Prensa
 

La muerte de Videla y La Nueva Provincia

por Federico Varela*

 

Lo llamativo es perder la capacidad de asombro. Cosa que ocurre cuando se lee el título del diario “La Nueva Provincia”, sobre la muerte del dictador: “A los 87 años dejó de existir el expresidente Videla”.  No hay mucho más para agregar sobre el mismo.

Sobre lo que sí vale la pena indagar es acerca de la historia del matutino bahiense: un artículo del  diario Clarín del año 1998, cuando se conmemoraban los 100 años de existencia del mismo, detalla: “Enrique Julio lanzó el primer ejemplar del diario, de cuatro páginas, un 1º de agosto de 1898. La primera tirada fue de 500 ejemplares. El nombre elegido, “La Nueva Provincia”, reflejaba el entusiasmo que se vivía en la ciudad (Bahía Blanca) a raíz de una iniciativa del entonces presidente, Carlos Pellegrini, de convertirla en capital de una nueva región. La propuesta, que luego fue abandonada, ya había sido aprobada por la Cámara de Diputados y esperaba la sanción del Senado.”

Sobre lo que no dice una sola palabra el artículo de Clarín, es del apoyo y la defensa que realizó el Diario “La Nueva Provincia” a las dictaduras que sufrió nuestro país, sobre todo la autoproclamada “Revolución Argentina”, en 1966, y el llamado “Proceso de Reorganización Nacional”, de marzo de 1976. Desde sus editoriales, se “combatió” con dureza, el “intento de instalar una dictadura marxista en la Argentina”.

El matutino siempre estuvo ligado a los intereses del sector agro exportador argentino, por ende,  a los que impusieron su sistema económico primario por medio de la violencia. Claramente antiperonista, supo expresar el pensamiento y los intereses de la oligarquía y los sectores más conservadores del interior del país.

Pero con el signo de estos tiempos, en los que el diario “La Nueva provincia” puede titular como se le antoja, pues estamos en democracia, está funcionando la justicia (con matices, tiempos, fortalezas y debilidades que darían para otra nota). Es por ello, que la Unidad Fiscal de Derechos Humanos bahiense a cargo de José Nebbia y Miguel Palazzani, solicitó el 2 de mayo la detención del empresario Vicente Massot, actual propietario y director del diario, y de su exsecretario de redacción (durante la dictadura) Mario Gabrielli. Se les imputa haber formado parte del plan criminal que posibilitó el genocidio de la última dictadura.

En el mismo sentido, se investiga también la responsabilidad de la madre de Massot, Diana Julio, y de uno de sus hermanos, Federico. Ellos tenían poder de decisión en el diario del que Julio era directora en esos momentos. “Bajo la dictadura, y mientras en el mismo edificio funcionaba un Centro Clandestino de Detención (CCD), Vicente Massot visitaba en la ESMA al represor Jacinto Chamorro. Su madre, Diana Julio, hacía lo propio en la Base Naval de Puerto Belgrano con el jefe de Operaciones Navales, Luis María Mendía, a quien también recibía en su despacho. Su otro hijo, Federico, trataba de “cagones” a los represores navales que “no se animaban a fusilar” públicamente a los secuestrados”(1).

Entre las responsabilidades que se investigan, aparecen los casos de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola. Para 1975 ambos eran delegados gremiales en la empresa, y en reclamo de la aplicación efectiva de un convenio colectivo ya firmado por las partes, fueron las caras visibles de un paro que durante tres semanas hizo que el diario no se imprimiera.*

Al tiempo de la medida, aparecieron los cuerpos de ambos al costado de una ruta, luego de estar 4 días desaparecidos, atadados de manos, torturados, y con más de 50 balazos.

“La Nueva Provincia” fue creciendo  cada vez que se interrumpió la democracia, por citar un caso, en la “libertadora” de Aramburu, se “adueño” de la AM LU2 Radio Bahía Blanca. Fue la primera empresa en el país que tuvo diario, radio, televisión y cable. Es uno de los grupos que están bajo la lupa de la justicia como Clarín, Loma Negra, Ledesma, Ford, etc.

“Llegó el momento”, tituló el diario el 24 de marzo de 1976. Por suerte, aparentemente a todos les llega. Como se planteó al principio de esta nota, a veces se pierde la capacidad de asombro. Esperemos la justicia “nos sorprenda” con un fallo ejemplificador, que siga avanzando en lo que fueron las complicidades civiles en el genocidio.

(1) Datos de la Agencia Paco Urondo.

* Docente de esta Facultad de Periodismo y Comunicación Social

Correo Perio