enseñanza y aprendizaje.
Los cambios en las prácticas desafían las bases del sistema educativo. Y una consideración necesaria es la de la relación medios-fines en el uso de TIC. Como sostiene Castells, con frecuencia lo virtual, más que un medio para la comunicación de la experiencia, deviene la experiencia misma. La ilusión que se crea en la red es que todo lo que es, es para ser comunicable, y que ese es su sentido último. Si la comunicación irrumpe como un fin en sí mismo, los contenidos pasan a un rango secundario o subordinado. Sin embargo, como sostiene Hopenhayn los riesgos en esta permutación de prioridades radican en la pérdida de capacidad para organizar conocimientos y ordenar las dinámicas de aprendizaje. El rol del profesor deberá incluir la capacidad de brindar un contexto en el cual el uso de las TIC en las instituciones educativas mantenga una relación medios-fines en que la comunicación se orienta a adquirir y procesar conocimientos con sentido de totalidad y de manera ordenada.
La reflexión crítica tiene que estar en la base de las prácticas de aprendizaje con las TIC.
De lo contrario, se corre el riesgo de caer en una dispersión de actos comunicativos que no construyen ni sistematizan la información que van generando.

BIBLIOGRAFÍA
Castells, Manuel (1999) “Internet y la Sociedad Red”. Lliçó inaugural del programa de doctorat sobre la societat de la informació i el coneixement. Universitat Oberta de Catalunya. En http://www.uoc.edu/web/cat/articles/castells/castellsmain2.html
Hopenhayn, Martín (2003) Educación, comunicación y cultura en la sociedad de la información: una perspectiva latinoamericana. Serie Informes y Estudios Especiales.
Secretaria Ejecutiva. Naciones Unidas. CEPAL/ECLAC. Santiago de Chile.
Igarza, Roberto. Nuevos Medios. Estrategias de Convergencia. Ediciones La Crujía , Buenos Aires, 2008
Mattelart, Armand. Historia de la sociedad de la Información, Editorial Paidós, Buenos Aires, 2002.
Martín-Barbero Jesús (2002): “Reconfiguraciones comunicativas del saber y del narrar” en La educación desde la comunicación. Capitulo III. Versión publicada en EDUTEKA
Tecnologías de Información y Comunicaciones para Enseñanza Básica y Media.
www.eduteka.org

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