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El fallo es un ejemplo universal

Por Guido Carlotto

La sentencia que condena a reclusión perpetua al dictador Jorge Rafael Videla por encontrarlo penalmente responsable de la apropiación sistemática de menores durante la última dictadura cívico militar, derriba la cobarde mentira que durante tanto tiempo sostuvieron los genocidas, porque acredita la existencia de un plan sistemático para el robo de niños. De esta manera, se revierte el fallo del juicio a las juntas militares en el que Videla había sido sobreseído por la apropiación de seis niños.

Así los derechos humanos, que son una construcción colectiva de la sociedad y  conquistas logradas sobre la base de tanto dolor,  se han fortalecido notablemente con un fallo histórico, que es un ejemplo universal: es un gran día para la Argentina que construimos entre todos y todas desde el 25 de mayo de 2003.

Celebramos la sentencia desde nuestra responsabilidad política e institucional en la defensa y la promoción de los Derechos Humanos; pero esencialmente a partir de nuestro compromiso de vida con la Memoria, la Verdad, la Justicia y con la construcción de nuevos paradigmas culturales y políticos.

Y  la sentencia aporta en ese sentido de construir nuevos paradigmas, porque quedó acreditado que la apropiación de niños respondió a un plan sistemático proveniente, con órdenes precisas, de la cúpula militar.

Durante el juicio se aportaron todas las pruebas que dan cuenta de este plan: documentos, papeles que dejo la burocracia, memos secretos, cartas, testimonios de sobrevivientes y confesiones de represores. Existieron órdenes verbales y escritas y ciertos mecanismos burocráticos formales para motorizar un plan sistemático para la entrega de bebes a sus apropiadores.

Todos esos mecanismos respondían a una doctrina mediante la cual los hijos de los 'subversivos' debían ser entregados a hogares “occidentales, cristianos y bien constituidos ideológicamente para que sean enderezados” pues, afirmaban que esos chicos “no tenían la culpa de tener los padres que tienen”. Una verdadera locura sobre la que asentaron su plan sistemático.

La lucha por la que les arrebataron la vida a tantos compañeros encuentra un bálsamo en esta sentencia histórica. Y también la tenacidad y el amor con que Abuelas impulsaron la causa desde 1996 encuentra su correlato en la Justicia y, por supuesto, la sentencia es parte del legado de Néstor Kirchner que hoy continúa nuestra Presidenta: Memoria, Verdad y Justicia. Democracia y Soberanía.

Guido Carlotto

Secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires

 

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