Prensa
 

The Nisman Show

Por Federico Varela*

El “ruido”  y la metralla mediática, sobre el caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman, dificulta severamente tratar de realizar algún tipo de análisis más complejo sobre lo sucedido, y más específicamente, sobre el comportamiento de los megáfonos de la derecha, sus límites (si existen) y sus objetivos.

 La denuncia de Nisman está al alcance de todos, sorprende que alguien con su trayectoria firme un mamarracho jurídico, cuyas fuentes son el programa de la vedette principal de Héctor Magnetto, Jorge “hiperrecontrachequeado” Lanata, y declaraciones de la congresal “Lilita” Carrió. No sería la primera vez que uno puede sospechar que dicha denuncia la redactaron los abogados del Grupo Clarín, y tampoco, la última.

El fiscal tenía que ir al congreso a dar explicaciones sobre su denuncia, y – sorpresiva e intempestivamente-  volvió antes de sus vacaciones familiares para hacerlo. Aparentemente, el grupo de congresales  que acompañaban esta operación le había prometido que dicho show, sería en privado y sin cámaras de televisión, y gracias a la presión de diputados oficialistas, esa situación se modificó.

Ahora bien, a lo mejor se lo presionó para que se tire a una pileta, y cuando estaba en el aire se dio cuenta de que era profunda y no tenía agua. Eso causó que se suicide? O habrá motivos más densos, como son las  relaciones con los servicios secretos locales e internacionales que lo obligaron bajo amenaza a tomar esa decisión?

Difícilmente estas preguntas tendrán respuestas claras, lo que si está claro, es que Nisman había sufrido varios golpes en la última semana: La desmentida de la INTERPOL sobre el levantamiento de las alertas rojas, el desaire del juez Canicoba Corral (que trató de delictual la conducta del fiscal), la negativa de levantar la feria judicial de la jueza Servini de Cubría, la fácil comprobación de que Argentina no le compró una gota de petróleo a Irán -uno de sus argumentos que justificaban su presunción de un pacto de impunidad entre dichos estados-, la pérdida de su fuente y socio en la SIDE, Jaime Stiusso y las filtraciones de wikileaks en las que figuraba, al igual que Sergio Massa, como informante y operador de la embajada de EEUU en el país.

Lo que si se puede divisar claramente, es la operación mediática que se desarrolló sin pausa desde la muerte de Nisman. Los “periodistas” de los canales de noticias parecen panelistas del sketch “hablemos sin saber” del programa humorístico “sin codificar”. No existe la pausa, un minuto de reflexión, una cuota de lucidez para tratar el tema. Lo ingenuo sería pensar que ese funcionamiento es espontáneo, o “natural”, o que no es funcional a determinados intereses.

Si, es funcional, a los intereses de la derecha. Esta muerte al gobierno le cuesta carísimo. Quien escribe esta nota (al igual que todos los que la leerán) escucho en la calle “lo mandó a matar Cristina porque lo iba a denunciar”. El daño está hecho. “El CEO” está frotándose las manos. Una nueva maniobra de desestabilización y desgaste está en marcha. 

Es paradigmático en esta operación, el accionar de Jorge “me pongo del lado del más débil” Lanata, quien “interviene” sobre el caso, y realiza un “cuadro psíquico” del fiscal Nisman. “No tenía la personalidad de un suicida”, “el tipo antes de declarar se mata?, vamos chicos”, afirma sin ponerse colorado. Con qué herramientas llega a dicha conclusión? No sabremos. Con qué vergüenza? Tampoco. Lo que es claro es su intención de “cargarle un muerto” al gobierno nacional.

Nadie se sorprenderá por el accionar de Jorge “Bóveda” Lanata, pero esta situación si nos obliga a estar atentos, a pelear más que nunca por la plena aplicación de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, por más que la Corte Suprema de Justicia permita que Clarín se ría en la cara de todos los argentinos, y fundamentalmente, estar atentos a defender lo conseguido y batallar fuertemente por la continuidad del proyecto nacional y popular, porque en definitiva, no pudo el FMI, no pudo el ALCA, no pudo REPSOL, no pudo la Sociedad Rural, no pudieron con los cacerolazos, no pueden con las corridas bancarias, no pueden las corporaciones mediáticas y judiciales, pero ojo, porque lo van a seguir intentando. Bienvenidos todos al 2015.

*Licenciado en Comunicación Social y docente de Comunicación y Teorías de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

 

Correo Perio