Multitudes salieron a la calle a despedir los restos del General
 
Prensa
 

Sucedió un 1° de Julio

Por Víctor Ego Ducrot*

Nuestras militancias, y digo nuestras porque miles, contingentes de jóvenes que teníamos motivos de sobra para ser, pues nuestra convicción decía que podíamos hacer de este mundo un lugar más justo y digno, y pese al tiempo la perseverancia alumbra en cada acto, cada día del hoy; nuestras militancias, escribía, sabían ya de preocupaciones y hasta de temores porque el contra ataque de las fuerzas reaccionarias había comenzado desde muy temprano, y desde el sigilo paraestatal, el mismo que tras el golpe bañó en sangre al pueblo argentino. La Triple A actuaba con la impunidad que fue ganando la derecha. Estaban preparados para cumplir con su programa de exterminio, y no sólo en ésta, nuestra patria chica: Juan José Torres había sido derrocado en Bolivia el 21 de agosto de 1971 (será secuestrado y asesinado en la Argentina de la dictadura el 2 de junio de 1976, en el marco del Plan Cóndor); el 27 de junio de 1973 había tenido lugar el golpe de estado en Uruguay, y el 11 de septiembre fue asesinado Salvador Allende; el 29 de agosto de 1975 sería derrocado Juan Velasco Alvarado en Perú.

Aquél 1°de julio de 1974 la noticia no sorprendió. Simplemente tuvo lugar temprano y el dolor se convirtió en multitudes. Salimos a la calle. El pueblo estuvo de luto, caminando hacia la despedida final. Fueron horas intensas, no necesariamente propicias para la reflexión política, aunque el escenario ya era de trágica realidad.

Luego, y una vez más, y las que sean necesarias: las resistencias. Pues quienes actuamos en términos de objetivos emancipatorios (esa es nuestra convicción), bien hacemos en considerar que la victoria está en la lucha, siempre.

La recuperación de la vida constitucional; las imposibilidades, las vacilaciones y lo que denomino democracia renga, o mejor dicho, así se ha semantizado, democracia vigilada, controlada. Ella desembocó en lo que en definitiva se habían propuesto como estrategia quienes, para asesinarnos, durante los '70 optaron por la Doctrina de la Seguridad Nacional: en los ´90, la bestialidad de plomo del modelo neoliberal.

Muchos de los latrocinios que sufrimos los argentinos en aquellos tiempos de resistencia tuvieron lugar en nombre de las fuerzas tradicionales de la política argentina, por supuesto que también en nombre del peronismo. Lo habíamos a veces advertido, siempre temido, aquel 1° de julio de dolor colectivo: la muerte más deseada por las fuerzas oligárquicas había tenido lugar y desde ella apostaban a otra muerte, a la soñada como estratégica, a la del hecho maldito del país burgués.

Por la memoria, por las resistencias, no les fue posible. Aconteció el 2003, y Néstor Kirchner. Y aquí estamos.

*Docente de la Facultad de Periodismo, Director de la Agencia Periodística de Buenos Aires (Agepeba)

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