La radio abierta se realizó en el buffet de la Facultad
 
Prensa
 

Justo Pereira: “Para mí, en los sesenta y setenta, todos los revolucionarios eran Sabino; todos encarnaban los mismos sueños”

El escritor presentó su libro “Sabino Navarro: pasión revolucionaria” en la Facultad

“En las reuniones de la Unidad Básica ‘Combatientes Peronistas’ lo que nosotros logramos fue aprender a soñar; soñar con que un proyecto revolucionario sea posible”, dijo el escritor Justo Pereira durante la presentación de su libro “Sabino Navarro: pasión revolucionaria”, que se desarrolló el viernes en el buffet del edificio Presidente Néstor Carlos Kirchner de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social.

La presentación se realizó en el marco de una radio abierta organizada por “El estante”, iniciativa conjunta entre el Centro Universitario de Cultura y Arte (CUCA); la editorial de la Facultad, Ediciones de Periodismo y Comunicación; el Área de Producción Gráfica; y la Secretaría de Decanato.

El coordinador del CUCA, Luciano Altamirano, fue el encargado de realizar la entrevista al autor, que estuvo acompañado por el reconocido asistente social criminológico y ex preso político durante la última dictadura militar, Juan Miguel Scatolini; la integrante Mate de Barrio (grupo cultural cooperativo que editó el libro), Adriana Latashen; y el hijo de militantes desaparecidos de la unidad básica de Sabino Navarro, Mario Nielman.

“Combatientes Peronistas”, lugar al que hace referencia Pereira, es donde hizo su militancia Sabino Navarro. Cuando el escritor comenzó a asistir a los encuentros que allí se desarrollaban, Navarro ya había sido asesinado en Córdoba tras un fallido operativo para reorganizar la debilitada rama de Montoneros que fracasó en la Toma de la Calera.

Actualmente, donde alguna vez hubo unidad básica, funciona la Casa de la Memoria y la Resistencia Jorge “Nono” Lizaso, uno de los compañeros de Pereira que le contó muchas de las historias del militante revolucionario.

Justo Pereira: “En las reuniones de la Unidad Básica ‘Combatientes Peronistas’ lo que nosotros logramos fue aprender a soñar; soñar con que un proyecto revolucionario sea posible”

Otro de los que le habló sobre Navarro fue Julio Troxler, uno de los sobrevivientes de la masacre en el basural de José León Suárez, hecho que pasó a la historia gracias a la investigación periodística de Rodolfo Walsh, “Operación Masacre”. “Ellos me hablaban siempre de Sabino, y lo tenían como un referente del compañerismo y la militancia”, recordó.

También relató cómo Sabino comenzó su militancia en los años sesenta siendo obrero metalúrgico, donde llegó rápidamente a ser delegado sindical, y cómo su compromiso lo llevó a formar parte de la lucha armada.

“En esos años de Resistencia Peronista, de mucho conflicto obrero, de mucho conflicto de los trabajadores procurando proteger las reivindicaciones que habían sido cercenadas por gobiernos militares y dictaduras, se dio en Argentina un movimiento revolucionario que pensó que la resistencia debía asumir un grado superior que ellos llamaban organizaciones especiales de la lucha armada”, dijo.

Según Pereira, Navarro tenía conocimiento de muchos de los procesos revolucionarios que emergían en Argentina, es por eso que, al poco tiempo de incorporarse a Montoneros, llegó a formar parte de la conducción y “logró instalar toda una corriente revolucionaria que se fue incorporando a la organización”.

Además de Troxler y Lizaso, hubo una persona que ayudó al escritor a conocer más sobre la vida del militante revolucionario: Pina, compañera del “Negro”, como lo llamaban, y madre de sus hijos. Ella fue la primera persona a la que Pereira le planteó la necesidad de contar la historia que reconstruye en su libro.

Navarro conoció a Pina en una fábrica algodonera en la que trabajaba su hermano y donde “tomaban gente a destajo”, según el autor. En el lugar también trabajaban las hermanas de la mujer, y una de ellas era catequista. “Antes de empezar a visitarla en su casa, la hermana catequista de Pina le pidió a Navarro que tome la comunión, y así lo hizo”, recordó entre risas.

“Para mí, todos los revolucionarios de la época eran Sabino; todos encarnaban los mismos sueños”, concluyó el escritor.

Juan Miguel Scatolini, secuestrado en varias oportunidades durante la última dictadura militar, fue asistente social criminológico del Servicio Penitenciario Bonaerense, militante de la Juventud Peronista, allegado a la corriente reformista del sistema carcelario argentino impulsada por Roberto Petinatto, y actualmente miembro de la Campaña Nacional Contra la Violencia Institucional.

Estuvo secuestrado en el Centro Clandestino de Detención conocido como La Cacha, en la sede platense de Infantería de la policía Bonaerense y en la Unidad Penitenciaria Nº9.

Juan Scatolini resaltó la “pasión revolucionaria del libro, que no solamente es la de Sabino, sino también la de Justo”

Scatolini tampoco conoció a Navarro, pero mientras estuvo preso en “los pabellones de la muerte”, como le llamaban los secuestrados a las salas de la Unidad 9, compartió el cautiverio con el “Toro” Grimald, compañero de militancia de Sabino Navarro, quien “me contaba siempre sus epopeyas, como la de los montes cordobeses en la que perdió la vida”.

El ex preso político resaltó la “pasión revolucionaria del libro, que no solamente es la de Sabino, sino también la de Justo”, y destacó que el autor es, además “un militante del peronismo revolucionario que nosotros reivindicamos aún hoy y que todavía se expresa en algunas organizaciones actuales vinculadas a esas figuras emblemáticas como Sabino o Dardo Cabo, que también ha protagonizado epopeyas extraordinarias, como el Operativo Cóndor que tomó un avión de Aerolíneas Argentinas y lo obligó a aterrizar en las Islas Malvinas en el año 1966 para izar la bandera Argentina”.

“Estos muchachos peronistas revolucionarios tienen una particularidad: como dice René Pérez, líder de Calle 13, son compañeros que le pusieron candado a su dignidad y se tragaron la llave, entonces no hubo forma de quebrarlos”, expresó Scatolini, y agregó: “Esta es la verdadera historia de esos compañeros que, como tantos otros, prefirieron morir antes de entregar a sus compañeros o prefirieron morir antes que negociar con el régimen”.

El asistente social criminológico citó a un poeta que decía “las ruedas de la historia son de carne y hueso”, y afirmó: “En esta historia está la carne y el hueso de los compañeros que lograron transformar; no nos engañemos: todavía nos falta mucho, pero la transformación es un hecho incontrastable”.

También expresó que “a pesar de que estamos grandes, nunca dejamos de creer y luchar”, y reconoció la presencia de Ricardo Gil Soria entre los que participaron de la radio abierta. Gil Soria formó parte de la agrupación DELE-DELE, que nació como un periódico y pasó a ser una organización con un papel preponderante en la ciudad de La Plata durante la Resistencia Peronista.

“Que Ricardo esté acá no  se debe a una reunión que se da entre compañeros; la razón es que él es un testimonio viviente de que aquel sueño todavía es posible”, concluyó Scatolini.

La integrante del colectivo cultural cooperativo Mate de Barrio, Adriana Latashe, contó que Pereira asistía a talleres narrativos que se daban en esa organización, y que “siempre comentaba que estaba juntando material para un libro, que nunca llevaba, hasta que apareció con una pila enorme de documentos, revistas clandestinas, artículos periodísticos, grabaciones y fotos”.

Adriana Latashe: "Justo Pereira empezó a encontrar la parte social de todo el material que había recopilado y la parte individual de Sabino, y vio cómo la parte social y colectiva influenciaba en el individuo para marcarlo en sus acciones revolucionarias”

“Realizamos un trabajo conjunto en el que pasábamos días enteros reunidos, y Justo empezó a encontrar la parte social de todo el material que había recopilado y la parte individual de Sabino, y vio cómo la parte social y colectiva influenciaba en el individuo para marcarlo en sus acciones revolucionarias”, sostuvo Latashe, y explicó que el libro tiene una disposición apaisada en la que se dividen esas dos características “porque la parte social no es la más importante, pero sin ella no se entiende la parte individual”.

Además consideró que el término “compañero” al que hicieron mención los expositores no se refiere a “un amigo o un hermano”, sino que el significado de la expresión sugiere “dar la vida por el otro”. En ese sentido, calificó al acto de escritura de Justo Pereira como un acto de compañero hacia Navarro, a quien “le fue entregando su vida y su memoria, del mismo modo en que Sabino dio la suya”.

Correo Perio