DDHH
 

Adelina de Alaye declaró en el juicio por La Cacha

“Médicos vinculados a la dictadura hoy ocupan cargos jerárquicos en la UNLP”
 

En su declaración testimonial realizada el viernes último durante las audiencias del Juicio de Lesa Humanidad por los crímenes cometidos en el CCD La Cacha, la Doctora Honoris Causa de la UNLP, Adelina  Dematti de Alaye, Madre de Plaza de Mayo de La Plata, presentó la documentación probatoria que compromete al vice decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Enrique Pérez Albizú, en  su accionar durante la última dictadura cívico militar. Adelina es mamá de Carlos Alaye, desaparecido el 5 de Mayo de 1977 en Ensenada y que fuera visto por última vez en el Centro Clandestino de Detención La Cacha ubicado atrás del penal de Olmos en las inmediaciones de La Plata. 

Las acusaciones  tienen  nombres y apellidos, entre ellos Enrique Pérez Albizú, Vicedecano de la Facultad de Medicina de la UNLP. “Faltan ellos, los médicos de la Morgue Policial de La Plata, yo los acuso y quiero verlos sentados acá”, declaró Adelina, afirmando que los médicos ocuparon un lugar fundamental en la cadena de complicidad de la dictadura y en la forma en que hacían desparecer los cuerpos.

La Madre de Plaza de Mayo mostró al menos 4 documentos sobre un total de casi 200 casos entre los años 76 y 77, firmados por Pérez Albizú, en donde él  recepcionaba a los cuerpos NN en el cementerio de La Plata. En los libros de Parte Médico se leía “destrucción de masa encefálica por proyectil de arma de fuego” y la sigla “SUB” en alusión a subversivo, no se le hacía autopsia y se le ponía “con intervención del Regimiento 7 y área 113”. También aportó documentación que mostraba que si se trataba de una “muerte violenta de un no perseguido político” en el certificado de defunción del NN se hacía una “descripción exhaustiva” de la causa o causas del deceso y al cuerpo se le practicaba autopsia.

La reforma del estatuto realizada en el año 2008, en su Preámbulo sostiene que “La Universidad Nacional de La Plata reafirmasu compromiso con los valores democráticos yrepublicanos, y por ello sostiene que no podránincorporarse y/o permanecer en ella, en cualquierdesempeño, aquellas personas involucradasen violaciones a los derechos humanos y/oterrorismo de estado.”

La denuncia hecha por Adelina abre una puerta fundamental en el camino de la memoria, la verdad y la justicia que está transitando nuestro país y sin ninguna duda hace un aporte esencial  a la política de Derechos Humanos de nuestra Universidad. Precisamente la universidad es querellante en el Juicio de La Cacha, donde tantos compañeros y compañeras perdieron la vida y aún hoy continúan desaparecidos. En principio se deberá cumplir con lo que dice la reforma del Estatuto del 2008 y a partir de ahí se verá cuales son los pasos legales a seguir. No queremos más cómplices de la dictadura en nuestra universidad. Exigimos que se arbitren todos los medios necesarios para que se haga justicia. El camino de lucha que siempre encabezaron nuestras Madres y Abuelas continúa vigente hoy más que nunca.

 

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