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Día Internacional de la Mujer

*Por Florencia Cremona

En los últimos 60 años, con el oxímoron que para los derechos humanos significó la dictadura militar, se fueron conquistando derechos sociales  para nosotras las mujeres.

De hecho pese a los avances (poder trabajar, votar, heredar, comprar...derechos no previstos en la constitución de los estados occidentales)  restan desafíos  que aún socavan nuestra autonomía real.

El derecho al aborto libre, seguro y gratuito en hospitales públicos,  la construcción de estadísticas reales sobre la violencia de género, el cumplimiento efectivo de la ley nacional de violencia, la educación sexual en las escuelas, la igualdad de oportunidades en cargos ejecutivos y políticos y la promoción de avances normativos en materia de derechos sexuales en las aulas, por citar solo algunos.

La comunicación como acto político articulado con el género, permite no solo reconocer el universo cultural, sino ensayar nuevos modos de decir que permitan  sustentar los derechos conquistados. Como comunicadores y comunicadoras en el marco de la Ley de Servicios Audiovisuales  nos tenemos que abocar al trabajo de producir imágenes para ilustrar nuestro imaginario de futuro. Que muestren otros modelos de familia, de vivir, de conquistar, de éxito social más cercanos a lo que a las personas nos pasa y menos anudados a los mitos holliwodenses. Deberíamos aventurarnos a mostrar otros relatos del amor que pongan en jaque a las pautas de dependencia y sufrimiento  de la telenovelas clásicas, viejo instructivo de la vida íntima. También  resulta necesario sumar el género en el análisis político y social  para destrabar argumentos que  el conservadurismo fue instalando como economía natural y doméstica.

En este acto de decir, queremos  mencionar, nombrar  este 8 de marzo  a los batallones de mujeres que hicieron posible estas conquistas. Mujeres invisibles que hicieron la historia argentina. Pienso en las innombrables que cargaron con todo el trabajo para que otras aprendan a leer y escribir. En las que desafiaron las convenciones de sociedades pacatas haciendo de sus sueños un destino, en las madres de hijas putas, travestidas, lesbianas y maricones que desde el amor comprendieron que allí también había un ejercicio político, en las que desde luchas remotas y valientes sembraron coraje en las que venimos después.  A las mujeres que se atrevieron a salir de la comodidad de lo obvio, muchas veces sin comprender concepto ni razón, por pura obstinación y corazonada.  A las mujeres organizadas, confiadas, comprometidas con su tiempo. A ellas, a todas ellas va nuestro sentido reconocimiento.

*Directora del Centro de Comunicación y Género del Observatorio de Género y Comunicación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social

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