Prensa
 

Juicio por el centro clandestino "La Cacha"

Por Ramón Mariano Baibiene*

En las proximidades, ya llegando, empecé recibir los primeros abrazos seguidos del “vamos carajo, llegó el día”. El calor apretaba, pero más la ansiedad.  

Sentada en un café, Adelina esperaba pacientemente que inicie la apertura del debate. “Llegamos nene”, me dijo con los ojos empapados y felices. Brotaron los recuerdos. “¿Te acordás del piso de vidrio que tenía la antigua casa de las madres en el edificio de calle 49?”. En el diálogo surgieron los nombres de las madres que ya no están,  los olores de la infancia, el sonido de los papeles con las fotos de los compañeros resonando con el viento y en esas plazas de la resistencia.

Ya en la puerta, los compañeros de HIJOS leyeron un documento resaltando la lucha de tantos años y la clara decisión política de Néstor de levantar esos reclamos y hacerlos políticas públicas, en un Estado que vino a reparar las violaciones a los derechos que les infringió aquel gobierno terrorista.

Y así, se inició el juicio, con una provocadora entrada de los represores, seguida de chicanas, zancadillas procesales planteadas desde una de las defensas que lo único que persiguen es dilatar las sentencias. Ciegas estrategias que no perciben que el tiempo de la impunidad terminó definitivamente para el pueblo argentino.

Habrá cuarto intermedio hasta el 5 de febrero de 2014, cuando comenzarán las audiencias donde prestarán declaración indagatoria los 21 imputados por las 147 víctimas que pasaron por ese centro clandestino de detención y maternidad clandestina denominado “La Cacha”.

* Abogado en la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires. Querellante en juicio por La Cacha

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