Continúa el conflicto con los becarios en Humanidades
 
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Continúa el conflicto con los becarios en Humanidades

En la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación se realizó una selección de becas en las que doce estudiantes que ya habían sido elegidos quedaron fuera

Hace tres semanas el centro de estudiantes de la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación – bajo la conducción del Aule – y con nuevos criterios de selección, realizó el sorteo de becarios para ocupar puestos en las fotocopiadoras y el buffet, que terminó en un conflicto con 12 estudiantes que fueron sorteados pero quedaron fuera.

“Queremos que nos garanticen que nos dan la beca”, reclamó Jesica Burgat, quien trabaja desde hace dos años en una de las fotocopiadoras de la unidad académica; mientras que Patricia Dávalos, una alumna de la carrera de Ciencias de la Educación también afectada por la decisión, exigió que “nos den una explicación pública y abierta, como así también nos pidan disculpas”.

Las becas se renuevan cada un año y esta es la primera vez que la preselección se realiza mediante el llenado de planillas en primer instancia y luego entrevistas, siendo que años anteriores el Centro no utilizó estas medidas, sino que se proponía un número establecido de vacantes y el que salía sorteado obtenía la beca. 

Con los formularios, el Aule, evaluó las condiciones en las que los estudiantes vivían y, a partir de eso, por cada parámetro analizado – si contaban con obra social, si alquilaban, si el dinero mensual que estimaban les era suficiente, entre otros – sumaban puntos. “A más mérito, más puntaje”, explicó Luciana Enríquez, ingresante en la carrera de profesorado en Letras y beneficiaria de esta selección en una de las becas pertenecientes al buffet. También expresó que los resultados que se encuadran entre “los más favorecidos” oscilan de entre los seis a los diez puntos.

 “Yo obtuve puntaje diez en las planillas y aun así pasé a la entrevista, donde me bajaron puntos arbitrariamente, no permitiéndome ser reelegida”, explicó Patricia Dávalos, quien hace un año ocupaba un puesto en la fotocopiadora. Además, aseguró que hay personas trabajando allí que no son alumnos de la Facultad y que “ya en mayo nos querían echar argumentando que no tenían plata para pagarnos; se hicieron fiestas, peñas para solucionarlo, pero aun así nosotros 12 nos quedamos sin el laburo”.

Los damnificados pasaron por las aulas a pedir apoyo a los demás estudiantes y tuvieron cuatro reuniones con el Centro de Estudiantes sin llegar a un acuerdo.  Esta situación contribuyó a que en uno de los días en los que se llevaron a cabo tales encuentros se desaten algunos escenarios violentos entre los alumnos del Centro, los que quedaron excluidos de la beca y otras agrupaciones que también se postularon en favor de estos.

“Es como una pelea de pobres contra pobres”, destacó Luciana Enríquez, aunque aclaró que las nuevas personas que ocupan los puestos no tienen “nada que ver”, sino que “cuando hay intereses políticos de por medio, siempre hay cosas oscuras”.

En tanto, el próximo lunes se organizará un nuevo encuentro a la espera de una solución.

Correo Perio