Crónica (inconclusa) de una muerte anunciada
 
Prensa
 

Crónica (inconclusa) de una muerte anunciada

Por Araceli Ferreyra*

Noticias adelantó su última edición y se la dedicó a Nisman. En su tapa afirma que sus últimas palabras sobre el gobierno fueron: “Si no se fugan, van todos en cana” (sic).

La jueza que tiene a cargo investigar su muerte solía tuitear que la Presidenta es tomadora de grappa o que la gente es descartable durante esta década ganada. Llamativamente se podía ver que cuando la televisión mostraba a la fiscal Fein realizando actuaciones en el domicilio de Nisman lo hacía acompañada de la Prefectura; en cambio la nueva  jueza actuante se apersonó pero acompañada de la policía Metropolitana. Nadie le preguntó por ese llamativo cambio ni ella se sintió obligada a explicar el por qué. La falta de medios y logística de la Metropolitana para combatir toda la complejidad el delito en la capital es reconocida hasta por los propios funcionarios del PRO. Nunca es saludable andar mezclando instituciones, máxime fuera de sus competencias, pero seguramente  Lanata podrá encontrar una respuesta que exima a su señoría.

Que la justicia no es independiente ni apolítica es sabido; pero  tanta partidizadización deja en claro la falta del mínimo de imparcialidad necesario para tomar decisiones, sobre todo teniendo causas tan trascendentes entre las manos o sobre el escritorio, o en la mesa del comedor. Sería recomendable que el Presidente de la Corte Suprema,  con la misma premura que convocó a los peritos actuantes, arbitre también todos los recaudos necesarios para garantizar una investigación seria que permita llegar a resultados incuestionables.

Esa parte de la justicia que se niega a ser transparentada, democratizada y desendomigadizada, que no quiere pagar impuestos ni hacer declaraciones juradas, es parte y partidaria en la puja entre modelos de país que son contrapuestos. Claramente tanto el Dr. Nisman como la Dra. Palmaghini tenían partido tomado, pero así y todo no tuvieron ningún prurito de usar la enorme facultad que los enviste de ejercer el poder punitivo estatal para dirimir esa puja.

Una denuncia sin pruebas, contradicha por otros estamentos judiciales, controvertida por la propia Interpol, con espías que no son espías sino traficantes de influencia; presentada en un salón televisivo; con Khalil como principal nexo que usan para involucrar a Esteche y D´Elía pero cuyos negocios comerciales son con dirigentes del PRO y con su familia nombrada en la legislatura porteña y haciendo campaña para Macri, y sin que se dé una explicación –aunque sea chiquitita- de por qué las palabras de unos son más peligrosas que los acuerdos negociales con otros.

Por ahí salta alguna escucha de la que resulta que D ´Elía en persona comandó una patota ultra k que ocupó la legislatura porteña y se negaban a retirarse sin que el hermano de Khalil sea nombrado Director de Legales. O quizá la planta permanente que benefició la hermana de Khalil tal vez surgió por generación espontánea.

Las palabras de Nisman, reproducidas por Noticias, tal vez expliquen lo que era obvio: su denuncia no tenía asideros sino intencionalidades, y fue, es y seguirá siendo usada provechosamente por sectores corporativos, especialmente de los medios hegemónicos encabezados por Magnetto, para defenestrar  tratando de golpear y hacer pagar costos a un gobierno que no les rinde pleistecía. Ahora dicen que Cristina quiso instalar la idea de suicidio para desviar el centro de la atención de su culpabilidad. Semejante tergiversación no es inocente ni casual, como todo lo que viene de allí es actuación interesada para confundir, embarrar, enchastrar, azuzar miedos y odios funcionales a sus propios intereses, los que hace rato que no son los de la democracia ni de los que habitan este bendito país que se levanta y sostiene pese a sus zancadillas, golpes y contragolpes.

Frente al gravísimo y conmocionante hecho de la muerte del fiscal la propia Presidenta, poniéndose más allá pese a ser una de las denunciadas, premonitoriamente advertía el mismo lunes negro sobre las dudas en la autoría: “en el caso del ¿suicidio? Del fiscal a cargo de la causa AMIA, Alberto Nisman, no solo hay estupor e interrogantes, sino que además una historia demasiado larga, demasiada pesada, demasiado dura y por sobre todas las cosas sórdida” (http://www.cfkargentina.com/amia-otra-vez-tragedia-confusion-mentira-e-interrogantes/).

Mientras la oposición se dividía a la hora de buscar réditos electorales, el bloque del FPV exigía en conferencia de prensa que se desnude el entramado mafioso, conforme lo calificaron tanto Domínguez como Di Tullio –presidentes de la Cámara y del bloque oficialista-, y se requería la investigación completa y urgente, especialmente de llamadas hechas y recibidas, de mails y reuniones mantenidas por el fiscal en los días previos a su muerte como así también previos a su intempestivo retorno al país en medio de vacaciones largamente programadas y prometidas, para buscar determinar quién pudo tener  el poder de provocar semejante cambio y la participación en toda la cadena causal de hechos que terminaron con la vida de Nisman.

Pretender investigar sólo los cinco días previos al momento que se supone es la hora del deceso dejará fuera de investigación a quienes pueden tener autoría o participación en el caso que conmueve a la Argentina en toda su vasta dimensión geográfica, social y política y abortará la posibilidad de llegar a la VERDAD, premisa necesaria para hacer  JUSTICIA.

Mientras algunos medios desinforman sobre el cerrajero que dijo que la puerta estaba cerrada por dentro, pero que la abrió sin esfuerzo hasta llegar a que la puerta de servicio no estaba cerrada; con un secretario que no es empleado formal entregando un arma de bajo calibre a un fiscal que tenía armas de mayor calibre sin que nadie lo detecte; una diputada opositora anunciando que mantuvo comunicación con el fiscal a la hora que ya estaba muerto; pisadas y huellas dactilares estratégicas que van y vienen; la mentira globalizada también actuaba, al punto que en América TV, Perú se afirmaba que “el cerrajero encontró la puerta abierta” (TN, 16,19 hs. del 22.01).

Si Charly García escribiese hoy su canción “Confesiones de Invierno” seguramente en lugar de radio cantaría … y la tele nos confunde a todos …, porque aprovechándose de esa pasión nacional que nos define de ser expertos en futbol, astronomía, astrología y ahora cuasi detectives, en el segundo a segundo mediático la profusión del bombardeo informativo trata que el dedo tape el sol y quitan trascendencia a aspectos oscuros o conflictivos que no encajan en la hipótesis prefabricada.

Lanata y Nelson Castro no preguntarán con la misma saña por la enorme irregularidad de que el auto del fiscal no era suyo, sino que ese Audi era prestado por una empresa de seguridad norteamericana representada en Argentina por ¿Franco Macri?; y para colmo de complicaciones la empresa ACKERMAN GROUP está implicada en la causa por las escuchas ilegales a familiares de las víctimas de la AMIA y dirigentes porteños opositores y familiares del alcalde capitalino.

Magistralmente Eduardo Galeano desnuda a los Magnettos, que los hay en todos lados, y hoy más que nunca conviene recordarlo: "A veces se confunde la 'libertad de expresión' con 'la libertad de presión'; o se le reduce a la voluntad de grupos de empresarios que deciden qué noticias existen y qué noticias no existen. Entonces lo principal para abrir un espacio nuevo que sea de veras una respuesta democrática a ese totalitarismo que confunde la comunicación con un negocio (cuando la comunicación es en realidad un derecho humano, no un negocio) lo más importante es que esos espacios nuevos sean de veras abiertos, que no sean "Miedos de comunicación" sino Medios de Comunicación, donde se escuchen voces diversas, donde haya plena libertad para que la comunicación sea Comunicación DE VERDAD".

 Aún en la muerte del fiscal, siguen mezclándose y operando los mismos servicios, agencias extranjeras, mercaderes y vendedores de humo que en su vida lo asistían informalmente con pruebas, recomendaciones y redacciones de las que nutría parte de su trabajo diario que, en ocho años y con el presupuesto cuadruplicado y más alto de todas las fiscalías ad hoc, fue tan pobre en dilucidar el atentado a la AMIA como prolífico en producir actuaciones rimbombantes.

Nunca habrá imaginado mientras volaba de vuelta al país que transitaba sus últimas horas, ni que el contexto internacional volvería a tener tanta incidencia como hace 20 años lo tuvo cuando se produjo el atentado a la AMIA. En aquel entonces, los halcones de la guerra buscaban entorpecer –y lo lograron- el proceso de paz judeo-palestino que comandaban los asesinados Rabin y Arafat, el que naufragó y hasta el día de hoy no ha sido vuelto a transitar, manteniendo envuelta en sangre a Palestina y su población civil.

Atilio Borón insta a incluir en el análisis el CONTEXTO y la TOTALIDAD (http://www.twitlonger.com/show/n_1sk4o3l), y le pone el cascabel al gato.  Habla del entramado de serpicos locales y su cofradía con agencias internacionaes, poniendo nombre y apellido con valentía: CIA, FBI, Mossad, señalando que dejaron sus huellas en Europa tanto como acá. Insiste con que “por lo menos habrìa que pensarlo, y descartar la nociòn posmoderna de que el mundo y la historia son un aglomerado de casualidades, contingencias y accidentes”.

Y tiene razón, luego de los atentados en Francia, nuevamente el terrorismo es sindicado con ropaje musulmán, pero ahora ya no es Hezbollah,  Al Quaeda o Irán, sino los Hermanos Musulmanes o ISI.  Justamente, lo que no advirtió Nisman,  es que hoy Irán ya no es el enemigo a demonizar y que se desgajó la comunidad de intereses norteamericana-israelí a tal punto que la visita de Netanyahu no tendrá ribetes protocolares y ni siquiera será recibido por el Presidente de EEUU.

Netanhayu, en una simetría por lo menos llamativa, expondrá en unos días más frente al Congreso norteamericano sobre los peligros de Irán, pero no tendrá los bombos, platillos y brillos esperados cuando lo invitaron los senadores republicanos Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, los que -en otro de esos giros que no son casuales-, son furibundos lobbystas de los buitres a cambio de fondos multimillonarios recibidos de Paul Singer y frenaron por casi un año la designación del embajador norteamericano en nuestro país . En otra casualidad, que también es casual, la diputada Laura Alonso del PRO –una de las últimas en ver con vida a Nisman y coautora de la invitación al fiscal- recibe donaciones de cientos de miles de dólares de la misma fuente a su ong.

Nisman no tuvo oportunidad de escuchar al Presidente Obama en el Discurso 2015 sobre el estado de la Unión, en cuyo capítulo internacional informaba del avance diplomático de una década con Irán y advertía a los halcones republicanos y del tea party que manejan el Congreso norteamericano que, si bien no había garantías de éxito, iba a vetar cualquier iniciativa que ponga en peligro ese progreso o que busque de sancionar a Irán. Tampoco pudo enterarse del desaire que deberá soportar Netanhayu, a quien Obama ya anunció que no recibirá cuando pise yanquilandia.

En tal contexto no entraba el texto denunciador de Nisman; la pista iraní fue dejando de ser prioritaria y de contar con apoyo imperial. Y su comparencia al Congreso nacional sin el manto protector de la reunión secreta y con puertas cerradas que le prometieron pero no garantizaron, iba a permitir que la luz alumbre tramos oscuros, como la redacción de oficios y actos procesales en el terreno extranjero de la embajada de siempre, entre otras cosas que de tomar estado público, hubieran generado un escándalo de proporciones no queridas por los que le soltaron la mano a última hora.

Muchos de los por qués y dudas se las llevó Nisman para siempre; pero hay otras que la justicia, con diligencia e independencia, está en condiciones y tiene la obligación de aclarar y esclarecer porque solo así será justicia. La muerte de un fiscal de la República, sea suicidio, inducido o no, asesinato o magnicidio, trasciende lo singular y personal, tiene ribetes e impacto político y es una afrenta directa al corazón de la democracia misma.

En el medio de tantas dudas, algunas certezas: no vamos a permitir que la causa por el encubrimiento en la AMIA se caiga, posponga, dilate o desvié; y vamos a seguir tratando de encontrar caminos para que sin renunciar ni a la legalidad democrática ni al compromiso con los derechos humanos lograr destrabar la causa principal donde hace mucho ya debieran estar juzgados todos los responsables –materiales e intelectuales; locales e internacionales- del atentado de uno de los actos de terrorismo más feroces que padecimos en Argentina.

MEMORIA, VERDAD y JUSTICIA, para Nisman, AMIA y Argentina.

*Diputada nacional

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