Disertaron Flavio Rapisardi, Rubén Dri, Rafael Villegas y Antonio Fenoy
 
Prensa
 

“Devolver al pueblo el Jesús y la María que nos robaron”

Expresó Rubén Dri en la presentación de su libro

El filósofo y teólogo, Rubén Dri, presentó el jueves su libro “Jesús y María. Una relación conflictiva”, acompañado por el psicólogo y miembro del Colectivo de Teología de la Liberación “Pichi Meisegeier”, Rafael Villegas, y Antonio Fenoy, coordinador del Colectivo “Pichi Meisegeier”, en el aula 13 de la sede Presidente Néstor Carlos Kirchner.

El evento, donde se informó que Dri dará un seminario en esta casa de estudios, contó con una gran presencia de alumnos y público general que participaron de la presentación del libro en el que el autor realiza un análisis de la relación entre Jesús y su madre María a partir de los evangelios canónicos,  y debate sobre la historia y la interpretación que la Iglesia Católica hizo de esos símbolos.

 La mesa fue presentada por Flavio Rapisardi, secretario de Investigaciones y Posgrado, que propuso ubicar el debate en torno a una consideración epistemológica para analizar cómo “la creencia tiene un carácter fundante a la subjetividad”, y otra en la que “se relacione la fe, la política y la comunicación”.

En este sentido, Rapisardi propuso “retomar esa tradición igualitaria del cristianismo primitivo, borrada por Ambrosio y todos sus séquitos servidores del Imperio Romano”, y dentro de esa tradición la dimensión de género que adopto el cristianismo primitivo y dio lugar a la participación de la mujer.

Rafael Villegas agradeció la posibilidad de “compartir este libro recomendable para todos los militantes del campo popular”, y explicó que Drí, además del análisis exegético y hermenéutico de los textos, “nos da la posibilidad de entender de qué se trata el testimonio de los cuatro evangelios y cuáles son las características más importantes de cada uno”.

Villegas expresó que el trabajo de Dri “profundiza la cuestión de la posibilidad de discriminar entre lo que es una cristología y una mariología, del Cristo histórico y de la María histórica”, y manifestó que la diferencia entre la mariología bíblica y la de la Iglesia Católica que “ha sido siempre funcional a un proyecto de dominación”, radica en que la primera intenta “resaltar el proyecto político de Jesús que es la construcción de una sociedad de iguales”.

 El psicólogo profundizó en la idea planteada por el autor en la que establece que dentro de los enemigos que encontraría Jesús para la realización de su proyecto, María significaba también un obstáculo, y que la violencia que ésta aplicaba para neutralizar ese proyecto se debe también a represiones del orden interno. Sobre este punto señaló que “en la familia es donde se empiezan a internalizar los primeros valores que van a hacer que nosotros pensemos desde el miedo, y María se constituye en un obstáculo porque piensa desde el lugar donde el terror la ubicó como persona”.

“Creo que en este momento especial de la vida política de la vida nacional y latinoamericana, este libro es un aporte maravilloso porque es un momento donde las hegemonías religiosas comienzan nuevamente a reapropiarse de los símbolos y de la naturaleza pedagógica, popular e inspiradora para la revolución que aparece en la enseñanza de Jesús”, opinó Villegas, y agradeció a Dri porque “siempre estuvo con los oprimidos y con todos los proyectos de liberación”.

Por su parte, Antonio Fenoy, remarcó la importancia del libro desde el punto de vista de la lucha por la apropiación e interpretación de los símbolos, a la que definió como “una disputa por proyectos, porque los símbolos hacen a la identidad de un proyecto y son funcionales a un proyecto”, y enfatizó: “Si hay una corporación en la historia de la humanidad que ha influido e influye en la interpretación de los símbolos, esa es la Iglesia Católica”.

“Este libro viene a desenmascarar y a desestructurar a una institución que siempre ha sido funcional, como institución o estructura, a los poderes de turno”, opinó el coordinador del Colectivo de Teología de la Liberación “Pichi Meisegeier”, y agregó: “Eso lo vimos claramente en el 2010, en la disputa por el matrimonio igualitario, por lo que significa matrimonio y familia, donde la Iglesia Católica como una manera de cruzada en Argentina, encabezada en aquel momento por el actual Papa Francisco, se oponía al matrimonio igualitario”.

 También manifestó que “María para la Iglesia Católica fue el símbolo de lo femenino, de cómo tenía que ser la mujer: una mujer sumisa, una mujer obediente, una mujer madre”, y que no tenía vida propia, sino una según “el plan de Dios”. Además sostuvo que María “se oponía al proyecto de Jesús, y luego de su muerte, se transforma y se convierte en militante”, y trazó un paralelismo con las Madres de Plaza de Mayo, ya que “muchas no estaban de acuerdo, o estaban preocupadas y fueron obstáculos para sus hijos en esa lucha y búsqueda de construir una sociedad más justa y más fraterna”.

“La Iglesia Católica nos construyó un Jesús que era funcional al Imperio Romano”, dijo Fenoy, y explicó que la institución “manipuló al pueblo” a través de símbolos inalcanzables por cualquier ser humano.

“Este libro nos ayuda a descubrirnos como militantes de un proyecto que tiene que ser de transformación, nacional, popular, latinoamericano y con raíces cristianas, pero cristianas desde la liberación”, concluyó.

Por último tomó la palabra Rubén Dri, que contó: “Decidí publicar este libro por una obsesión que he tenido, que es devolverle al pueblo el Jesús y la María que nos han robado”, y añadió: “Desde mi infancia he leído los evangelios, me he formado con ellos, y no había descubierto que la vida de Jesús transcurrió en la clandestinidad o en la semiclandestinidad”, ya que “no podía entrar en ninguna ciudad, y cuando entró en Jerusalén lo mataron”.

El autor del libro indicó que toma como base los evangelios canónicos, que son los aceptados por la Iglesia Católica, y aseguró: “lo hago a propósito, porque los otros no son apócrifos como nos han enseñado, sino que son extra canónicos, pero son tan evangelios como estos”.

Dri describió que Jesús formó su militancia en los movimientos de campesinos de liberación, reprimidos por los romanos, y que su familia se inquietó porque “este movimiento significaba enfrentarse a Herodes Antipas, que era el rey de Galilea, con el sacerdocio y con el Imperio Romano”. “María se pone en guardia junto a los hermanos y hermanas de Jesús para sacarlo de ese compromiso”, precisó.

Finalmente, Rubén Dri, analizó la coyuntura política que atraviesa América Latina y los desafíos de los movimientos de liberación, y aseveró: “El imperio, las clases dominantes y las corporaciones están en este momento a la ofensiva, y no debemos permitir que nos paralicen”.  

“Hemos avanzado mucho desde 2003 hasta ahora, y nos encontramos en un momento en que hay que producir definiciones”, consideró el autor, y recordó que en nuestro país “el avance fundamental se produce a partir del 2008 que es cuando se da el enfrentamiento entre el movimiento popular y las corporaciones, fundamentalmente agrarias, y se comienza a definir el movimiento popular que se venía gestando desde el 2003”.

“Hay que estar felices de vivir este momento. Para los que hemos vivido otros momentos, haber  recuperado un espacio que podemos llamar nacional, popular y latinoamericano ha sido formidable, ha sido como una especie de milagro”, valoró el filósofo, y bregó por “la profundización y organización del movimiento popular en todo el escenario latinoamericano”.

Correo Perio