30 de agosto Día Internacional de la Víctimas de Desapariciones Forzadas
 
Prensa
 

La desaparición es una tortura continua para los familiares

Por Secretaría de Derechos Humanos, Facultad de Periodismo y Comunicación Social

Este año se cumplieron treinta y ocho años de la peor y más sangrienta dictadura cívico-militar vivida por nuestro país. El secuestro, las torturas, los asesinatos, los robos de bebés, las desapariciones forzadas de personas formaron parte del plan sistemático pergeñado y llevado a cabo por civiles y militares de nuestro país y del extranjero.   

El próximo 21 de diciembre se cumplen cuatro años de aquel día en que la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara el 30 de agosto como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

Dicha Resolución, 65/209, establece el beneplácito por la aprobación de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, aprobada por la ONU en 2006;  Se reconoce "...el derecho de las víctimas a conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparición forzada, la evolución y los resultados de la investigación y la suerte de la persona desaparecida y se señalan las obligaciones de los Estados parte de tomar medidas adecuadas a este proyecto"; y se espera que a partir de la entrada en vigencia y aplicación de la misma se contribuya de manera significativa a poner fin a la impunidad y a promover y proteger los derechos humanos para todos.

El 26 de Junio de 2006 en su primera sesión, el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó en Ginebra, por aclamación, el proyecto de Convención sobre Desaparición Forzada de Personas. Esto implicó un significativo avance en la materia ya que se luchó desde los inicios para que haya un instrumento internacional que sea coherente con los principios sostenidos y que resulte eficaz para la erradicación de esta violación a los derechos humanos.

En 1980 se constituyó el Grupo de Trabajo para investigar y relevar Desapariciones Forzadas, dependiente de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Desde esa fecha hasta la Convención aprobada en 2006, Naciones Unidas registró 51.531 casos oficialmente notificados en 79 países a los que se añaden las numerosas denuncias y estimaciones de las organizaciones independientes, revelando la problemática mundial de la desaparición forzada que no solamente afecta a los Estados que acumulan casos históricos sin resolver, los que se ven aquejados por conflictos internos o los que mantienen políticas de represión hacia los opositores políticos, sino que las denuncias también se han extendido a los países Occidentales como consecuencia de las controvertidas medidas adoptadas en la lucha contra el terrorismo internacional.

La desaparición forzada de personas  es un delito complejo que supone la violación de múltiples derechos humanos por parte de los Estados a través de sus fuerzas armadas o agencias de represión. Es necesario reconocer que esta práctica condenable no es propia del pasado sino que sigue cobrándose hoy numerosas víctimas y constituye en todo el mundo una forma de tortura continua para sus familias. 

Son parte de nuestra historia como institución, de nuestra memoria colectiva, pero también de este presente de lucha por Memoria, Verdad y Justicia, por los y las estudiantes, docentes y graduados desaparecidxs, víctimas del Terrorismo de Estado, como también sus familiares y también por el estudiante de nuestra Facultad Miguel Bru, secuestrado, torturado y desaparecido el 17 de agosto de 1993 por personal policial del Servicio de Calle de la Comisaría novena de la Plata.

Otro ejemplo es el caso de  Luciano Nahuel Arruga, quien se encuentra desaparecido desde el 31 de enero de 2009, cuando fue interceptado por la policía bonaerense en Lomas del Mirador, Provincia de Buenos Aires. También, es importante mencionar a Jorge Julio López, quien fue detenido-desaparecido durante la última dictadura cívico-militar, y se convirtió en uno de los principales testigos del juicio desarrollado en la ciudad de La Plata, en 2006, donde el comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz fue condenado a prisión perpetua en el marco del genocidio que imperó en el país entre 1976 y 1983. 30 años más tarde de su primera desaparición, el 18 de septiembre de 2006, este militante de una unidad básica peronista barrial de la localidad platense de Los Hornos, donde vivía junto a su familia, volvió a desaparecer y nada más se supo de él, hasta la fecha.

Es innegable que desde 2003, en nuestro país, ha comenzado un proceso de cambio en materia de Derechos Humanos, vinculados a los crímenes de lesa humanidad cometidos, en el marco de un genocidio, por el Terrorismo de Estado perpetrado por la dictadura cívico militar y sus cómplices y/o partícipes necesarios, como el poder económico, la iglesia y los medios de comunicación. Hoy se siguen sustanciando los juicios a los genocidas en todo el país e inclusive se ha comenzado a investigar las responsabilidades de estos otros sectores y sus vínculos con dichos crímenes le la dictadura. Desde el 2003 hasta la fecha la política en Derechos Humanos del gobierno nacional es política de Estado.

Hoy 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, redoblamos nuestro compromiso y, con orgullo, reafirmamos nuestro reconocimiento por aquellas mujeres que nos enseñaron y nos enseñan el valor de la palabra lucha y militancia, gracias a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y a las demás organizaciones y referentes de Derechos Humanos, como Rosa Bru, que día a día convierten el dolor en  no resignación y entregan la vida por mantener viva la memoria del pasado/presente y luchan contra todas las formas en que se disfraza la impunidad.

Por nuestros y nuestras Desaparecidxs... Presentes, Ahora y Siempre!!!!!!


 

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