Evita nunca nos dejó, desde ese 26 de julio de 1952 su figura sólo ha  crecido con el paso del tiempo
 
Prensa
 

"EVITA"

No son sesenta años sin Evita sino sesenta años con Evita

No son sesenta años sin Evita sino sesenta años con Evita. Evita nunca nos dejó, desde ese 26 de julio de 1952 su figura sólo ha  crecido con el paso del tiempo. 

Joven,  mujer, política, líder social y obrera, dispuesta a dar todo por una sociedad para todas y todos. “Esa Mujer” en siete años de vida política, trastocó para siempre los valores de una sociedad pacata, conservadora y excluyente. Surgida en el movimiento popular peronista, hoy lo trasciende largamente. Luego de su muerte fue  desaparecida, ocultada, destratada y vilipendiada por los sostenedores del privilegio. Nada pudieron. Hoy es un ícono para cientos de miles de jóvenes que evocan  su nombre y su ejemplo, en Argentina y en América Latina.

 Sólo algunas frases de aquella/esta/nuestra  Evita, para -todavía hoy- ir detrás de sus ideales y de su acción:  

“El capitalismo foráneo y sus sirvientes oligárquicos y entreguistas han podido comprobar que no hay fuerza capaz de doblegar a un pueblo que tiene conciencia de sus derechos.”

“El mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo.”

“De nada valdría un movimiento femenino en un mundo sin justicia social.”

..”.Ha llegado la hora de la mujer que comparte una causa pública y ha muerto la hora de la mujer como valor inerte y numérico dentro de la sociedad. Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país, que es, en definitiva, el destino de su hogar. Ha llegado la hora de la mujer argentina, íntegramente mujer en el goce paralelo de deberes y derechos comunes a todo ser humano que trabaja, y ha muerto la hora de la mujer compañera ocasional y colaboradora ínfima. Ha llegado, en síntesis, la hora de la mujer argentina redimida del tutelaje social, y ha muerto la hora de la mujer relegada a la más precaria tangencia con el verdadero mundo dinámico de la vida moderna." 

"A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de rojos porque habían participado en la Guerra Civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada." (Declaraciones tras su vuelta de Europa).

“Demasiado intrascendente y mediocre sería vivir la vida si no se la viviese por un ideal. El mediocre es enemigo de toda cosa nueva; por lo tanto, es enemigo de toda revolución. Los mediocres son los inventores de las palabras prudencia, exageración, ridiculez y fanatismo”.

Correo Perio