Universidad y proceso colectivo a 40 años del Golpe de Estado
 
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Universidad y proceso colectivo a 40 años del Golpe de Estado

Por la Secretaría de Derechos Humanos de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

La memoria se construye cotidianamente, haciéndonos preguntas sobre por qué sucede lo que sucede, de qué historias estamos hechos, cómo proyectamos nuestra futuro, cómo nos posicionamos frente a lxs otrxs y el mundo. En esta breve nota, reflexionamos sobre nuestra Escuela Superior de Periodismo y nuestra Universidad en tiempos de participación y de autoritarismos.

La UNLP en tiempos de la dictadura

A 40 años del golpe cívico-eclesiástico-militar todavía nos encontramos en la incesante lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia. La dictadura genocida instaló en nuestra universidad, un plan sistemático de asesinatos y exterminio, que se propuso aniquilar las ideas y terminar con los intentos de crear una nueva universidad ligada al campo popular y a prácticas sociales que basaban su acción en la solidaridad y en la justicia social.

Compromiso y Participación

Los antecedentes de la revolución cubana, “La noche de los bastones largos” del Onganiato, el Cordobazo del año 1969, entre otros, llevaron a profundizar el compromiso de lucha desde diversos sectores universitarios en relación y coordinación con los sectores populares. En este marco no podemos dejar de mencionar a Rodolfo Achem (estudiante de abogacía), Carlos Miguel (médico veterinario y docente de esa unidad académica), Ernesto Ramírez, entre otros, fundamentales para poner en marcha, a partir de Mayo del 73, el proyecto de Universidad Nacional y Popular concibiendo la educación y la universidad como modo y al servicio de la transformación social incluyendo y abriendo las puertas de las distintas unidades académicas, creando las condiciones necesarias –multiplicando las becas, los albergues estudiantiles, comedores, etc.- para los que hasta ese momento estaban excluidos: las clases populares, desplazadas de la distribución de la riqueza. El rol social de nuestra universidad era claro y concreto.

Párrafo aparte merece el mítico comedor universitario, un escenario recordado por todos, dados los intensos debates políticos que allí se daban, lugar de encuentro y discusiones de los distintos claustros universitarios, cerrado luego de la explosión de una bomba, puesta por la Triple A, que casi lo destruyó completamente.

Persecución, muerte y mucho más que eso

Pero estas ideas no tardarían en crispar la reacción de los sectores de derecha que veían amenazados sus intereses, es así como el 8 de Octubre del 1974 son secuestrados y  asesinados Achem y Miguel por la Triple A. Poco tiempo después se cerraría temporalmente la Universidad, cortando ese proceso transformador, que quedaría definitivamente destruido con la denominada Misión Ivanisevich (en alusión al nuevo ministro de Educación nombrado por Isabel Perón, que anunciaba “combatir la conjura internacional -subversiva y marxista- a la que estaba expuesta nuestra universidad”). Dando inicio así a los años más oscuros y trágicos de nuestra historia universitaria.

En el año 1972 había comenzado a organizarse en la UNLP una Asociación de Docentes, a fines del ’75 fue asesinado, también por la Triple A, el Arquitecto Carlos de la Riva quien la encabezaba.

En 1975, la represión prohibió los Centros de Estudiantes, la realización de actos y asambleas. Las cesantías sin causa empezaron con la Misión Ivanisevich (en alusión al nuevo Ministro de Educación). La UNLP estuvo cerrada desde Octubre de 1974 hasta abril de 1975 y,  ese período fue usado para “depurar” a algunos docentes “indeseables” de la Universidad.

Tarea que continuaría, perfeccionaría y extendería la Dictadura, llegando a declarar cesantes por ausentismo a docentes que habían sido secuestrados por los grupos de tareas, o no concurrían a dar clases porque temían su secuestro o asesinato (este 21 de marzo se repararon en la UNLP los legajos de esas personas). Había personal policial y servicios de civil en todas las facultades, algunos incluso de uniforme solían presenciar clases.

Esto se agudizó a partir de Marzo del 76, con el Golpe Militar, la lógica del exterminio se estableció sobre un cruento e ilegal sistema represivo, contra todos los que tuvieran ideas distintas al régimen. El saldo del genocidio en nuestra universidad es de más de 750 víctimas, un enorme número de exiliados y exiliadas, la consigna era detener, torturar y eliminar, incluso se utilizó el Plan Cóndor en este sentido, en cooperación con los países limítrofes. Se cerraron  carreras (Sociología, Antropología, Psicología, Cine, Mural y Periodismo), liquidaron cátedras, grupos de trabajo, investigaciones, proyectos de extensión, experiencias académicas ligadas a una concepción más democrática de la producción y apropiación del conocimiento, y se fomentó el desarrollo de una cultura académica individualista y corporativa. No sólo se desapareció y asesinó, sino que además se obligó a renunciar a un sinnúmero de docentes.

Recuperar la Memoria, la Verdad y la Justicia

Entre las muchas formas de luchar por la Memoria, una característica de la UNLP desde la apertura democrática, es la confección de los listados de desaparecidos y desaparecidas en las distintas unidades académicas: las placas, murales, monumentos, actos, entre otros, son ya parte de nuestra vida cotidiana. Es de destacar la Reforma del Estatuto de 2008, en él se establece que “la UNLP reafirma su compromiso con los valores democráticos y republicanos y por ello sostiene que no podrán incorporarse y/o permanecer en ella, en cualquier desempeño, aquellas personas involucradas en violaciones a los derechos humanos y/o terrorismo de estado”. En este sentido nuestra Universidad participa como querellante en los juicios de Lesa Humanidad, acompañando a las organizaciones de Derechos Humanos.

Nuestra Facultad y la dictadura militar

Manuel Elicabe (1885-1959), hombre lúcido, crítico de su tiempo y de espíritu progresista, fue el que dirigió los primeros cursos de la Escuela Superior de Periodismo en 1942 y, también, por aquellos años, luchó  por la defensa de la libertad de prensa, inclusive contra el poder político de turno, fundando una historia repleta de manifestaciones del compromiso social y político por la construcción de una sociedad más justa. 

Desde esos tiempos la Escuela de Periodismo se caracterizaba por la enorme participación política.  En Marzo del 76  fue cerrada y  en el mes de Octubre del mismo año puesta bajo la dependencia de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.

“Un nido de Bolches”

El interventor de la UNLP, el Capitán de Navío Eduardo Luis Saccone, dispuso en junio de ese año la conformación de una Comisión Especial destinada a delinear el nuevo proyecto educativo de la institución, debido a que consideraba que el anterior propiciaba la formación de “subversivos”, era una “cueva de bolches”, un “nido de marxistas” afirmaba.

Durante su administración desaparecieron y asesinaron más de 40 docentes, estudiantes y graduados/as -sobre un total estimado de 200-. Fue tal el silenciamiento que hasta entrada la democracia, la Escuela nunca salió a la calle con ningún producto periodístico ni académico.

Con la apertura democrática lxs estudiantes de la Escuela Superior de Periodismo refuerzan con su presencia activa e intelectual los principales hechos de la política nacional. Nuevamente la institución se caracteriza por el activismo y el debate político en todos sus ámbitos.

¿Dónde está Miguel?

El 17 de agosto de 1993, un hecho marcará a fuego la vida institucional en materia de Derechos Humanos de esta unidad académica: el alumno de tercer año, Miguel Bru, fue torturado hasta la muerte y luego desaparecido por la policía bonaerense.

Sus asesinos, los policías  Abrigo y López entre otros, que tenían 20 años cuando ingresaron en la policía que comandaba y formaba Camps, o el comisario de la novena Juan Ojeda – vinculado en la dictadura con el centro clandestino de detención que funcionaba en la comisaría 5ª de La Plata-. Sin duda alguna, mucho tuvieron que ver las leyes de  Obediencia de vida y el Punto final. Al mismo tiempo, es importante destacar que la cárcel para los asesinos fue definida por la movilización y la lucha constante de toda la comunidad de universitarios.

Esta triste carga  implica para nuestra institución una lucha constante en búsqueda de verdad y justicia, desde aquel momento hasta la fecha. Desde lo cotidiano, en los trabajos estudiantiles y docentes de la Facultad, se ven las producciones realizadas relacionadas con la desaparición de Miguel y de las víctimas de la dictadura, en nuestra plaza de la memoria hay un monolito con los listados completos de nuestrxs desaparecidxs y asesinadxs, al igual que en el aula anfiteatrada de la sede Presidente Néstor Carlos Kirchner donde además hay fragmentos sobre las historias de vida. Es un tema con el que se trabaja permanentemente desde la currícula de las cátedras y de los proyectos de investigación. Asimismo a través de diversas charlas, participación en los juicios, actos y marchas, se ha intentado mantener viva la memoria, con la convicción de que la memoria implica verdad, y a la verdad no debiera implicarle otra cosa que no sea la justicia. 

Un proyecto nacional y popular y los derechos humanos

Desde la vuelta de la democracia, junto a nuestras queridas Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y a numerosas organizaciones sociales y políticas hemos levantado la bandera de los Derechos Humanos para consolidar el Estado democrático que hoy tenemos. Desde el 2003, con la llegada al gobierno de los compañeros Néstor Kirchner y Cristina Kirchner hemos dado un paso fundamental con un proyecto que busca la reconstrucción de la verdad, la promoción de la Memoria colectiva, la búsqueda de los nietos que faltan, y reparar las heridas que nos dejó el terrorismo de Estado, gozamos de un Estado con presencia e interés en condenar a los genocidas de la nefasta época dictatorial vivida por nuestra sociedad en el período 1976/1983.

De esta manera, se reivindicó la lucha histórica de los organismos de derechos humanos y se las supo transformar en políticas de Estado, que dejó como resultado  más de 600 genocidas condenados (ya no sólo social, sino, ahora también, judicialmente); 119 nietos que recuperaron su identidad y con ello su derecho inalienable a la misma; 129 señalizaciones  de ex centros clandestinos y lugares de detención ilegal en todo el país; la creación de 34 espacios de Memoria que tienen por objetivo la resignificación del pasado reciente; entre otras actividades.

Nos sentimos parte activa de este momento histórico, la lucha, los ideales, la memoria de los 30.000 compañerxs desaparecidos están más presentes que nunca. Sólo el amor derrota el odio. Seguimos en marcha juntos: Madres, Abuelas, Hijos, Nietos, compañeros y compañeras; porque militamos con fuertes convicciones, por mayor justicia social, por nuestra democracia, por el derecho a la comunicación, por la aparición de Jorge Julio López y Miguel Bru, porque cesen las persecuciones políticas, los despidos y la represión, decimos basta de criminalizar a la juventud y a la protesta social, basta de violencia institucional, porque no queremos esa política económica liberal entreguista que provocaba el hambre de nuestros niños y niñas,  porque queremos trabajo, salarios dignos, educación pública. Por todo esto decimos 30.000 compañeras y compañeros detenidos desaparecidos presentes, ahora y siempre!!!!

 

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