Combatir la trata debe ser cuestión de Estado
 
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Combatir la trata debe ser cuestión de Estado

Por Flavia Delmas*

Hace dos años Johana Ramallo salía de su casa le daba un beso a su mamá y le decía que iba a volver a las ocho de la noche, trágicamente a esa misma hora en la esquina de 1 y 63, donde se encuentra la YPF, en el corazón de la zona prostituyente de La Plata, se subía a un auto y nunca más regresaría. Era un día nublado con llovizna recuerda Marta Ramallo, igual que el pasado viernes 26. A dos años y luego del encuentro de partes de su cuerpo, aún no hay un solo imputado en la causa que tramita en la Justicia Federal.

Este martes 30 de julio es el Día Mundial contra la Trata, que instituyó Naciones Unidas en 2013 con la finalidad de realizar acciones de sensibilización de la población frente al reconocimiento que a pesar del caudal de normativas existentes, tanto a nivel internacional como regional y nacional, sigue siendo un problema que se agrava.

La trata es un delito que incluye una red de personas, quien capta, quien aloja, quien regentea, quienes tapan, quienes cobran, quienes mueven de un lugar a otro a las víctimas, quienes violan en caso de la trata con fines de explotación sexual. Se trata de un movimiento paralelo a la realidad cotidiana, un submundo de esclavitud laboral y sexual que maneja cuantiosas sumas de dinero obtenido del sufrimiento y la crueldad.

En nuestra ciudad de La Plata, han crecido las alertas acerca de secuestros exprés de mujeres sobre todo jóvenes, algo que parece ser registrado sólo por las redes sociales y el activismo feminista. Mientras que, en las zonas de quintas del Gran La Plata, se desconoce el nivel de explotación laboral existente muchas veces detectados en espacios escolares y de salud pública.

Es menester, ante el aumento de la marginalidad sostenida desde el Gobierno, construir espacios de cuidado y alfabetizar acerca de la prevención de la trata, estar atentes ante ofertas de empleo que carecen de datos explicitados o que son tentadoras con resoluciones rápidas para problemas acuciantes y traslados gratuitos.

¿Puede haber trata sin funcionarios y organismos que por acción u omisión colaboren? La trata se sostiene por la impunidad del Estado, por la ausencia de políticas públicas o la desfinanciación de las mismas, por fronteras porosas y rutas delimitadas al tráfico humano, por la corrupción de jueces, policías y encumbrados políticos.

Nuestro país cuenta con leyes para combatir la trata y penalizar a los tratantes, en el año 2012 se modificó la ley aprobada en 2008, se sacó el consentimiento de las víctimas del texto, ya que no puede haber consentimiento en una situación de explotación y se incrementaron las penas. En ese mismo año se creó la oficina de rescate de víctimas de trata en la órbita del Ministerio de Justicia de la Nación.

Se creó también durante la gestión de la doctora Gils Carbó mediante Resolución PGN N°805/13 la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas y se instaló en 2015 fruto de las luchas del Ni una menos, el teléfono 145 para las denuncias, desde ese momento hasta 2018 se recibieron 5.138 denuncias.

La trata es una violación a los derechos humanos que tiene alcance mundial, es por ello que Naciones Unidas ha elaborado la Convención contra la delincuencia organizada trasnacional, el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente de mujeres y niños y el Protocolo contra el tráfico ilícito de migrantes por tierra mar y aire. A pesar de todos estos instrumentos, a pesar de ello este delito es creciente, en 2016 se reportaron 24 mil víctimas, la mayor cantidad en nuestro continente y en Asia.

De acuerdo al informe 2018 de la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito (Undoc), se conoce que El 70 % de las víctimas en el mundo son mujeres y la explotación sexual continúa siendo el principal fin de la trata de personas, representando el 59%, mientras que los trabajos forzados equivalen al 34% de los casos detectados. Advierte este organismo que los casos de explotación en el propio país, lo que se conoce como víctimas domésticas ha crecido exponencialmente.

En el caso de niños son mayormente víctimas de trata de personas con fines de trabajos forzados el 50%, mientras que el 27% son víctimas de explotación sexual y otras formas de explotación como mendicidad forzada, niños soldados, y actividades criminales forzadas. Las niñas fueron víctimas de explotación sexual en un 72% de las ocasiones, y de trabajos forzados en un 21% de los casos detectados.

*Secretaria de Género de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

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