Preguntas a las operaciones políticas…
 
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Preguntas a las operaciones políticas…

Por Carlos Leavi*

 

Aunque comencemos con una obviedad, es preciso tomar un punto de partida, un lugar desde donde preguntar, una observación somera para comenzar a desenredar la madeja: estamos ante varias operaciones políticas y mediáticas (no una, sino muchas simultáneamente, incluso con más de un objetivo). Estas movidas exceden los límites de nuestra nación para ubicarse como parte de las disputas de intereses de gobiernos y organizaciones políticas/económicas de otras latitudes.

 Y valga la siguiente metáfora para proponer un modo de abordar la cuestión: cuando tenemos un embrollo, para desatar un nudo, nunca tiramos de un hilo porque se puede producir uno o varios nudos que dificultan el desenredo. Más bien vamos abriendo ese enredo, intentamos abrirlo lo más posible. Ante el acontecimiento-situación de la muerte del fiscal Nisman -síntoma de un problema mayor, jugada de una partida más grande-, propongo hacer(nos) preguntas como un modo posible para desentrañar las circunstancias.

Los interrogantes no son neutrales. Es más bien la intención de posibilitar las lecturas múltiples ante las operaciones político/mediáticas de grupos hegemónicos argentinos y extranjeros, que no solo clausuran, tergiversan y mienten, sino que más bien trabajan en la creación de climas desestabilizadores, siempre en función de intereses que ubican a Argentina en el tablero internacional, incluido el incómodo contexto nuestroamericano para los poderosos del orden mundial.

 

Preguntar(nos) no es un método novedoso, ni siquiera en este caso. Nuestra presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, eligió esa metodología para abordar esta situación. Vale la pena recordar someramente algunos de estos interrogantes, que van desde las tapas de Clarín en la semana del 12 de enero de 2015 hasta  “¿Quién fue el que ordenó volver al país al Fiscal Nisman…? ¿Quién puede creer que alguien que tenía tan grave denuncia institucional (…) presenta una denuncia de 350 fojas que evidentemente debía tener preparadas con anterioridad? ¿O será que alguien se las dio cuando volvió?”. Preguntas que la llevan a afirmar el pasado jueves 22  a nuestra mandataria: “Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto”.

Por lo expuesto es que propongo, como intento de ampliar la visibilidad sobre las jugadas en las que pretenden golpear al gobierno en particular y al pueblo argentino en general, las siguientes preguntas, que aunque básicas u obvias las postulo como base de los posibles análisis políticos de los acontecimientos que vivimos en este días de enero[1]. Quizás en realizar(nos) las preguntas adecuadas estén las posibilidades de acercarnos a los mejores modos de tramitar no sólo las circunstancias actuales sino también las perspectivas futuras.

Me (y nos) pregunto…

¿A quién le sirve la muerte[2] del fiscal Nisman?

¿Para quiénes es de utilidad?

¿Para qué y cómo la usan?

¿Quiénes son los jefes reales de Nisman?

¿Para quiénes y para qué trabajaba?

¿Con quién y cómo coordinaba sus acciones?

¿La denuncia de Nisman (fiscal en la causa AMIA) producía algún aporte en el esclarecimiento del atentado a la mutual en 1994, sobre sus ejecutores o encubridores?

¿Cuál es el rol de los servicios de inteligencia locales e internacionales, respecto de esta muerte en particular y del atentado a la AMIA en particular?

Preguntas simples ante una situación compleja. Jugadas que no pueden leerse aisladas, desarrolladas en un tablero que tiene movidas previas, pero también partidas futuras a corto y a mediano plazo, sobre las cuales deberíamos prestar atención. Operaciones que deben pensarse más allá de los límites de nuestra nación. Múltiples intereses en pugna, políticos, económicos y mediáticos, de los cuales nuestra prioridad es distinguir cuales están a favor o contra de los avances de nuestros pueblos y nuestra nación, el resto puede ser hojarasca.


[1] Las operaciones políticas, en las que siempre estuvieron involucrados servicios de inteligencia de más de una fuerza incluidos los de gobiernos/organizaciones extranjeras con intereses en el país, parecían más destinadas al mes de diciembre. La denuncia temprana de esta situación, el adelantarse a esta posibilidad y mostrar claramente cómo pretendían generarlo nuevamente en el último mes de 2014, de alguna manera permitió obturarlo. Pero estas movidas no se toman vacaciones, y en varios eneros también hay generado circunstancias de conmoción social. Quizás un punto de lectura podría ser volver al enero de 1989, cuando los servicios le “informaban” al Movimiento Todos por la Patria que se venía un “golpe de estado”, para luego emboscarlos en el regimiento de La Tablada… Un ejemplo apenas, de los cuales hay lamentablemente muchos, sobre la metodología de los servicios: una supuesta información clave que alguien la crea y la tome como propia lo que generaría una actuación pública de notoriedad, convocatorias sociales para condenar lo ocurrido a la par de rumores, tapas de diarios, y los intentos de debilitar gobiernos, mientras se crean climas de desestabilización. Nada nuevo bajo el sol…

[2] Hace un tiempo consideramos que todo “preso es político”, lo cual nos podría llevar a proponer que toda “muerte es política”. Esta idea nos permite distinguir la politicidad en términos de disputas de poder y relaciones de fuerzas ante una muerte de las movidas claramente electoralistas. En lo político de una muerte parece que se juega lo estratégico en un mediano y largo plazo, y en sus circunstancias electorales movimientos tácticos de carácter más bien coyuntural.

*Secretario de Extensión de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

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