Arqueología de la violencia de género en los medios.
 
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Arqueología de la violencia de género en los medios.

*Por Florencia Cremona
Lanata le dijo a la Legisladora de Nuevo Encuentro  y periodista Gabriela Cerruti que en su momento de periodista de Pagina 12 se acostaba con el ex presidente Carlos Menem para conseguir notas.

Lo dijo por la televisión. Con esa pose acusatoria y (nada) creíble que intenta crear de si mismo. De hombre común, canchero, caricatura del New Yorker   fumador y con largas noches de café listo para deambular entre las calles frías en busca de la noticia. Manual de periodista  que no incluye mujeres porque, igual que en las telenovelas de Chandler, las chicas son siempre peligrosas muñecas.
Lanata no encuentra noticias, sino que habla sobre lo que cuestan las casas de los funcionarios y sobre el precio de las Carteras Hermes. O sobre las amenities del Mandarin Oriental de New York. Confieso que lo miro cuando necesito información turística.
Jorge Lanata, se muestra ahora libre de las presiones políticas que supone ser parte del gobierno. De este modo niega y oculta la fidelidad perruna que le debe a las desesperadas estrategias del grupo Clarín para “hacer parecer” que lo normal son los históricos intereses de una clase que nunca quiso trasformar nada sino mas bien conservar. Vigilar y conservar.
 
Cerruti se acostaba con Menem (Lanata dixit)
Uno de los grandes problemas de abordar el género en los medios masivos ha sido despegarlo del sentido común, desnaturalizar las condiciones  naturales atribuidas a los varones, a las mujeres, a los gays,  a los trasns.  Estereotipos violentos y estigmatizantes sobran: por ejemplo la lesbiana deportista, la travesti peluquera, la esposa controladora y conservante, el varón pirata y familiero, la feminista bigotuda...y siguen las firmas.
El problema es que la violencia sexual, laboral, política y simbólica contra las mujeres está tan naturalizada que explicarla y  decir que contribuye al fortalecimiento de los estatutos conservadores y excluyentes parece una tarea de ingeniería nuclear (digo por lo difícil que me suena a mi como comunicadora la ingeniería nuclear).
Así de difícil y complicada es, porque requiere de acción  militante y gran pericia profesional, formación específica y voluntad política.
Lo natural  es hablar de crimen pasional cuando una mujer es asesinada por su pareja, lo natural son los chistes sobre el aspecto físico de una mujer o sobre el desequilibrio emocional que nos impide hacer política como hay que hacerla (es decir como la hacen los varones)
En este sentido Lanata  aprovecha la coyuntura del sentido común conservador y cae en la más recalcitrante, ignorante e histórica manera  de desestimar a las mujeres, que es siempre la misma desde Juana de Arco a Cristina Fernández, pasando por Evita Perón.
La acusación supone no ser una mujer decente, ya sea por lo sexual o por la ambición de poder público (ambas acciones son actos disruptivos del esteriotipo de lo femenino hegemónico).  Tener una vida sexual es ser puta y  ambicionar decidir por todos y para todos es de loca que se atreve a salir de lo domestico, de lo irreductiblemente propio.
En este sentido cuando se apela a la vida sexual de una persona pública como Gabriela Cerruti, es un modo de desacreditar y poner en juicio la credibilidad. Lo que le pasa a Cerruti nos pasa a todas en distintos ámbitos, siempre.
 La vida sexual de las mujeres es siempre sospechosa.  La inocencia perdida sirve para atenuar la pena del violador, para exculpar a un amante celoso de un asesinato y para sacar de la arena política cualquier iniciativa inteligente.
En las propagandas las mujeres de mediana edad están casadas, tienen casa, tienen hijos y   limpian desesperadas por quitar manchas  y por desinfectar su hogar.  Se las ve locas de contentas por  los pisos brillantes, solicitas para alcanzar un té descongestivo al marido oficinista que se fue a tomar unas cervezas por ahí pero que vuelve manso al hogar conyugal.
Lo opuesto a esa mujer que limpia y blanquea corpiños seria una que hace de su carrera  profesional y de su vida personal un proyecto propio. Como no hay grises en esta trama de las ventas publicitarias,  el relato mediático sugiere que la mujer que no limpia bien es una mujer sospechosa, porque lo opuesto a lo limpio es lo sucio. El sexo es sucio y en las mujeres no es natural. Sino que oficia de  pasaporte al amor conyugal del varón o a la maternidad
El sexo por fuera del plan es todavía un territorio masculino, el sexo porque si  es una opción contraria a la afición por las compras o  por o los productos de limpieza El mito de la pasividad erótica femenina  organiza de este modo a las mujeres en categorías y sirve, todavía…para desacreditar funcionarias, intelectuales, vendedoras de tienda, etc. Y lo que es peor, fundamenta la violencia por la que mueren cientos de mujeres en el mundo cada día.
Estuve leyendo las notas de solidaridad con la legisladora y en muchas además de acusar a Lanata de violencia de género, cosa que compartimos, se defendía a Cerruti diciendo que no era verdad que se acostara con Menem.  Personalmente creo que este último punto, me refiero a la desmentida de la acostada, es un grave error. Un error amoroso pero un error que no nos ayuda a crecer en equidad de género en Argentina.
Mas allá de que es efectivamente  una injuria  la de Lanata, nuevamente apelamos a argumentos como el de la “víctima inocente”  donde se es mas víctima si la violada era virgen, si la que aborta fue violada, si el lugar de la violación fue una calle oscura, etc.  Se discute a la víctima y no a las condiciones de producción del ilícito.
En materia de restitución de derechos, de derechos humanos y de violencia de género no se discute jamás la inocencia de la victima, porque sino se corre peligro enfocar mal el problema. Es lo que se hacen casi siempre en los medios masivos en lo que respecta a  estos temas. Desviar el debate y construir una teoría de las dos campanas dónde los argumentos son imposibles de poner en dialogo.
De eso tiene que aprender Lanata para hacer periodismo.
Toda nuestra solidaridad con la legisladora y periodista Gabriela Cerruti y todo nuestra repudio contra Lanata por violencia de género.
*Directora del Observatorio de Género de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social.

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