El Día anuncia que no llegará al país la Comisión de Derechos Humanos de la OEA
 
Prensa
 

El Día y el mundial ’78: El futbol como plataforma política e ideológica

*Por Camilo Cagni

Según el Plan Nacional de Comunicación Social planificado por la junta militar para el año 1978, los medios de comunicación tanto públicos como privados “tienen la obligación de transmitir los objetivos políticos de la dictadura”. Aquí la estrategia comunicacional estuvo delineada y dirigida desde las mismas Fuerzas  Armadas  en conjunto con servicios de inteligencia, y desde ahí se difundió por los diferentes diarios, radios y canales de televisión. El objetivo de dicho plan consistió en “consolidar la confianza de la Opinión Pública (OP) Nacional en el Proceso de Reorganización Nacional mediante la difusión sobria y precisa de sus objetivos políticos y pautas, de los actos de gobierno y de sus los logros obtenidos”. Dentro de esta lógica, el diario El Día se acomodó a la nueva realidad siendo un eslabón más en cadena informativa.

El diablo en casa. Antes de disputarse el polémico partido donde la Argentina le ganó 6-0 a Perú y así logró acceder a la instancia final del torneo, llegó a nuestro país el ex Secretario de Estado de los EE. UU., Henry Kissinger, quien presenció los  tramos finales del campeonato  y además realizó varias conferencias sobre “la lucha occidental contra el terrorismo internacional”. Resultó  evidente que este tipo de exposiciones  le dio una carga política e ideológica  pro-norteamericana a la fiesta mundialista, reafirmando un claro posicionamiento de la dictadura en materia de política exterior.  En una nota titulada “La visita de Henry Kissinger al país”, el periódico  platense anunció el arribo del funcionario que “especialmente fue invitado por el presidente de la Nación, teniente general Jorge Rafael Videla”. Al día siguiente el mismo medio publicó una foto en donde aparecen los dos funcionarios ingresando al estadio para presenciar el partido entre Argentina y Perú, en donde ya es sabido que el resultado quedó salpicado por múltiples sospechas de extorsión.

La historia nos demostró que Henry Kissinger desde su lugar de poder dentro del  gobierno norteamericano, fue uno de los principales impulsores de los golpes de estado en Sudamérica. Ferviente activista en la lucha contra el enemigo marxista, Kissinger  moldeó según sus intereses  a dictadores de la talla de Videla y Pinochet. Consciente de ello, en una página del diario El Día publicada el mismo día de la final del mundial, se puede leer: “Kissinger: Hay que combatir el terrorismo conjuntamente”. Un mensaje reproducido por el medio que retumbó en toda la sociedad.

Derechos Humanos. Otro de los logros de la dictadura en aquel momento, fue el de aplazar para 1979 la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA. Esta información también fue publicada en tapa por el matutino platense en un gran título, justo el mismo día del partido final contra Holanda. El motivo de la no visita, fue argumentado por el medio ante “una falta de entendimiento con el gobierno de facto, porque estos últimos se negaron a que los diplomáticos visiten sin reparos las unidades penitenciarias del país”. Al día siguiente, también en tapa y con un gran titular, sale publicada una foto en donde estrechan sus manos  Videla y la máxima autoridad de la FIFA, el brasileño Joao Havelange. “Videla agasajó al titular de la FIFA” anunció El Día, para inmediatamente después replicar declaraciones del propio Havelange: “Jamás podré olvidar el júbilo del pueblo volcado en la calle”. El poder económico y deportivo transnacional, avalaba a la dictadura más sangrienta de la historia Argentina.

Editorial triunfalista. A dos días de la coronación del equipo albiceleste, el 27 de Junio, El Día publicó la editorial “Después del mundial”. Aquí conceptos como “esfuerzo”, “esperanza”, “emoción” y “orgullo”;  redundaron hasta el hartazgo, y todos los hechos fueron presentados como “todo un ejemplo ante el mundo y ante los argentinos mismos”. Pero la parte más obsecuente con el régimen militar se da ante la valoración que realiza el diario al describir su interpretación sobre el ser nacional: “Nuestro pueblo es manso; nuestro pueblo quiere a su tierra; nuestro pueblo como todos los pueblos, desea vivir en paz y en libertad. Está emergiendo de una época oscura, en la que, sobre esas características que hacen a su esencia,  hubo quienes tendieron un manto de agresión y de odio. Los argentinos, ahora, se volcaron a las calles a festejar la posibilidad de abrazarse sin temores.” Concluyendo el texto, el diario dirigido por Raúl Kraiselburd remata con “la segura posibilidad de que el pueblo argentino siga siendo protagonista de la victoria en el mundial, y que ello lo lleve a triunfar como país”.

A partir del presente análisis periodístico, queda al descubierto el nivel de complicidad que tuvo el diario El Día con el último gobierno de facto. Solo falta que un tribunal de la democracia determine sus responsabilidades en el camino por la reconstrucción de la verdad histórica. 

*Licenciado en Comunicación Social e integrante de la agrupación H.I.J.O.S

Nota Camilo Cagni

Correo Perio