Flavio Rapisardi, Martín Malharro, Eduardo Blaustein y Mariana Moyano disertaron en Periodismo
 
Prensa
 

“La dictadura requirió de una ingeniería mediática perversa”

Expresó Martín Malharro en una charla sobre “Medios y Dictadura”

“Cuando se produce el golpe el 24 de marzo del 76’ es la primera vez que el poder de los medios se transforma en los medios del poder”, analizó el escritor y docente de esta casa de estudios durante su alocución en una mesa que estuvo integrada también por el escritor y periodista Eduardo Blaustein y la periodista Mariana Moyano.

La actividad se desarrolló en el aula 13 del Edificio Presidente Néstor Carlos Kirchner de esta Facultad, en el marco de las actividades por la semana del periodista, y contó con más de un centenar de estudiantes que presenciaron la charla.

“Hay cuatro mecanismo que los medios emplearon durante la dictadura: la reproducción del discurso militar, sin cuestionarlo; la amplificación de ese discurso, porque los militares son toscos discursivamente; la generación de un discurso propio donde fueron generadores de ideas y, por último, la  justificación de la masacre”, destacó Malharro, y agregó que la idea del discurso mediático fue la de “sumergir a la sociedad en un mar grisáceo, donde los cadáveres se mezclaban con las fotos de Vila jugando al tenis, o los triunfos en los partidos de fútbol, y con cuanta boludez fuera útil para castrar el significado que tenía la desaparición y el secuestro en Argentina”.

El profesor se refirió también a la búsqueda de justificación que usaron los medios de comunicación luego de la dictadura, que fue la teoría de los dos demonios donde se enfrentan  “unos malos contra otros más malos, y en el medio quedan esos sectores atrapados por la angustia y el miedo”. “La teoría de los dos demonios cierra ahí, donde va a exculpar a todos estos ‘periodistas’ que jamás hicieron aquello que dijo Walsh: ‘Dar testimonio en los tiempos difíciles’”, concluyó Malharro.

A su turno, la periodista Mariana Moyano analizó el proceso dictatorial desde dos momentos que encuadró en los inicios del gobierno de facto, donde destacó la etapa más dura de persecución y asesinato por parte de los represores,  y otro sobre la situación que se vivió durante la guerra de Malvinas y el repliegue de las Fuerzas Armadas. En ese sentido expresó que la sociedad “no supo, no pudo o no quiso ver la realidad sobre los medios de nuestro país”

También habló sobre la citación de la justicia a Vicente Massot, director del diario La Nueva Provincia de Bahía Blanca, y manifestó: “Me parece que es el gran piolín, del cual si uno tira comienza a ver ese panorama de enlaces entre dictadura, sociedad y medios de comunicación, contado por ellos mismos”.

Moyano se refirió, además, a la acción psicológica que el gobierno de facto ejercía desde los medios, y detalló: “Hay una primera etapa de preparación del terreno, naturalmente, o sea de construcción del enemigo; una segunda etapa de ocultamiento y silencio, para tapar estos cadáveres que traía el río o presentar los fusilamientos como enfrentamientos, y finalmente un período de justificación”.

Finalmente, Moyano leyó una carta enviada en el año 1977 de un brigadier interventor en Papel Prensa S.A, en la que expresaba que “los señores Bartolomé Mitre, Héctor Magnetto y Ricardo Peralta Ramos” no le permitieron ingresar a la reunión de directorio. “No lo dejaron entrar a Kicillof hace 15 días, no lo dejaron a Moreno hace seis meses y no lo dejaron entrar al representante de la dictadura más sangrienta que sufrió la Argentina. Entonces, ¿quién tiene el poder ahí?”, señaló la periodista.

Eduardo Blaustein habló sobre su libro “Decíamos ayer” en el que, junto a Martín Zubieta, analizan el rol de los medios gráficos más importante de la época, y enfatizó: “No había ninguna sorpresa en él porque ya se sabía que el comportamiento de los medios gráficos en la dictadura había sido sencillamente horroroso”.  

“Los medios no hicieron ninguna autocritica luego de haber apoyado la dictadura. La Iglesia y las Fuerzas Armadas en épocas del general Balza se hicieron una muy retorcida autocritica, pero los únicos que no lo hicieron fueron los medios”, sostuvo el escritor.

También recordó un “sucio episodio” que protagonizó Jorge Fontevecchia, al hacer una campaña publicitaria con afiches para promocionar el diario Perfil, que versaban, por ejemplo: “dónde dijo proceso, debió decir dictadura”, en relación a los medios tradicionales Clarín y La Nación. En ese sentido manifestó: “Fontevecchia era un veinteañero durante la dictadura que se preguntaba cómo era posible pensar que a diez cuadras de la cancha de River, en la exEsma, hubiera un campo de concentración, y después realizó una campaña así”.

Blaustein analizó que durante la dictadura “el periodismo conservador que acompañaba y justificaba los crímenes de los represores, servía también para sofisticar ese lenguaje tosco que tenían los milicos y para jerarquizarlo en términos argumentativos”.

Por último, el periodista consideró el comportamiento del Grupo Clarín, que “se escondió en una absoluta opacidad” que le permitió “acceder junto con La Nación y La Prensa, a la empresa Papel Prensa y, una vez que accede al negocio, a medida que se va desgastando la dictadura, Clarín empieza a distanciarse de ella”.

Correo Perio