DDHH
 

Todos somos Sandra Ayala Gamboa

 

 La Secretaría de Derechos Humanos y el Observatorio de Comunicación Género y Diversidad de esta Facultad, expresan su profundo apoyo a la familia de Sandra Ayala Gamboa  y sobre todo a su madre, Nelly Gamboa, en  la búsqueda de verdad y justicia.

Ayer comenzó en los Tribunales de La Plata, la indagatoria por el femicidio de Sandra Ayala Gamboa. En tanto, que el próximo miércoles 24 tendrán lugar los alegatos. Es por eso, que en estas instancias de carácter decisivo surge, la necesidad de reivindicar la lucha contra la violencia de género, producto de una sociedad machista y patriarcal.

El asesinato de Sandra se mantuvo impune durante tres años, hasta que la Asociación Miguel Bru, se solidarizó con el caso y el patrocinio. Esto permitió que, a través de un cotejo de perfiles genéticos de detenidos por violaciones, se pueda llegar a conocer quién era el responsable de su violación y muerte. Hoy, la causa cuenta con 135 testigos y un único imputado: Diego Cadícamo.

Sandra había llegado a La Plata desde Perú, con los fervientes sueños de una joven. Su propósito: estudiar medicina, resguardando aquel espíritu solidario, de dar todo por el otro. Sin embargo, la violencia de género se preparaba para jugar otra de sus cartas.

El viernes 16 de Febrero de 2007, Sandra salió de su casa, con la ilusión de conseguir un trabajo, y jamás volvió. Seis días después de su desaparición, y luego de que su novio efectuara una denuncia en la comisaria 1°, a la que la institución policial una vez mas no dio la  debida importancia, el cuerpo de la joven apareció en el edificio en reparación del ex Archivo del Ministerio de Economía (hoy ARBA, 7 entre 45 y 46). El lugar de los hechos, es un símbolo de la impunidad, ya que se trata de un lugar público que responde al Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires.

Para la justicia, Cadícamo es el retrato de un perverso que presenta un “cuadro irreversible”. Resulta de creciente importancia, categorizar al caso Ayala Gamboa como un femicidio, entendiéndolo como la muerte violenta de una mujer, por el hecho mismo de poseer un sexo determinado. Este término, surge como noción para politizar el asesinato de mujeres en el marco de una sociedad sexista y desigual, y que lo diferencie del “homicidio”.

Sandra fue una víctima más. Su caso es un ejemplo paradigmático de imposición de poder. Al respecto, escritor irlandés George Bernard Shaw expresaba: “Donde la igualdad no se discute, allí también hay subordinación”. Es necesario e imperioso abrir los espacios para defender la lucha por el respeto de derechos, para que no haya más casos como el de Sandra. Reconocer estas nociones y promover el respeto equitativo de todos y todas, es uno de los primeros pasos para erradicar la violencia de género. Exigimos juicio y castigo a los responsables del hecho.

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