Prensa
 

A 37 años del golpe

Por la Secretaría de Derechos Humanos de la Facultad de Periodismo

Ya pasaron 37 años, de aquel momento bisagra de nuestra historia, donde la crueldad y el horror pretendieron llevarse y dejar trunco el sueño hecho realidad de la búsqueda de un país con justicia social, con igualdad de derechos para todos y todas. Nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo nos iluminaron siempre el camino de la lucha.

             La gran cantidad de víctimas, mas de 750 según los listados oficiales, hace que la Universidad Nacional de La Plata sea una de las más castigadas por la dictadura. Marchas, murales, monumentos, placas, cátedras, programas pedagógicos, confeccionar los listados de los desaparecidos y desparecidas, producciones en formatos audiovisuales, radiales y escritos, actos, disertaciones, son algunas de las muchas representaciones en la lucha por mantener viva la memoria, la verdad y la justicia.En este sentido es necesario mencionar un  hecho muy importante que es la reforma del Estatuto del año 2008, en él se establece que ninguna persona vinculada a los delitos del terrorismo de Estado pueden pertenecer en cualquier desempeño a la UNLP. También nuestra Universidad participa como querellante en los juicios de Lesa Humanidad, junto  a las organizaciones de Derechos Humanos.

A comienzos de los 70`, los antecedentes de la revolución cubana, “la noche de los bastones largos” del Onganiato, el Cordobazo, entre otros, llevaron a profundizar el activismo y la lucha desde diversos  y nuevos sectores políticos universitarios a incorporar a un sector con el que hasta aquí no había interactuado mayormente, los sectores populares y el movimiento obrero.

En este marco no podemos dejar de mencionar a Rodolfo Achem (estudiante de abogacía), Carlos Miguel (médico veterinario y docente de esa unidad académica), Ernesto Ramírez (Secretario General de ATULP), entre tantos otros, fundamentales en la Universidad de La Plata para poner en marcha, a partir de Mayo del 73, a una Universidad nacional y popular, que se incorpore y trabaje en pos de un país con justicia social, al servicio y en relación directa con los sectores mas desposeídos, permitiendo el acceso de estos, a las distintas unidades académicas, creando las condiciones necesarias –multiplicando las becas, los albergues estudiantiles, comedores, etc.- para los que hasta ese momento estaban excluidos: las clases populares, los sectores obreros, desplazados de la distribución de la riqueza. Relacionando los ámbitos de extensión, investigación y producción al servicio de la liberación nacional. Enmarcando a la universidad en una función social clara y concreta.

Pero estas ideas no tardarían en crispar la reacción de los sectores de derecha que veían amenazados sus intereses. Es así como el 8 de Octubre del 1974 son secuestrados y  asesinados Achem y Miguel por la triple A, poco tiempo después se cerraría temporalmente la universidad, cortando ese proceso transformador, que quedaría definitivamente destruido con la denominada Misión Ivanisevich (en alusión al nuevo ministro de educación nombrado por Isabel Perón, que anunciaba “combatir la conjura internacional -subversiva y marxista- a la que estaba expuesta nuestra universidad”). Dando inicio así a los años más oscuros y trágicos de nuestra historia universitaria.

Párrafo aparte merece el mítico comedor universitario, un escenario recordado por todos, dados los intensos debates políticos que allí se daban, lugar de encuentro y discusiones  de los distintos claustros universitarios, cerrado luego de la explosión de una bomba, puesta por la triple A, que casi lo destruyó completamente.En el año 1972 había comenzado a organizarse en la UNLP una Asociación de Docentes, a fines del ’75 fue asesinado también por la Triple A, el Arquitecto Carlos de la Riva quien la encabezaba

En 1975, la represión prohibió los centros de estudiantes, la realización de actos y asambleas. Las cesantías sin causa empezaron con la Misión Ivanisevich. La UNLP estuvo cerrada desde Octubre de 1974 hasta abril de 1975 y,  ese período fue usado para “depurar” a algunos docentes “indeseables” de la universidad. Tarea que continuaría, perfeccionaría y extendería la Dictadura, llegando a declarar cesantes por ausentismo a docentes que habían sido secuestrados por los grupos de tareas. Había personal policial y servicios de civil en todas las facultades, algunos incluso de uniforme que solían presenciar clases.

Esto se agudizó a partir de Marzo del 76, durante la dictadura cívico militar. La lógica del exterminio se estableció sobre un cruento e ilegal sistema represivo, contra todos los que tuvieran ideas distintas al régimen. Mas de 750 víctimas y numerosos exiliados y exiliadas fue parte del trágico saldo, la consigna era detener, torturar y eliminar, incluso se utilizó el Plan Cóndor en este sentido, en cooperación con los países limítrofes. Se cerraron  carreras (sociología, antropología, psicología, cine, mural y periodismo), liquidaron cátedras, grupos de trabajo, investigaciones, proyectos de extensión, experiencias académicas ligadas a una concepción más democrática de la producción y apropiación del conocimiento, y se fomentó el desarrollo de una cultura académica individualista y corporativa. No solo se desapareció y asesinó, si no que además se obligó a renunciar a un sinnúmero de docentes.

Una de las unidades académicas que más se caracterizaba por la participación política era la Escuela Superior de Periodismo, que  en Marzo del 76  fue cerrada y  en el mes de Octubre puesta bajo la dependencia de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. El interventor de la U.N.L.P., el Capitán de Navío Eduardo Luis Saccone, dispuso en junio de ese año la conformación de una Comisión Especial destinada a delinear el nuevo proyecto educativo de la institución, debido a que consideraba que el anterior propiciaba la formación de subversivos, era una “cueva de bolches”, un “nido de marxistas” afirmaba.

Durante su administración desaparecieron y fueron asesinadxs más de treinta y seis -sobre un total estimado de doscientos- docentes, estudiantes y graduadxs, fueron intervenidas las cátedras, numerosos cesanteados, exiliados. Fue tal el silenciamiento que hasta entrada la democracia, la Escuela nunca salió a la calle con ningún producto periodístico ni académico.

Con la apertura democrática, la Facultad de Periodismo, recuperó su tradición de lucha, se destaca por su activismo desde todos sus claustros.El 17 de agosto de 1993, un hecho marcará a fuego la vida institucional en materia de Derechos Humanos de esta unidad académica: el alumno de tercer año, Miguel Bru, fue torturado hasta la muerte y luego desaparecido por la policía bonaerense.Esta triste carga  implica para nuestra institución una lucha constante en búsqueda de verdad y justicia, desde aquel momento hasta la fecha.

Sus asesinos, los policías  Abrigo y López entre otros, tenían 20 años cuando ingresaron en la policía que comandaba y formaba Camps, el comisario de la novena Juan Ojeda – vinculado en la dictadura con el centro clandestino de detención que funcionaba en la comisaría 5ª de La Plata- fueron parte de nuestra historia mas oscura desde la apertura democrática. Sin duda alguna, en estos casos, mucho tuvieron que ver las leyes de  obediencia de vida y el punto final. Al mismo tiempo, es importante destacar que existió un hecho que definió la cárcel para los asesinos: la movilización y la lucha constante de todos los claustros universitarios y muy fundamentalmente de esta unidad académica

Este aniversario, enmarcado en los treinta años de la apertura democrática, nos convoca a reflexionar y profundizar el camino de la memoria, la verdad y la justicia. La lucha que comenzó con nuestras Madres, con sus rondas a la Plaza de Mayo. En la apertura democrática, gracias a ellas, y a muchísimos sectores sociales que las acompañaron en la resistencia -y en este sentido es de destacar la participación de la universidad- y al ex presidente Néstor Kirchner, que sin ninguna duda marca un antes y un después en esta historia,  cuando en el 2003 pidió perdón por primera vez en nombre del estado, cuando se bajaron los cuadros, cuando se abrió la ESMA, y se creó el espacio para la memoria. Cuando el Congreso declaró la nulidad de las leyes de impunidad y la corte suprema de justicia declaró inconstitucionales la leyes de Punto Final y Obediencia Debida, cuando por fin se dio reapertura a los juicios por delitos de lesa humanidad.

          Ver a Néstor bajar los cuadros de la ESMA, será un hecho imposible de borrar de nuestra historia. Ver cada vez mas genocidas sentados en el banquillo de los acusados tampoco, ver recuperar su identidad a los niños apropiados por la dictadura tampoco, esto forma parte de una política de Estado que profundiza  nuestra presidenta, con el apoyo masivo de la sociedad.

Pero hoy todavía los genocidas pretenden amedrentar y no muestran una mísera pizca de arrepentimiento y vergüenza.  Si bien se está comenzando a investigar la complicidad civil de los crímenes  cometidos por los grandes grupos económicos y se deberá profundizar en las investigaciones sobre el rol de la iglesia en la dictadura, aún falta mucho por recorrer. Porque necesitamos la democratización del poder judicial y terminar con la corporación judicial. Necesitamos terminar con la violencia institucional del personal policial y el servicio penitenciario. Porque seguimos reclamando por la restitución de la identidad de casi 400 niños y niñas apropiadas.  Porque seguimos reclamando por la aparición con vida de Jorge Julio López. Porque queremos saber dónde está Miguel Bru. Por la plena aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Porque además será necesario acompañar en los juicios de lesa humanidad que se prevé se realizarán  en La Plata este año:  Causa Iaccarino (se investiga el secuestro y tortura al que fueron sometidos los empresarios Alejandro, Carlos y Rodolfo Iaccarino para sustraerle sus bienes). Causa por el CCD La Cacha (se juzgará a 17 imputados del Ejército, el SPB y un civil (Smart) por el secuestro, tortura y desaparición de personas, como así también la sustracción de hijos de desaparecidos. En total, 127 víctimas). Causa por el homicidio de Marcelo Bettini y Luis Bearzi (se juzgará cuatro policías y un civil por el crimen ocurrido en plena vía pública de Tolosa el 9 de noviembre de 1976. Es posible que esta causa se acumule a la de La Cacha y que se haga un único juicio, dado que el padre y la abuela de Bettini fueron víctimas en aquél CCD).  Causa Madrid: se juzgará a dos apropiadores (el hombre, ex policía) y a una médica por su participación en la apropiación de la hija de desaparecidos Elena Gallinari Abinet. Causa  CCD Pozo de Banfield  ( 7 imputados por 247 víctimas de secuestros, tortura, homicidios y sustracción de niños).

Porque consideramos que construir y transitar este camino de lucha, como decían nuestros 30.000 desaparecidos, es construir un país con justicia social, sobre la base de la equidad y la igualdad en el acceso a los derechos.

 A 37 años del golpe de Estado volvemos a gritar nuevamente: 30.000 compañeros detenidos desaparecidos presentes, ahora y siempre!

 

Secretaría de Derechos Humanos

FP y CS. UNLP

Correo Perio