Pusimos nuestra chapa
 
Prensa
 

Pusimos nuestra chapa

Por Eugenia Giusti*

No me voy a detener en el martes 25, en el calor del patio del Rectorado aún sin techar. No me voy a detener en el cansancio ni en la sed de los que esperábamos, con ansiedad, el pase ahí abajo. No me voy a detener en las marchas, en los documentos elaborados ni en el centenar de remeras azules. No voy a reparar en los 60 años de historia que cargábamos, ni en que fuimos la primera de Latinoamérica. No me voy a detener en la casi falta de quórum ni en los dos intentos fallidos con anterioridad, uno en el 75 y otro en el 83. No. 

No voy a hablar de nuestros compañeros desaparecidos en la dictadura ni de Miguel en la democracia neoliberal. No voy a hablar de nuestra resistencia militante en los 90. No voy a hablar de las sucesivas reformas del plan de estudios, ni de la del 89, ni de su excelencia académica. No. Nada de todo esto. Porque es parte de nuestra historia y ya la conocemos.

Prefiero detenerme, sí,  en analizar o por lo menos discutir algunas afirmaciones y apreciaciones que el medio dominante y hegemónico de la ciudad de La Plata tuvo con el pase a Facultad de Periodismo.

“Periodismo se convirtió en Facultad”,Diario El Día, 26 de Octubre de 1994:
“La Escuela de Periodismo recibió ayer un premio. Un premio teñido por fuertes versiones sobre canjes políticos con el Ejecutivo de la Universidad. Un premio a una trayectoria de 60 años y a una actividad académica que no pudo ser evaluada por el consejo superior, según dice el despacho de la Comisión de Enseñanza de ese cuerpo”.

Algunas consideraciones: la Escuela recibió un premio “teñido por fuertes versiones sobre canjes políticos con el Ejecutivo de la Universidad”. Esto es, un premio teñido, coloreado, manchado por fuertes versiones sobre “canjes”, cambios, permutas políticas con la universidad. Un premio a una trayectoria de 60 años y a “una actividad académica que no pudo ser evaluada”. En 60 años de historia la universidad no pudo evaluar nuestra actividad académica. Sugiere el diario que la universidad radical hizo la vista gorda en nuestra currícula académica. Habla de canje político que sugiere un hecho despectivo; que cambiamos un pase a facultad por vaya a saber qué cosa. Habla de un canje que, acompañado de la palabra político e inserto en el contexto de la política neoliberal y menemista de los 90 tiene una carga mucho más negativa. ¿Acaso no hacemos política? ¿El matutino no hace política? ¿Con esta nota no estaba haciendo política? ¿Qué canje tenía El Día para señalar a nuestro premio de teñido?

Continúa el diario: “El pase a facultad representa para Periodismo la jerarquización de la institución y de la disciplina que allí se estudia, en lo que atañe a la imagen de la unidad académica hacia la sociedad. Pero hacia adentro no se traduce en beneficios concretos que hagan que el cambio de nombre se convierta en garantía de progreso en cuanto a calidad de enseñanza, organización administrativa, etc., ya que no recibirá por esto más presupuesto ni puntos docentes”.

Desde el pase a facultad la sociedad nos ve como portadores de la jerarquización, una jerarquización teñida y canjeada. Pero para el interior de la facultad, según el diario  -que no sale ni salió del reducto de diagonal 80-, a Periodismo el cambio de título no le implica cambio alguno ni transformación. Estatutariamente Periodismo, para El Día, no cumplía. Era un gran invento y garantía de poco. De poca calidad educativa,  de poca organización académica y pocos etc., ya que teníamos poco presupuesto y pocos “puntos docentes”.

En el mismo sentido finaliza el diario: “Por esto, más que como un logro, Periodismo deberá tomar el pase a facultad como un desafío, un compromiso de trabajar para merecer y justificar la chapa que le dieron”.

Y aquí me detengo en el “desafío” al que nos reta el diario el día de “merecer y justificar la chapa” que nos dieron. Y tomo el término chapa en una primera instancia y pienso en la chapa que los médicos ponían hace algunas décadas atrás sobre los frentes de sus casas. Pienso en qué implica esa chapa, que significa merecer una chapa. “Tiene chapa” y pienso en la policía bonaerense o en algún resabio de la dictadura. ¿Que es merecer una chapa? ¿Cumplir con los estandartes de una facultad cerrada en sí misma que no discute políticas? ¿Que no discute hegemonías, que no discute saberes? ¿Quién nos otorga ese merecimiento? ¿El diario? Entonces, no queremos merecerla.    
No queremos esa “chapa” porque nosotros somos Rodolfo Walsh, la palabra y la acción.
Porque somos la fuerza viva de nuestros 30 mil compañeros desaparecidos, de los nietos recuperados y los que aún nos quedan por encontrar.     
Porque somos la continuidad de esas 30 mil historias, 30 mil vidas, en su militancia y en su compromiso.
Porque  estamos vivos para ver y ser testigos de la condena a sus represores, a sus apropiadores. Porque estamos vivos para ver lo que Rodolfo Walsh nos contó.
Porque queremos discutir hegemonía, porque queremos discutir saberes.  Porque discutimos  y rediscutimos planes de estudios, porque somos la facultad del pueblo y vamos hacia la universidad del pueblo.        
Porque discutimos políticas públicas y políticas de inclusión.         
Porque queremos y militamos todos los días por  la comunicación como herramienta de emancipación de los pueblos latinoamericanos.       
Porque creemos en la patria grande, porque creemos en nuestro compañero Chávez, Correa y Evo.
Porque somos el territorio, la universidad y la ciudad.        
Porque Néstor nos dijo que  “los transgresores y profundamente incorrectos son los que construyen los mejores tiempos para nuestro pueblo”.          
Porque pusimos nuestra chapa y nuestro edificio se llama “Presidente Néstor Carlos Kirchner”. Porque somos la patria y somos el otro.           
Porque creemos en los sueños, incluso en aquellos que aún no se nos ocurrieron soñar.  

*Secretaria de Comunicación y Prensa de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

Correo Perio